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Capítulo #5 "El Corazón Late Por Amor"

 


Capítulo 5


Ideun se quedó inmóvil en su sitio. Se preguntó si había escuchado bien.


​—¿Perdone?


​Ante su pregunta, Muhyeok calmó su paladar con el té del que emanaba un vapor constante. El té tenía un sabor ordinario, pero aun así combinaba bastante bien con el pastel de arroz.


​—¿Eligió este té amargo a propósito? —preguntó Muhyeok, e Ideun asintió lentamente con la cabeza.


​—Sí. Probé todos los que hay en el mercado y elegí el que mejor combinaba con nuestros pasteles. Pero, por lo general, la gente pide para llevar y no hay muchos que se queden a comer aquí.....


​Cuando su explicación empezaba a alargarse, Muhyeok lo interrumpió.


​—No me interesan los detalles innecesarios, solo responda a lo que pregunto.


​—Ah, sí... bueno......


​{—¿Pero qué le pasa? ¿Por qué ignora así lo que uno dice?}


Ideun se sintió un poco irritado, aunque también pensó que precisamente por ser así era capaz de dirigir una gran empresa. Dejando de lado lo maleducado que era, Muhyeok continuó hablando.


​—Los pasteles de la Pastelería Dorada son los mejores que he probado; no, el mejor postre que he comido. Aprovechemos esta oportunidad para convertirlos en marca y expandir el negocio. Nosotros los ayudaremos en todo lo que necesiten.


​Ideun, sin saber qué hacer, miró a su alrededor mientras se rascaba la cabeza.


​Por supuesto, sería bueno tener muchos clientes. Como no hacían negocios por amor al arte, el objetivo final eran las ventas altas.


​Sin embargo, era difícil de creer. ¿Y si, como la vez anterior, usaban la colaboración como excusa para quedarse con todas las recetas y luego fingían no conocerlo?


​El jefe Kim, al leer la incomodidad de Ideun, le susurró algo al oído a Muhyeok.


​—Ah.


​Muhyeok dejó escapar un corto suspiro de comprensión. Luego, hizo un gesto con la cabeza. El jefe Kim sacó un porta-tarjetas de su chaqueta.


​Colocó la tarjeta de Muhyeok y la suya sobre la mesa.


​—No somos un grupo de estafadores. Venimos de Alimentos Taeyangwon. Él es el director Tae Muhyeok y yo soy el jefe de la oficina de secretaría, Kim Hun-u. Y estas personas son.....


​Los demás también sacaron sus tarjetas y las extendieron. Eran el guardaespaldas y el líder del equipo de planificación. Ante aquellas palabras tan formales y corteses, Ideun se sintió aún más abrumado.


​—Puedo decir con total confianza que Taeyangwon es la empresa número uno de la República de Corea. Si le resulta muy agobiante, podríamos empezar con una tienda temporal {—pop-up store}. Haremos todo lo posible para ayudarlo.


​El jefe Kim hizo la propuesta con voz segura.


​Ciertamente se notaba su orgullo. Bueno, no podía ser de otra forma; no decía ninguna mentira. El Grupo Taeyangwon, matriz de Alimentos Taeyangwon, ocupaba el primer puesto en el mundo empresarial de la nación.


​—Huu.......


Ideun dejó escapar un suspiro corto.


​Si hubieran venido simplemente a robar la receta, los habría rechazado con contundencia, pero esto era...


Siendo Taeyangwon el líder de la industria y estando bajo la mirada vigilante de todo el mundo, no parecía que fueran a cometer un fraude.


​—Y, para empezar, yo no tengo el rango suficiente para decidir esto o aquello.


​Sus padres no hacían más que vigilar desde la cocina. Ideun se rascó el cuello y miró hacia atrás, hacia la cocina.


—No, bueno... creo que primero tendría que hablarlo con mis padres.


​Muhyeok inclinó la cabeza y preguntó:


—¿No era usted el representante?


​—Sí..., soy el hijo.


​Ideun se encargaba de la mayor parte de los asuntos comerciales. Era él quien mantenía el contacto con las empresas, y su influencia en la marca o la gestión de la tienda era fuerte.


Pero un hijo sigue siendo un hijo. Al fin y al cabo, no ostentaba el cargo de director.


Pensaba que algún día heredaría el negocio, pero al menos no era ahora. Por así decirlo, estaba en formación como sucesor. ¿Era demasiado pretencioso?


Ideun se llevó la mano al cuello. Se frotó a lo largo de la línea mientras giraba la cabeza.


Miraba alternadamente la cocina y la mesa donde estaban sentados los hombres, cuando Muhyeok soltó una risita. Era una burla evidente.


​—......


​Ideun, desconcertado, abrió mucho los ojos y lo miró. Muhyeok elevó una comisura de sus labios. Ideun leyó su expresión.


{—Qué patético, alguien que ni siquiera es el representante viene aquí a dar órdenes.}



¿Cómo podría no leer esa expresión?


Ideun frunció el ceño. Se presionó la sien palpitante con la mano y luego la apartó.
El hecho de que tanto su cuerpo como sus emociones se volvieran cada vez más sensibles debía ser porque el ciclo de celo no estaba lejos.


Parecía que iba a necesitar algo, ya fuera un analgésico o un supresor.


****

Debido al dolor de cabeza que lo asaltó de repente, Ideun dejó la tienda a cargo de sus padres y subió a su habitación.


Sus padres seguramente habrían rechazado la propuesta de colaboración de Alimentos Taeyangwon, pero era una lástima no haber podido presenciar esa escena personalmente.


Tomó un analgésico y durmió un poco. Y entonces, comenzó el ciclo de celo.
Se dice que, aunque tomar supresores cansa el cuerpo, es la forma estándar de pasar el ciclo de celo sin problemas.


Ideun también había tomado supresores con regularidad según su ciclo. Aunque el precio era elevado, no era un medicamento que causara un gran daño al cuerpo.


Pero ¿por qué?


¿Sería porque había estado demasiado a la defensiva con Alimentos Taeyangwon? Parecía haber sufrido estrés por preocupaciones que normalmente no tendría.


El aroma desagradable que emanaba de aquel hombre le cosquilleaba la nariz. Era un olor tan intenso que resultaba inolvidable. El aliento se le cortó.


​—¡Buaaaaag!—. Sujetando el inodoro, Ideun vomitó todo lo que tenía en el estómago.
Sentía escalofríos como si tuviera frío, mientras que una bola de fuego en su interior hervía a borbotones.


​—Huu.......


Trató de recomponerse, pero las piernas le fallaron y se desplomó en el suelo del baño.


{—¿Por qué me pasa esto?} 


Era un medicamento que tomaba tras haberse hecho exámenes costosos para que se adaptara a su constitución.


Se cubrió los ojos con la mano. Respiraba con dificultad.


—Haa. Haa, haa…..


A duras penas logró salir y se dejó caer sobre la cama. Se encogió formando un pequeño ovillo.


​{—No, no quiero. No quiero ser consciente del hecho de que soy un Omega.}


​Desde aquel primer ciclo de celo que sufrió como una fiebre abrasadora, Ideun había vivido con normalidad tomando supresores.


​Muy de vez en cuando, cuando el estrés era alto, los supresores no le habían funcionado, pero últimamente no había tenido motivos especiales para que eso ocurriera.


​—Pero ¿por qué? ¿Por qué… por qué mi cuerpo lo rechaza una y otra vez?......


​Ideun tomó el teléfono con las manos temblorosas. Apenas logró presionar el botón de llamada.


​Bip—, la primera conexión fue con su madre.


​No quería causarle preocupaciones innecesarias, pero la número uno en la jerarquía de la Pastelería Dorada era ella. Cuando algo sucedía, siempre debía pasar por su madre.


​—Sí, hijo, ¿qué pasa?


​Preguntó su madre. Ideun se mordió el labio con fuerza. Sintió el sabor metálico de la sangre.


​—Mamá, yo, ……creo que tendré que descansar esta semana. El supresor, extrañamente, no le está sentando bien a mi cuerpo.


​—Ideun-ah, ¿qué sucede? ¿Quieres que suba?


​En el edificio de tres plantas, la primera funcionaba como pastelería, en la segunda vivía la familia y en la tercera, que era un poco más pequeña, vivía Ideun.


​Subir a ver a Ideun no era una tarea difícil.


​—No, no, no. No quiero.


​Pero Ideun no quería mostrarle ese estado tan lamentable a su madre. Tampoco quería que lo viera jadeando y con los ojos inyectados en sangre.


​A duras penas calmó su respiración. Ya estaba al límite.


​—Solo….. solo creo que tendré que descansar esta semana.


​Y así, cortó la llamada.


Ideun se cubrió hasta la cabeza con la manta. Esta se sacudía al ritmo de una respiración entrecortada por los sollozos.


​La mano de Ideun se hundió en su entrepierna, que ya se sentía abultada. Apretó su miembro, que derramaba fluido poco a poco. Sus piernas retorcidas se frotaban entre sí.
​Debido a los movimientos inquietos de su cuerpo, un gemido bajo se filtró por la abertura de las mantas.


​—.......


​Había comenzado la semana más difícil de soportar para un Omega.


****


Ideun sufrió un ciclo de celo terrible. Por alguna razón que desconocía, se le adelantó unos dos días respecto a lo habitual.


Aunque tomaba sus supresores y cumplía con sus suplementos nutricionales a diario, era la primera vez que le ocurría algo así. Fue un tiempo agotador.


Durante una semana no pudo hacer nada; solo permaneció encerrado en su habitación.
El único Omega nacido en una familia de Betas. Todos sentían lástima por Ideun, pero al ser Betas, no había nada que pudieran hacer para ayudarlo.


Ni siquiera pudo comer adecuadamente; apenas logró ingerir unas gachas instantáneas de paquete.


Como los supresores no parecían surtir efecto, se sentía extraño con su propio estado. Naturalmente, el sentimiento de autodesprecio lo perseguía.


Pensó que todo estaría bien una vez que fuera adulto, pero nunca imaginó encontrarse con una emboscada de este tipo.


​Después de que pasara esa semana que pareció un infierno, Ideun se calzó los zapatos en la entrada para volver al trabajo.


​Comprobó su apariencia en el espejo.


​—......


​Nada ha cambiado. Sigue igual.


Al dejar de funcionar los supresores de repente, siente en carne propia que es un Omega que atraviesa el ciclo de celo. ¿Cuándo desaparecerá esta condición, demonios?


Dicen que, si conoces a tu pareja, el periodo de duración se acorta o que incluso en algunas personas desaparece por completo, pero como Ideun no tenía intención ni posibilidad de encontrar una pareja, debía vivir así de por vida.


Ideun abrió la puerta principal y bajó las escaleras.


Al salir, miró el cielo azul profundo de la madrugada, donde la luz del sol matinal empezaba a asomar vagamente. El taller ya estaba bullicioso.


La familia de la Pastelería Dorada se preparaba para el día. Estaban absortos en la preparación de los ingredientes. Ideun dio un paso al frente.


​—Buenos días.


​—Oh, ¿llegaste, Ideun? Ve a cambiarte rápido y ven.


​—Sí.


​Ideun fue al vestidor, se puso el traje antipolvo y salió. Incluso se colocó la mascarilla pulcramente.


Al entrar al taller, puso los frijoles que estaban en el fregadero en un colador y los lavó suavemente. Su primo Hyeon-dae, que estaba a cierta distancia, se acercó de pronto para hablarle.


​—¿Descansaste bien?


​—¿Descansar? Sentí que me moría.


​—¿No te hizo efecto el medicamento?


​Ante la pregunta en voz baja, Ideun asintió con la cabeza.


​—Eso parece. No lo sé ni yo.


​—¿Habrás tenido algún asunto estresante?


​Hyeon-dae le masajeó el hombro a Ideun. De repente, el rostro de Muhyeok cruzó por su mente.


Asuntos estresantes... vaya que los hubo.


Habiendo tantas pastelerías deliciosas en Seúl, ¿por qué demonios bajó hasta aquí para proponer una colaboración?


Como ese fue el único evento estresante de la semana pasada, no le pareció algo trivial.
Las únicas personas que sabían que Ideun era un Omega eran su familia, Hyeondae y su tía; para el resto, era un secreto de Estado.


De todos modos, si tomaba los supresores no se notaba, así que no había necesidad de contárselo a los demás.


Además, le resultaba incómodo dar a conocer el hecho de que Ideun pertenecía a los apenas 30,000 Omegas que existen en la República de Corea.


Solo debía tomar sus supresores y vivir con normalidad. Pensaba que eso era lo correcto.
Incluso si era de esa manera, Ideun quería integrarse con normalidad entre las personas.
Por lo tanto, deseaba no volver a cruzarse con ellos nunca más. Por el bien de una vida relativamente normal.


​—Ah, es cierto. Ideun-ah.


​—¿Sí?


​—Sabes que hoy viene un cliente desde Seúl, ¿verdad?


​Si incluso Hyeon-dae, que solo paraba en el taller, lo sabía, debía ser un cliente bastante importante. Sin embargo, Ideun no había escuchado nada al respecto.


​—¿Qué cliente viene de Seúl? —preguntó con voz llena de duda. Más bien, Hyeon-dae fue quien le repreguntó.


​—¿No lo sabías?


​—¿El qué?


​—Nuestra pastelería va a trabajar junto con Taeyangwon. ¿Acaso mi tía y mi tío no te lo dijeron?





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