Capítulo #5 "Mantengamos Un Poco De Ética Profesional"
Ya lo sabía desde antes, pero el nivel de los miembros era realmente bajo.
Geon, que llevaba las partes graves, al menos tenía buen físico y resonancia. Jinyeong tenía buen sentido del ritmo. Sus agudos eran bastante limpios y entendía rápido; con una pequeña guía captaba enseguida el truco. Eungi a veces se pasaba de emoción en los ad-libs o se le iba el pitch, pero mezclándolo con algo de AR podía disimularse.
El problema, como era de esperar, era el “ídolo rompe-moral y mujeriego de pacotilla”, Seon Woojin.
Woojin era el rapero del grupo. Quien conozca bien el mundo idol solo con oír eso ya suspira. Jion reprimió la irritación que le subía y despidió a los miembros con una sonrisa.
—Ustedes váyanse primero. Yo practicaré un poco más con Woojin y luego me voy.
En los boygroups, ¿qué suele ser el “rapero”?
Normalmente, el miembro con visual o físico aceptable pero que canta terrible y baila peor. Hoy en día dirán que es un prejuicio, pero cuando Jion debutó era bastante cierto.
—Woojin, ¿qué sueles escuchar?
Porque cuando alguien que baila torpe y canta mediocre empieza a llenarse de orgullo “hip-hop patriótico” típico de veinteañero… ahí empiezan los problemas. Criado en el área metropolitana, comiendo calentito en casa de mamá, cuyas únicas “adversidades” fueron que lo rechazara su amor platónico y recibir la carta del servicio militar.
—¿Yo? Escucho sobre todo hip-hop coreano…
Ante los ojos de Jion pasó fugazmente el futuro de Woojin: lleno de pulseras de oro y marcas de lujo, metido en drogas, peleas en clubes, conduciendo borracho sin licencia, viajando a Japón en el Día de la Liberación y subiendo fotos a redes para que lo destrocen.
Hay que impedir que se obsesione con el rap.
Con una sonrisa solemne, Jion dijo:
—Tu voz es más bien aguda. Creo que podrías centrarte más en vocal que en rap. ¿Qué opinas?
Woojin era más simple y manejable de lo que recordaba. Ante el halago azucarado de que su voz “le iba mejor al canto”, cayó de lleno y empezó a mostrar ambición.
—Entonces… ¿practico una canción? Para un talento especial o algo así…
—Si puedes tener una preparada, mejor.
Por dentro, Jion sonrió con ironía. Sí, su voz era algo clara, pero su nivel era… ambiguo.
¿La típica “estrella del karaoke”?
En un box de cuatro personas con eco al máximo, cantando indie, seguro impresionaría a chicos de su edad. No era para decir que lo hacía fatal, pero no alcanzaba el promedio que la gente espera de un “cantante idol”.
Como profesor, si hubiese venido en segundo de secundaria diciendo que quería especializarse, lo habría intentado formar. Si hubiese venido en segundo de bachillerato, lo habría mandado a estudiar otra cosa.
Aun así, los ojos de Woojin brillaban demasiado para decirle la cruda verdad.
—Si practicas mucho… podrás cantar lo que quieras.
Woojin solo necesitaba cumplir su parte. Si no, siempre podían bajarle el volumen. Jion mantuvo la calma incluso cuando la afinación del otro se descontrolaba.
No esperaba gran técnica ni rap explosivo. Sabía que tras unos años intentaría pasarse a la actuación. Y, de hecho, como actor le había ido mejor.
Recordó el comunicado de prensa que salió apenas firmaron la rescisión de contrato de BNCZ: “Woojin comienza una nueva etapa como actor”.
Mientras los demás luchaban por calmar a los pocos fans tras su escándalo de citas, él ya buscaba nueva agencia.
—Oye, ¿no te interesa la actuación? —preguntó Jion fingiendo ordenar partituras.
—¿Actuar?
—Sí. Quizá más adelante tengamos actividades individuales.
Para un grupo casi fracasado hablar de actividades individuales era ridículo, pero Woojin lo tomó como un plan de futuro esperanzador.
—Bueno… si surge la oportunidad… sí me gustaría.
Se sonrojó un poco, retorciéndose nervioso.
Jion lo miró… y por un segundo se quedó helado.
Es condenadamente guapo.
El contraste de ese rostro de chico problemático volviéndose tímido tenía una fuerza absurda. Por un instante hasta su corazón endurecido se derritió.
No, matar gente no. Que luego nos hundimos todos.
Se recompuso bruscamente.
—Es tarde. Los demás estarán esperando. Vámonos.
Una semana después, mientras disfrutaban de su brillo momentáneo online, llegó una noticia.
—¡Les salió un programa de entretenimiento en YouTube!
—¡¿En serio?!
—No se asusten —dijo el mánager, emocionado—. “Solé: Consejería Amorosa”, conducido por Solin de Loopy Qupi.
—Joder.
El insulto salió automático de la boca de Jion.
—¿Por qué?
—¿Qué pasa, hyung?
Rápidamente se recompuso.
—Es que… soy fan de Solin.
En realidad, Solin fue la protagonista del escándalo que arruinó el futuro de BNCZ.
Pensé que faltaban meses para cruzarse…
En el pasado, se conocieron en un programa musical. Ella le envió DM. Quedaron. Empezaron a salir el mismo día. Y en menos de un mes los fotografiaron besándose bajo una farola, sin gorra, manoseándose sin pudor.
Recordarlo le hervía la sangre.
Woojin se acercó y preguntó:
—¿Te gusta Solin?
¿Tanto como tú, maldito?
—Sí.
—Entonces cuando grabemos… intenta conseguir su contacto.
—¿Qué?
—La saludas, se toman una foto, y le dices que se la envías. Así consigues el número.
Jion se quedó mudo.
La sola idea de verlo repetir la historia le revolvía el estómago.
—No… es solo admiración de fan.
Buscó a Geon.
—Hyung, tengo algo que decir.
—¿Qué pasa?
—Ahora que empezaremos a hacer más programas… creo que deberíamos establecer algunas reglas entre nosotros.

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