Capítulo #47 "Pheromone Obsession"
Desde el amanecer, Woojeong comenzó a tener una ligera fiebre y no lograba recuperar sus fuerzas. Han Jaegang lo obligó a despertarse cuando vio que se pasaba todo el día durmiendo y le preguntó dónde sentía dolor, pero Woojeong solo balbuceó que le dolía el estómago y se quedó dormido de nuevo.
—No parece haber ninguna anomalía en particular. Su resistencia ha bajado mucho y la fatiga se ha acumulado, por lo que eso puede suceder, y otra posibilidad es…….
En su día libre, Kim Junghyun había sido llamado incluso a la Residencia Snow Reflection para revisar el estado de Woojeong, y soltó una tos seca con rostro incómodo.
—¿Otra posibilidad?
Desde el primer día en que Woojeong se mudó a la nueva habitación, comenzó a enfermarse, lo que puso a Han Jaegang sumamente nervioso. Exigió una respuesta con el rostro rígido. Kim Junghyun señaló hacia la sala y, solo después de que salieron, habló.
—…… Puede tratarse de las secuelas del anudamiento.
Han Jaegang entrecerró los ojos al escuchar esas palabras por primera vez en su vida. Se cruzó de brazos y lo miró hacia abajo para exigirle que explicara a qué se refería.
—Después del anudamiento, a menudo aparecen síntomas como esos. Es difícil asegurar cuál es la causa exacta. Puede ser porque las feromonas del Director Ejecutivo son especialmente fuertes, o porque la constitución del paciente es débil de nacimiento.
Han Jaegang frunció el ceño al recordar la noche anterior. El anudamiento se había sentido como si el instinto hubiera ahuyentado a la razón para apoderarse de su lugar. Al pensar en cómo había retenido a Woojeong una y otra vez, incluso cuando este se debilitaba por el agotamiento, era evidente que no había estado en su sano juicio.
—¿Cuáles son los síntomas originales?
—Si el anudamiento ocurrió cuando él no estaba preparado, es inevitable que su cuerpo sufra. Por lo general, aparecen dolores en el bajo vientre, dolores de cabeza o malestar corporal.
—¿Cuál es la solución?
Ante la urgente pregunta, Kim Junghyun tomó la mano de Han Jaegang y le dio unas palmaditas en el dorso para calmarlo.
—Por ahora, tranquilícese. Si toma su medicina, mejorará gradualmente. Y por el momento…….
Kim Junghyun señaló hacia la puerta cerrada y esbozó una sonrisa incómoda
—Evitar el sexo ayudará a su recuperación. Y Director Ejecutivo, hágase un tiempo mañana u otro día para pasar por el centro. Hágase un examen.
Sintiendo que el estado del paciente al que había supervisado durante tanto tiempo no era normal, Kim Junghyun sintió la necesidad de un chequeo e insistió varias veces. Sin embargo, el propio interesado no prestó atención a sus palabras.
Han Jaegang cargó la bandeja que la señora Kwak había preparado y entró en la habitación de Woojeong. Woojeong yacía en el extremo de la amplia cama.
—Te vas a caer si te quedas así.
—Mm……
Woojeong, que parecía estar en un sueño profundo, movió el cuerpo. Gimió un par de veces, se llevó las manos al estómago y se acurrucó. Pronto, solo se pudo escuchar su débil respiración, ya que se había vuelto a dormir de esa manera.
Han Jaegang dejó la bandeja sobre la mesa de noche y se sentó en silencio a un lado de la cama. Luego, acarició con suavidad el rostro dormido de Woojeong. A diferencia de las palabras de Kim Junghyun, quien había dicho que eran secuelas del anudamiento, el rostro de Woojeong al dormir lucía pacífico, y eso era un alivio.
Han Jaegang era un hombre que, desde el principio, jamás había sentido un afecto profundo por nadie. Por naturaleza, era torpe para cuidar a los demás y sus atenciones resultaban extrañas. Sin embargo, cuando veía a Woojeong enfermo o pasando apuros, el pecho se le oprimía. Cuando no encontraba la manera de hacer algo por él, solo atinaba a enojarse.
«No sé si está bien que siga recibiendo tanto de esta manera. Gracias».
«…. Porque el Director Ejecutivo Han es una buena persona».
«Si no hubiera conocido al Director Ejecutivo, ¿cómo estaría viviendo ahora mismo? A veces, tengo miedo de que esto no sea real. ¿Qué tal si es un sueño?».
«Por qué es tan bueno conmigo. No tengo nada que darle…….».
Cada vez que Woojeong hablaba de esa forma, Han Jaegang siempre se sentía perdido sobre cómo debería responder.
Desde el principio, la razón por la que se interesó en Lee Woojeong fue por sus feromonas. Después de darse cuenta de que las feromonas de Woojeong tenían un efecto positivo en él, lo atrajo hacia su lado intencionalmente. En cierto momento su cuerpo, que había alcanzado su límite, deseó desesperadamente a Lee Woojeong.
Han Jaegang intentó domar bien a Woojeong y mantenerlo a su lado. Pensó que no había razones para mezclar emociones en ello.
Woojeong, quien alguna vez intentó apartarlo debido a la culpa de que él era la cita a ciegas de su hermano, al final permaneció a su lado tal como él lo había planeado. Han Jaegang observó cómo Woojeong gradualmente confiaba en él, dependía de él y desarrollaba sentimientos especiales.
Incluso mientras se preocupaba por Woojeong y se desvivía por él, no alcanzaba a darse cuenta del todo de cómo estaba cambiando su propio corazón.
Han Jaegang sacudió a Woojeong ligeramente por el hombro y lo despertó.
Incorporó con cuidado a Woojeong, que aún se encontraba somnoliento, y le entregó la medicina que había traído.
—……
Woojeong, que ya había vomitado toda la avena que lo habían obligado a comer, sacudió la cabeza con debilidad.
—Si tomas la medicina, te calmarás un poco.
En la palma de Han Jaegang reposaban un analgésico y una píldora del día después. Woojeong se llevó una de las dos pastillas a la boca y la tragó. Logrando a duras penas pasar el comprimido, Woojeong estabilizó despacio la respiración y se cubrió la boca.
—¿Qué ocurre?
—El estómago……
Woojeong, a quien incluso le costaba hablar, terminó por vomitar. Junto con el agua que acababa de tragar, la pastilla que solo se había disuelto en parte fluyó de vuelta hacia el exterior.
Han Jaegang esperó un momento a que se calmara para poder dársela otra vez, pero Woojeong sacudió la cabeza con debilidad y dijo que no podía tomarla.
—Está bien, entonces descansa un poco y tómala más tarde.
Han Jaegang recostó a Woojeong de nuevo, quitó la manta húmeda y lo sostuvo en sus brazos. Estaba a punto de salir para pedirle una manta nueva a la señora Kwak, pero de repente detuvo sus pasos.
Woojeong le estaba sujetando la mano. Incapaz de retener comida o medicamentos, limitándose a aferrarse con fuerza a dos de sus dedos para apoyarse, su figura se sentía lastimera y entrañable.
En lugar de abandonar la habitación, dejó la manta en el suelo y subió a la cama.
—Ven aquí.
Deslizó el brazo por debajo del cuello de Woojeong y lo atrajo despacio; aquel cuerpo delgado cayó sin fuerzas en sus brazos. Han Jaegang palmeó en silencio la delgada espalda de Woojeong. No hacía mucho tiempo atrás, jamás se habría imaginado una situación así, pero ahora se había convertido en una rutina familiar.
—Mm……
En sus brazos, Woojeong frotó su frente contra su cuello y le abrazó la cintura con fuerza. Han Jaegang lo estrechó de buena gana aún más cerca. Se concentró en el calor que cobijaba y en el aroma de Woojeong, que ahora le resultaba tan conocido. La respiración de Woojeong también se apaciguó.
****
Unos días después, Woojeong, plenamente recuperado, salió de la Residencia Snow Reflection a mitad del día ante el llamado de Han Jaegang. Resultaba extraño que lo citara a una hora en la que debía estar trabajando en la compañía, pero Han Jaegang no dijo nada y condujo con rapidez tras pasarlo a buscar.
—¿A dónde vamos ahora?
—Lo sabrás a medida que avancemos.
Fue exactamente como dijo Han Jaegang. Conforme el auto avanzaba, el paisaje de las calles se volvía cada vez más familiar, y Woojeong pudo adivinar hacia dónde se dirigían.
Tal como esperaba, el auto llegó a la casa de la familia de Woojeong. Han Jaegang no estacionó cerca de la propiedad, sino que abrió el portón del garaje de forma natural con su teléfono, entró y detuvo el vehículo.
—Entremos.
Por un momento, la mente de Woojeong se llenó de dudas. ¿Por qué él podía abrir la puerta de esta casa y por qué lo había llevado hasta allí? No saber la razón lo ponía ansioso.
Woojeong, que lo siguió hacia la entrada, se congeló por la sorpresa. Cuando caminó por el jardín, ya había tenido la vaga impresión de que la casa estaba desarreglada, pero solo después de dar un paso al interior comprendió el motivo. Sin importar lo que hubiera ocurrido en ese lapso, la vivienda se encontraba vacía, sin un solo mueble ni artículo del hogar. Puesto que a Kang Eonju le gustaba mucho esta propiedad y no tenía la menor intención de mudarse, todo resultaba aún más extraño.
—¿Por qué la casa está……?
Preguntó Woojeong mientras contemplaba el polvo blanco asentado en los espacios donde antes solían estar los muebles.
Han Jaegang, que entró sin quitarse los zapatos, arrastró la única silla que quedaba en un rincón de la sala, la colocó en su sitio y respondió.
—Se mudaron.
Aunque había pensado que no vería a su familia por un largo tiempo, Woojeong no pudo ocultar su expresión de sobresalto ante la repentina situación.
—Por casualidad…… ¿el Director Ejecutivo hizo que se mudaran?
—En cierto modo, sí. Compré esta casa.
—¿Por qué?
—Porque no quería ver a esas personas viviendo aquí ni un segundo más.
Woojeong parpadeó con rapidez y preguntó.
—¿Sabe a dónde fue mi familia?
Han Jaegang metió una mano en el bolsillo de su pantalón y paseó la mirada despacio por el interior de la propiedad mientras caminaba. Dirigió sus pasos hacia la pared y tomó un pequeño portarretratos que había quedado olvidado en el estante.
—¿Tu familia? …… ¿De quién quieres que te hable primero?
Dejó de lado el portarretratos que mostraba a Kang Eonju y a Lee Doyoung abrazados con afecto, y habló.
—Primero, Kang Eonju está internada en un hospital psiquiátrico.
—……..
—Yo no la puse ahí, así que no hay necesidad de que pongas esa cara. Está bajo tratamiento porque su adicción al alcohol es grave. Su padre está muy furioso, por lo que no podrá salir en bastante tiempo. E incluso si sale, le esperarán días difíciles. En cuanto a Lee Iljun……
Han Jaegang dejó la frase en el aire y dio un paso hacia Woojeong. Rozó la mejilla de este con ligereza y continuó.
—Tu padre se está quedando en la casa de los padres de su esposa ahora. Como Kang Eonju no está a su lado, se ha convertido en un espantapájaros. Pero no le quedan muchos días para vivir cómodamente de esa manera.
Mientras le informaba a Woojeong sobre el estado actual de Lee Iljun, el timbre de la casa resonó. El sonido, inusualmente fuerte, ecoó como una reverberación en la sala vacía.
—Llegaron justo a tiempo. Puedes comprobar por ti mismo cómo está Lee Doyoung.
Caminó hacia el intercomunicador, observó el rostro de Lee Doyoung en la pantalla por un momento, presionó el botón y abrió la puerta. Tras pasar el tiempo suficiente para que este cruzara el jardín, se escuchó el sonido de unos golpes en la puerta principal.
Se sentía muy extraño que Lee Doyoung tocara el timbre de esta casa y llamara a la puerta con cautela, como si estuviera visitando el hogar de un desconocido. Para Woojeong, siempre había sido lo habitual que él abriera la puerta de par en par y entrara con total confianza. Esta vez también fue el propio Han Jaegang quien abrió.
Ante la vista de Lee Doyoung ingresando detrás de él, Woojeong dio un paso atrás.
El semblante de Lee Doyoung no lucía bien. Han Jaegang regresó al lado de Woojeong, se paró junto a él y saludó al recién llegado.
—Bienvenido. ¿Ya terminaste con la investigación policial?
Ante las inesperadas palabras de Han Jaegang, Woojeong lo miró hacia arriba. Él explicó de manera llana, como si no fuera nada importante.
—Nuestra parte denunció a Lee Doyoung por lesiones agravadas. Dado que golpeó la cabeza de una persona indefensa con un arma y la hirió, por supuesto que debe pagar por su crimen.
Lee Doyoung miró a los dos que permanecían de pie uno al lado del otro con una expresión que demostraba que no podía creerlo. Sin embargo, de forma inusual, mantuvo la boca firmemente cerrada y no pudo articular palabra.
—Entonces, ¿acaso tu abogado dijo que sería difícil obtener una suspensión de la pena?
Preguntó Han Jaegang con voz gélida.
—Nuestro abogado ve una alta probabilidad de una sentencia de prisión. Puesto que golpeaste a la víctima con un arma causándole heridas graves, y dado que encerraste en una habitación pequeña a la víctima que se había desmayado mientras sangraba y la dejaste allí, interfiriendo con su rescate, ese solo hecho hace que el delito sea juzgado como algo muy grave.
—……
—Además, dado que ocurrió dentro de un espacio cerrado como una casa, si la situación se demuestra adecuadamente, también se puede aplicar como un delito de violencia intrafamiliar.
—Jaegang-ssi. No lo hice intencionalmente. De verdad……
—No estoy de humor para escuchar excusas ociosas, así que ¿y ahora qué? ¿Trajiste lo que necesitabas?
Con el rostro compungido, Lee Doyoung vaciló y luego extrajo un sobre blanco de su bolsillo. Han Jaegang le explicó la situación a Woojeong.
—Justo ahora, Lee Doyoung vino a pedirte una petición de clemencia. Lee Woojeong, ¿tú qué piensas? ¿Quieres escribirla para él?
Woojeong miró en silencio a Lee Doyoung, quien permanecía con los ojos bajos. No sabía qué hacer, por lo que no pudo responder.
—Si fuera yo, por supuesto que me negaría, pero como Lee Woojeong es amable, podrías concederla. ¿Tú qué opinas, Lee Doyoung? Si quieres conseguir una firma en los papeles que trajiste, haz un esfuerzo.
—Qué……
—Si fuera yo, empezaría con una disculpa adecuada. Tan educada y respetuosa como fuera posible.
Ante las palabras de Han Jaegang, Lee Doyoung bajó la mirada. Parado como un espectador en el espacio que alguna vez había sido el hogar más cómodo para él, perdido en sus pensamientos, finalmente levantó la cabeza tras haber tomado una decisión. Miró a Woojeong con ojos decididos, diferentes a los que mostraba al enfrentar a Han Jaegang, y habló rápido.
—Lo siento. Supongo que no estaba en mi sano juicio.
Han Jaegang dejó escapar un suspiro exagerado y se sentó despacio en la silla que había colocado, luego sacó su teléfono.
—¿Crees que puedes conseguir una firma en la petición de esa manera?
Lee Doyoung lo miró de vuelta con una expresión que parecía reclamar que estaba siendo injusto. Han Jaegang desvió la mirada con indiferencia.
Mientras Woojeong se mostraba inquieto entre ambos, Han Jaegang le tomó la mano para tranquilizarlo. Esa acción confortó a Woojeong y, al mismo tiempo, se convirtió en un medio eficaz de presión sobre Lee Doyoung. En este momento, nada de lo que Lee Doyoung poseía podía darle fuerzas. Ese mezquino poder resultaba inútil frente a la fuerza más grande y sólida llamada Han Jaegang.
No solo Lee Doyoung, sino la familia entera estaba padeciendo por los malos acontecimientos. Incluso la compañía de su abuelo materno, que había logrado operar sin mayores percances, no tenía un día de paz debido a toda clase de problemas. No era difícil adivinar que detrás de ello se encontraba Han Jaegang.
Pero como nadie sabía hasta dónde llegaría su mano para causar destrozos, vivían con miedo.
—¿Acaso no sabes qué hacer?
—…. Me disculparé. Adecuadamente.
—Bien. Entonces empieza por arrodillarte.
Lee Doyoung miró hacia el suelo cubierto de polvo. Sus ojos se llenaron de lágrimas ante el sentimiento miserable que resultaba difícil de describir. Apretando ambos puños y mordiéndose los labios hasta sangrar, Lee Doyoung se desplomó despacio sobre sus rodillas. Mirando únicamente hacia el suelo, inclinó la cabeza ante Woojeong.
—Lo siento, Woojeong-ah. Hice algo que no debí haberte hecho. Realmente me equivoqué.
Woojeong miró en silencio hacia abajo, al Lee Doyoung arrodillado ante él. Sintió algo extraño y difícil de describir. Hasta ahora, Lee Doyoung había sido como el rey de esta casa. Habiendo monopolizado el afecto de Kang Eonju, él era quien detentaba el poder, y Woojeong siempre era el débil que no podía hacer más que soportar cualquier cosa que sufriera. Desde la infancia, siempre había sido una presencia temible para Woojeong. Puesto que podía estar riendo un momento antes y de repente enfurecerse y atormentarlo, Woojeong nunca podía saber cuándo cambiaría.
Pero ese hombre ahora estaba de rodillas frente a él. ¿Acaso recibir una disculpa era algo tan fácil? Woojeong sintió amargura y vacío. Por supuesto, el que Lee Doyoung se arrodillara no era una acción que proviniera de la sinceridad. Cedía ante la fuerza de Han Jaegang, y no era más que un medio para conseguir lo que necesitaba.
—…… ¿De qué estás arrepentido?
—¿Qué?
—¿Estás arrepentido de haberme golpeado la cabeza con el florero? ¿O estás arrepentido de haberme atormentado desde la infancia?
Lee Doyoung miró a Woojeong con el rostro atónito. No había esperado que Woojeong dijera eso.
Woojeong no podía perdonarlo de esta manera. A Lee Doyoung, que ni siquiera sabía qué había hecho mal, no quería brindarle ninguna ayuda. Woojeong se aferró con fuerza a la mano de Han Jaegang para apoyarse y habló de nuevo.
—La razón por la que esta casa era como el infierno era por ti, más que por madre. Sabías bien cómo hacerme sufrir y pasar apuros. ¿Por qué fuiste tan lejos? ¿Tanto me odiabas? Yo solo era un niño indefenso…… ¿Por qué me odiabas y me atormentabas de esa manera?
—Oye. Lee Woojeong……
La voz de Woojeong, que revelaba los sentimientos que había estado reprimiendo por primera vez frente a Lee Doyoung, tembló. A diferencia de Kang Eonju, que siempre estaba ocupada y rara vez se encontraba en casa, Lee Doyoung, que pasaba mucho tiempo con él, conocía a Woojeong mejor que nadie. Tenía sujeto en su puño a su hermano menor, que ni siquiera podía resistirse, y lo atormentaba manejándolo a su antojo como si fuera un juguete. Recuerdos que jamás se borraban sin importar cuánto tiempo pasara destellaron en su cabeza, y la respiración de Woojeong se aceleró.
—No te voy a perdonar, hyung. No me importa lo que te pase. Así que…… nunca te vuelvas a aparecer ante mí.
Woojeong dejó clara su voluntad mientras miraba a Lee Doyoung. Aunque no pudo ocultar el temblor en su voz, ya no evitó sus ojos ni dejó la frase en el aire como antes.
Cuando giró la cabeza tras terminar sus palabras, Han Jaegang, que había estado observando con rostro calmado, asintió con la cabeza para indicarle que lo había hecho bien. Woojeong se dio la vuelta con el semblante rígido y se dirigió al segundo piso. Ya no quería volver a verle la cara a Lee Doyoung.
Mientras Woojeong subía despacio las escaleras, la voz de Han Jaegang llegó a sus oídos.
—Dado que él mismo dice que no quiere firmar la petición, yo tampoco puedo hacer nada. Es una lástima.
—Pero usted dijo que si él venía aquí, se disculpaba y suplicaba, se lo concedería.
—Debes escuchar correctamente las palabras de la gente. Dije que “podría” concederlo, jamás prometí que lo haría. De todos modos, es algo que yo no puedo escribir en su lugar.
—¿Por qué demonios está yendo tan lejos por el asunto de Woojeong?
—Ya basta y levántate.
Han Jaegang se levantó en silencio de la silla, tomó a Lee Doyoung del brazo y lo puso en pie. Lo arrastró con brusquedad hacia la entrada, abrió la puerta principal y lo empujó hacia el exterior.
—¿No es un poco vergonzoso preguntar eso?
—……
—Cuando atormentabas a Lee Woojeong, tampoco es como si hubieras tenido alguna razón en particular.
Han Jaegang sonrió con desdén y cerró la puerta principal.
Mientras el cerrojo de la puerta hacía clic, escuchó el sonido de Lee Doyoung golpeando la madera y gritando lleno de rabia, pero lo ignoró y subió al segundo piso.
Woojeong se encontraba en su propia habitación, al fondo del pasillo. A pesar de que se habían mudado y se habían llevado todas las cosas de la casa, parecía que solo este cuarto no había sido tocado, y lucía igual que cuando él vivía allí. Han Jaegang se acercó a Woojeong y le preguntó.
—¿Hay algo que te quieras llevar?
Woojeong, que había estado sentado en silencio sobre la cama, levantó la cabeza.
Tras mirar despacio alrededor de la habitación los viejos muebles y sus pertenencias familiares por un largo rato, sacudió la cabeza en silencio. No quería llevarse nada que pudiera traerle recuerdos dolorosos.
—Entonces, ¿nos vamos ya?
Woojeong miró en silencio la mano que Han Jaegang le extendía. El hecho de que a su lado hubiera alguien que lo comprendía, lo reconocía y quería resolver las cosas juntos lo hacía sentir pleno.
—Gracias.
Woojeong tomó la mano que Han Jaegang le ofrecía, se puso de pie y hundió el rostro en su pecho. Mientras Woojeong le abrazaba la cintura con fuerza y le murmuraba su agradecimiento varias veces más, Han Jaegang le acarició la nuca con suavidad para darle a entender que lo comprendía.
—No hay necesidad de dar las gracias.

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