Capítulo #64 "Pheromone Obsession"
Woojeong se mordió el labio inferior y movió la mano hacia atrás. En el momento en que rodeó con sus dedos el miembro duro y erecto de Han Jaegang, un suspiro se escapó de los labios del Alfa.
—Quiero hacerlo…
—…… ¿Eh?
—Quiero.
Woojeong frotó el miembro entre sus manos un par de veces, humedeciendo sus dedos con el fluido preeyaculatorio que asomaba por la punta. Presionó la cabeza húmeda y pegajosa contra la hendidura de su propia carne y la restregó.
—¿Y si te duele?
—Seré gentil, así que no dolerá…
La voz de Han Jaegang, al preguntar con suavidad, se escuchaba profundamente contenida. Woojeong dejó la frase en el aire y empujó sus caderas hacia atrás. En un punto, el glande, deslizándose y rozando contra la húmeda fisura de sus glúteos, se abrió paso hacia la entrada estrechamente cerrada.
El dolor que Han Jaegang había temido no se presentó. Cada vez que Woojeong desplazaba ligeramente su cuerpo, el miembro se escurría con suavidad en el interior de la húmeda y dócil carne.
—Haaah…
Conforme el miembro rígido presionaba contra sus paredes internas y se hundía profundo, Woojeong echó la cabeza hacia atrás y soltó un leve gemido. Incluso cuando sus paredes internas se contraían e instintivamente se ceñían alrededor del tronco, Han Jaegang solo acariciaba el muslo de Woojeong, rehusándose a moverse.
Sin más alternativa, Woojeong movió sus propias caderas. Siguiendo sus torpes y pausados movimientos, el miembro de Han Jaegang comenzó a deslizarse dentro y fuera de su cuerpo. Su respiración se aceleró en perfecta sincronía con el aliento cada vez más errático de Han Jaegang.
—Woojeong.
—Mmm……
Woojeong gimió con impaciencia, inclinando la cabeza hacia atrás y elevando una pierna. Intentó mover su cuerpo deseando una penetración más profunda, pero aun así se sentía insatisfecho.
—Dime si es demasiado duro.
—Huh, ah….
—No te contengas.
Susurrándole con dulzura al oído, Han Jaegang acunó con su mano la zona debajo del muslo de Woojeong. Pronto, la pesada y firme punta se hundió hondo en la carne.
La punta, penetrando despacio, presionaba contra las paredes internas, estimulándolas antes de retirarse con lentitud. Cada vez que empujaba de vuelta, el extremo del bálano tocaba sitios cada vez más profundos, y Woojeong dejaba escapar un gemido desesperado.
—Woojeong, ah…
Las embestidas pausadas y cautelosas gradualmente se aceleraron. Cada vez que Han Jaegang movía las caderas, sujetando firmemente las de Woojeong, la fricción húmeda inundaba la silenciosa habitación.
Woojeong cerró los ojos, escuchando atentamente la respiración de Han Jaegang.
Sus bruscos jadeos gradualmente se mezclaban con gemidos íntimos. Pensar que él también se encontraba perdido en esa vertiginosa sensación hizo que un calor ascendiera desde lo profundo de su cuerpo.
—Ha. ¿Por qué estás apretando tanto?
—Haah…
—¿Y si te lastimas?
Han Jaegang habló con preocupación, girando el cuerpo de Woojeong. Elevando su propio torso, se acomodó cerca, levantando los muslos de Woojeong. Fijando la mirada en la unión expuesta, comenzó a embestir despacio, introduciendo repetidamente su grueso miembro hasta el fondo y luego retirándolo hasta que la punta se detenía justo en la entrada.
Sus gemidos de agonía y las húmedas paredes de su carne que se contraían empujaron al Alfa al límite de un deseo insoportable.
Han Jaegang envolvió el cuerpo entero de Woojeong con el suyo y comenzó a mover las caderas con fiereza. Con cada golpe de los cuerpos, el colchón se sacudía ruidosamente.
—¡Ah, ah……!
Han Jaegang hundió la nariz en el cuello de Woojeong, de donde el aroma de las feromonas se elevaba densamente, mientras sus embestidas se volvían feroces.
Cuando empujó lo suficientemente profundo como para rozar el vello púbico y presionó hacia abajo con su peso una vez más, el cuerpo laxo de Woojeong se estremeció.
Gotas de sudor se acumularon en la línea de la mandíbula de Han Jaegang, cayendo sobre la pálida piel de Woojeong. Sus brazos, relucientes de sudor, se estiraron para aferrarse al colchón mientras devoraba el cuerpo de Woojeong. De repente, retiró las caderas hacia atrás.
En el instante en que extrajo su miembro, su eyaculación brotó. El semen a chorros empapó la zona íntima y sonrojada de Woojeong, dejándola pegajosa y húmeda.
Jadeando pesadamente mientras liberaba su semilla, Han Jaegang besó a Woojeong como para calmar su propia respiración entrecortada.
Habiendo alcanzado el clímax juntos, compartieron sus jadeos a través de un beso antes de aferrarse estrechamente al cuerpo del otro.
—Woojeong.
Han Jaegang, sosteniéndose con sus propios brazos para evitar aplastarlo con su peso, plantó incontables besos en el rostro de Woojeong, cuyos ojos permanecían cerrados por el agotamiento. Le resultaba tan absolutamente adorable que no podía soportar la idea de no besarlo.
—…… Te amo.
No quedaba claro si Woojeong, con los ojos firmemente cerrados, lo había escuchado con total nitidez, pero la sonrisa que floreció en sus labios perduró por un largo rato.
****
Una tarde, Woojeong, quien había estado durmiendo en el sofá, abrió los ojos ante el contacto de una mano que acariciaba su mejilla. Han Jaegang, que había permanecido de pie a su lado, se sentó y apartó el cabello de su frente.
—Woojeong. Tienes que levantarte por un momento.
—¿Por qué?
Conforme Woojeong se incorporaba en el asiento, Han Jaegang verificó el reloj en su muñeca.
—Mis abuelos paternos vienen hacia acá. Deberían llegar en unos diez minutos.
—¿Eh? Así de repente…….
Woojeong dio un brinco por la sorpresa ante la inesperada noticia. Han Jaegang, como si no hubiera motivo alguno para alarmarse, tomó su mano y lo hizo sentarse de nuevo.
—Solo van a pasar a saludar por un instante, así que no hay necesidad de que te asustes. Ve a lavarte el rostro y regresa.
—¿Qué se supone que deba hacer? Debió haberme despertado un poco antes.
Woojeong se dirigió al cuarto de baño y se lavó la cara con agua fría. Se sentía completamente descolocado. También le preocupaba conocer a los adultos de la familia por primera vez mostrando aún las huellas de su semblante adormilado.
Incluso mientras se cambiaba y se ponía ropa limpia, su mente era un caos total lleno de toda clase de pensamientos. Han Jaegang le había dicho que no había necesidad de estar nervioso, pero para Woojeong las cosas no eran tan simples.
Debía existir una razón de peso para que sus abuelos quisieran presentarse de repente en la Residencia Snow Reflection. El solo pensamiento de que ese motivo pudiera ser él mismo hacía que el corazón de Woojeong se acelerara sin control.
Cuando Woojeong terminó de arreglarse y salió, Han Jaegang se encontraba de pie junto a la puerta principal. Al verlo ahí, el corazón se le dio un vuelco al pensar que los señores ya habían llegado.
—Ya están aquí. Entrarán de inmediato, así que ven de este lado.
Han Jaegang atrajo a Woojeong hacia sí, le abrochó los botones del cárdigan y le habló en voz baja.
—No hay necesidad de preocuparse. Solo tómalo como un saludo de cortesía.
—¿Cómo puede decirlo tan a la ligera? Son los familiares del Director Ejecutivo.
—¿Acaso crees que conocer a algún miembro de mi familia va a cambiar algo entre nosotros?
Han Jaegang tranquilizó a Woojeong con un tono de voz que sugería que no había absolutamente nada de qué alarmarse. Mientras acariciaba sus pálidas y tensas mejillas, de repente recordó algo y añadió una petición.
—Ninguna otra cosa importa, pero deberíamos cambiar ese título de «Director Ejecutivo». Las personas mayores suelen ser muy sensibles con ese tipo de formalidades.
—Entonces, ¿cómo se supone que deba llamarlo?
—Solo usa mi nombre. Jaegang.
Woojeong lo había llamado «Director Ejecutivo» desde el primer día en que se conocieron. El nombre «Jaegang» se sentía sumamente extraño en su boca incluso antes de intentar pronunciarlo.
—No te preocupes por nada. Solo quédate a mi lado.
A diferencia de Woojeong, quien a pesar de la petición se mantenía rígido al escuchar el eco de unos pasos del otro lado de la puerta, Han Jaegang abrió la entrada principal con una expresión completamente serena.
—Bienvenidos.
—Sí.
—Si necesitaban algo, debieron haberme llamado. Debe haber sido un viaje difícil para ustedes.
—¿Por qué no pasaste a visitarnos antes, en lugar de hacer que este viejo tenga que venir en persona?
El abuelo de Han Jaegang era un hombre mucho más imponente de lo que Woojeong había imaginado; poseía una mirada sumamente perspicaz a pesar de su avanzada edad. El aura imponente que solía tensar a quienes rodeaban a Han Jaegang era, sin duda, un rasgo que venía de familia.
—Has arreglado bien la casa. Me preocupaba que la hicieras lucir de mal gusto, como las viviendas en las que habitan los jóvenes de hoy en día.
Su abuela, de facciones muy refinadas, inspeccionó el diseño interior y luego le dirigió a Woojeong, quien permanecía de pie al lado de su nieto, una mirada fría y penetrante.
Fue Han Jaegang quien rompió el tenso silencio.
—Woojeong, saluda. Ellos son mi abuelo y mi abuela.
Demasiado nervioso como para moverse, Woojeong se quedó congelado por un instante antes de agachar la cabeza rápidamente en señal de saludo ante las palabras de Han Jaegang.
—Mucho gusto, soy Lee Woojeong.
La anciana pareja contempló a Woojeong en silencio mientras él los saludaba y, acto seguido, pasaron de largo a su lado. Se adentraron en la sala de estar con total naturalidad a través del recibidor, como si ya hubieran estado en la Residencia Snow Reflection en ocasiones anteriores.
Antes de que pudiera ofrecerles asiento, los abuelos tomaron sus lugares por cuenta propia en el sofá. Han Jaegang le pidió a la señora Kwak que trajera un poco de té caliente.
Él caminó hacia el sofá, manteniendo su brazo apoyado sobre los hombros de Woojeong. Una vez que ambos se sentaron frente a ellos, la pareja de ancianos clavó la mirada en Woojeong. Han Jaegang habló de inmediato para bloquear el escrutinio.
—¿Qué los trae por aquí de esta manera, sin dar ningún aviso?
—¿Acaso un abuelo no puede visitar la casa de su nieto sin pedir autorización?
—Yo siempre llamo antes de ir a su propiedad, Abuelo. La próxima vez, por favor avísenos antes de venir.
Justo en el momento en que la atmósfera amenazaba con volverse gélida debido a sus palabras ,las cuales sonaban como si estuviera marcando una clara línea divisoria, la señora Kwak arribó con el té. Han Jaegang colocó en silencio las tazas frente a sus abuelos.
Woojeong sentía los ojos de los señores fijos en él. Su abuela parecía querer interrogarlo sobre algo, pero en su lugar desvió la mirada hacia su nieto.
—Jaegwan vino a la casa y te mencionó en varias ocasiones.
—¿Y qué fue lo que dijo?
Preguntó Han Jaegang con total tranquilidad mientras levantaba su taza de té. Parecía estar ya perfectamente enterado de que Han Jaegwan había ido con el chisme. Su respuesta indiferente hizo que la voz de su abuela se elevará ligeramente.
—¿Tengo necesidad de repetir esa clase de habladurías? Incluso después de escucharlo, no podía dar el crédito. Jamás me imaginé que alguien con tu impecable carácter haría algo para convertirse en el blanco de los chismes de la gente.
Su abuela, quien había vivido la totalidad de su vida rodeada de un estricto refinamiento, no mencionó el asunto de forma directa, sino que amonestó a Han Jaegang con sutileza.
—A tu edad, ¿quién te criticaría por salir con personas? Pero debiste haber sido mucho más cuidadoso al momento de formar vínculos. ¿Acaso olvidaste todas las advertencias que esta vieja te hizo? ¿Y traer a gente a esta casa de una forma tan descuidada? Qué demonios está pasando aquí…….
—¿Para qué dar motivos en primer lugar para que la gente hable y ande con chismes? Ya eres un joven que sabe de sobra cómo funciona el mundo.
La anciana pareja parecía estar perfectamente al tanto de la situación de Woojeong también. Aunque exteriormente regañaban a Han Jaegang, sus palabras iban, en esencia, dirigidas a Woojeong.
Han Jaegang, quien había estado escuchando en silencio y sin inmutarse demasiado, giró la taza de té frente a Woojeong para dejársela más al alcance y cruzó la mirada con él. Le dedicó una sutil sonrisa de tranquilidad y levantó la cabeza.
—Ojalá mi primo hubiera investigado las cosas como es debido antes de venir con el recado, pero como es evidente que no lo hizo, se lo diré yo mismo.
La voz de Han Jaegang era clara y sumamente serena. Aquello pareció apaciguar el tembloroso corazón de Woojeong.
—Usted lo recuerda, Abuela. Solía traer personas a mi habitación cada vez que se presentaba la oportunidad. Tenía la esperanza, por si acaso, de que alguna de ellas fuera la pareja adecuada para mí, ¿no es así?
—Lo hice porque estaba muy preocupada por ti, mi cielo. ¿Y a qué viene hablar de eso ahora, justo aquí?
—Ya no tiene necesidad de preocuparse por mí.
Han Jaegang respondió con firmeza, estirando la mano para tomar la de Woojeong. No lo soltó, incluso cuando los ojos de la pareja de ancianos se enfocaron instantáneamente en ellos.
—Porque ya tengo a esta persona.
Han Jaegang había sido muy cuidadoso todo este tiempo para evitar que su estado de salud llegara a oídos de sus abuelos. Esa era también la razón por la que había elegido a Kim Junghyun como su médico de cabecera en lugar del doctor que lo había atendido desde su infancia.
Tras decidir que ya no existía ningún motivo para ocultarlo, reveló con honestidad lo grave que se había vuelto su condición. Su abuela se llevó la mano al pecho, conmocionada al enterarse de que él había estado a punto de abandonar el tratamiento debido a que ningún medicamento funcionaba correctamente, y que recientemente había sufrido un paro cardíaco que requirió reanimación cardiopulmonar.
—¡Cómo pudiste ocultarnos algo tan importante!
—Incluso si se los hubiera dicho, de todos modos no había otra solución. Solo se habrían preocupado en vano. Sé cómo se sienten ambos y por qué vinieron aquí. Pero están equivocados.
—¿A qué te refieres?
—Ambos piensan que Woojeong está obstaculizando mi camino, pero la realidad es diferente. Soy yo quien se aferra a él.
No resultaba difícil decir la verdad tal como era. Han Jaegang había sobrevivido a una crisis de vida o muerte y había hallado la estabilidad, escapando de un estado de incertidumbre en el que cualquier cosa podía pasar en cualquier instante, todo porque Woojeong había permanecido a su lado.
Hubo una época insensata en la que juró mantener a Woojeong a su lado a la fuerza, pero ahora Han Jaegang se sentía agradecido por cada momento que podía compartir con él.
—…Por lo tanto, el hecho de que esté aquí sentado perfectamente bien frente a ustedes dos es gracias a Woojeong. Si lo verifican con el centro médico, verán que no hay ni una sola exageración en lo que digo. Es verdad que Lee Woojeong tiene mi vida en sus manos.
La pareja de ancianos se quedó sin palabras. Si se tratara de cualquier otro asunto, habrían tenido algo que objetar, pero con la vida de Han Jaegang de por medio, no podían emitir ninguna opinión. El abuelo, que había estado escuchando con atención, intervino.
—Una persona debe conocer su lugar. Si tenían la intención de vivir así, debiste haber venido antes, presentarte y pedir nuestra autorización primero. ¿No estás de acuerdo?
Al escuchar las palabras que había estado aguardando, Han Jaegang sonrió levemente. Nunca hubo una razón para que Woojeong tuviera miedo en primer lugar.
—Tenía la intención de ir a presentar mis respetos. Sin embargo, surgieron algunos contratiempos y, dado que esta persona necesita descansar en este momento, lo pospuse por un tiempo.
Han Jaegang explicó de manera objetiva, pero los ojos de la Abuela se abrieron de par en par al escucharlo. Se inclinó más hacia la mesa y preguntó.
—¿De qué estás hablando? No estarás insinuando que……?
Las miradas de todos los presentes se volcaron instantáneamente sobre Woojeong. Él lucía desconcertado, pero por fortuna comprendió que debía hablar.
Humedeciéndose los labios ligeramente, Woojeong abrió la boca con cautela.
—…No pude ir a saludarlos debido a que estoy embarazado. Lo lamento.
Ni siquiera su abuelo pudo disimular la sorpresa ante esta inesperada confesión. Su abuela se giró por completo hacia Woojeong.
—¿Estás embarazado? ¿De cuántos meses estás? No, ¿qué tan avanzado está? ¿Para cuándo es la fecha de parto?
Han Jaegang rodeó los hombros de Woojeong con el brazo y respondió con tranquilidad.
—Para el invierno, verán a su bisnieto.
Ante la palabra «bisnieto», Woojeong contuvo el aliento de forma involuntaria. Él solo había contemplado la llegada del bebé entre Han Jaegang y él; jamás se había imaginado que los lazos familiares se expandirían de semejante manera.
—¿Van a tener al bebé en invierno?

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