Capítulo #6 "El Corazón Late Por Amor"
Capítulo 6
Ideun sacudió la cabeza. ¿De qué estaba hablando?
—Mamá y papá llamaron a mi puerta un par de veces, pero como no estaba en mis cabales… no tengo idea.
Sin tiempo para más preguntas, agarró de inmediato el teléfono que estaba en el taller. Era mejor escucharlo directamente.
¿Acaso habrían estampado el sello mientras su hijo sufría por el ciclo de celo?
¿Incluso después de haber pasado por todo aquel alboroto anteriormente?
—Voy a preguntarles.
****
—¿Cómo han podido no decirme nada? —A pesar de que no se sentía bien regañar a sus padres tras no haberlos visto en días, Ideun no pudo evitarlo.
No era para menos; el contacto con el exterior era responsabilidad de Ideun. Sus padres cuidaban el taller y gestionaban el interior de la tienda. Desde que una empresa estuvo a punto de robarles la receta en el pasado, la división de tareas se había vuelto aún más estricta. Ideun siempre se había esforzado al máximo, sabiendo que sus padres confiaban en él.
Todo por no ser una carga y con la convicción de que él también era un miembro esencial de la Pastelería Dorada.
—No es un asunto que deba manejarse de forma tan precipitada, ¿verdad? No es como si me hubiera ausentado meses; solo ha sido una semana —les reclamó Ideun. Sus padres evitaron su mirada con rostros de incomodidad.
—Haa.......
Tras soltar un suspiro, Ideun se presionó el entrecejo y se apartó el cabello de la frente. Su flequillo, que estaba bien peinado, se desordenó.
{—Digan algo, por favor.}
Ideun observó en silencio a sus padres, que se retorcían inquietos como si fueran culpables de un delito. Tras un breve silencio, su madre finalmente habló.
—Es Alimentos Taeyangwon... nos dio lástima dejar pasar la oportunidad. En todas partes de Corea hay locales famosos que suplican para que se los lleven, pero nosotros somos diferentes.
—......
—Nos gusta hacer pasteles deliciosos que hagan feliz a la gente, pero mamá y papá ya tienen una edad; nosotros también queremos vivir con comodidad y que nos llamen "dueños" sin tanto esfuerzo físico.
Ideun se quedó cada vez más sin palabras. Él, aun teniendo veinte años, sabía perfectamente lo agotador que era levantarse antes del amanecer y trabajar hasta la medianoche.
Incluso para él, había momentos en los que quería escapar de esta rutina agotadora; no podía ni imaginar cómo se sentían sus padres.
—No solo pensamos en nosotros, también pensamos en ti. —La voz de su madre bajó de tono—. Es un trabajo que incluso a un hombre adulto le cuesta sobrellevar. Tú, que además tienes que pasar por el ciclo de celo una vez al mes, debes cuidar tu cuerpo. Los supresores no son precisamente buenos para la salud... Pensémoslo como una buena oportunidad, ¿sí, Deun-ah?
Ante su tono conciliador, Ideun frunció el ceño. Sus padres seguramente habrían querido hablarlo y consultarlo con él, pero fue Ideun quien cerró la puerta de su habitación con llave y se negó a abrirla. Vinieron varias veces y lo llamaron, pero él cortó toda comunicación. Porque era algo vergonzoso.
Él, que solía reprimir sus feromonas con supresores carísimos, esta vez ni siquiera pudo controlarlas; pasó la noche jadeando, encogido y temblando. Las venas del dorso de su mano, que aferraba la manta, parecían a punto de estallar. Lloró, se retorció y se rascó la piel. Así pasó una semana entera. Por mucho que fueran sus padres, quienes lo trajeron al mundo y lo criaron, le daba vergüenza mostrarse así. Se sentía como un animal en época de celo.
—Esta vez revisamos el contrato con mucho cuidado. Incluso estuvo presente el abogado que conoce I-seo.
—......
Ideun, sin nada más que decir, se frotó el rostro con las manos secas. Recordó el artículo que había buscado apresuradamente antes de ver a sus padres:
[Alimentos Taeyangwon colabora con la Pastelería Dorada de la ciudad de Cheontaek. Planean diversas actividades como tiendas temporales y colaboraciones...]
No era el regreso de un grupo de idols, pero ya había decenas de artículos publicados. Era una capacidad de promoción digna de una gran corporación.
Era la primera vez que su familia salía en las noticias desde que, hace unos años, los grabaron por casualidad cuando se rompió un dique del barrio por las lluvias. Aunque fuera una decisión que sus padres tomaron pensando en la familia, Ideun no estaba seguro de si esto era bueno. Le resultaba abrumador y un poco pesado.
—Huu....... —Ideun dejó escapar un suspiro bajo. Bueno, sin importar cómo se sintiera, la leche ya estaba derramada. No había nada que hacer; el sello ya estaba puesto en el contrato.
—No es una tienducha cualquiera de barrio, y lo han resuelto todo en una semana. —Ya que había sucedido, no podía seguir recriminándoles nada a sus padres.
Mientras se quejaba entre dientes para sí mismo, Hyeondae, que estaba a su lado, soltó una risita. La mirada afilada de Ideun se dirigió hacia él con reproche.
—¿Y tú qué hiciste, hyung? ¡Deberías haberme contactado! ¡Al menos un mensaje!
—¿Y yo qué iba a saber? Además, mi tía y mi tío... digo, los dueños, dijeron que ellos se encargarían de decírtelo. ¿Acaso iba yo a decir "yo lo haré" en su cara?
—Vaya, de verdad, esto no está bien. —Ideun murmuró para sus adentros. ¿Por qué demonios no habrían funcionado los supresores esta vez?
{—¿Y si no es algo temporal? ¿Y si de ahora en adelante mi cuerpo lo rechaza para siempre? Si he desarrollado resistencia y tengo que tomar algo más fuerte...}
A Ideun le había tomado innumerables exámenes encontrar el supresor actual. La sola idea de tener que pasar de nuevo por ese proceso agotador hizo que su ánimo decayera drásticamente.
Al verlo con el rostro fruncido de frustración, Hyeondae añadió algo para intentar cambiar el aire.
—Pero bueno, por lo que escuché, ¡parecía una buena persona! Dicen que el mismo director vino en persona a firmar el contrato. ¿Verdad, tía?
—Sí, así fue. Viéndolo de nuevo, era un hombre muy gallardo y apuesto. Realmente parece un actor. Alto, de buena complexión... bueno.
Las palabras que fluían con entusiasmo se fueron apagando. Parecía que ella notaba que el ceño fruncido de su hijo se debía a su rechazo hacia Alimentos Taeyangwon.
Siendo estrictos, Ideun no tenía sentimientos lo suficientemente positivos hacia la empresa como para ponerse de su lado, a diferencia de Hyeondae. Aunque todo hubiera sido un malentendido de su parte, el hecho de que no le agradaran no cambiaba.
No le gustó que aparecieran en traje desde la apertura de un día de semana creando ese ambiente intimidante y, aunque lo llamaran "colaboración", no se sabía qué pasaría en el futuro. ¿Acaso no se veía la tiranía de los tipos de las grandes corporaciones un día sí y otro también?
Pero de todo eso, lo que más le desagradaba era Tae Muhyeok.
Sentía como si aquel aroma desagradable todavía estuviera atormentando su nariz. Él nunca se había visto afectado por las feromonas de un Alfa, así que estaba convencido de que el hombre debía usar algún perfume específico.
Parecía que aquel sujeto no tenía idea de que un perfume tan penetrante resultaba molesto para los demás. Bueno, ¿alguna vez habría escuchado una crítica en su vida? Seguramente creció mimado.
—Tsk.
Ideun chasqueó la lengua brevemente. Pero pronto cambió de parecer.
{—Está bien, ¿qué puedo hacer aunque no me guste? Pensando en la tienda, es algo bueno.}
Uno no puede vivir haciendo solo lo que quiere. Se frotó la cara con sus manos delgadas y soltó un suspiro.
—En fin, Ideun-ah.
Su padre, al confirmar que su agitación había disminuido, comenzó a hablar con cautela.
—Sí.
Ideun respondió con indiferencia, sin imaginar siquiera que otra bomba atómica estaba a punto de caer.
—Hoy el encargado de esa parte vendrá a nuestra oficina. Intenta hablar bien con él.
El volcán activo que estaba dormido volvió a estallar.
—¿Hoy?
En realidad, lo que quería decir era otra cosa: {—¿Yo, que acabo de volver a duras penas al trabajo después de sufrir toda una semana por el ciclo de celo?}
Pero como no quería mencionar el celo, resumió su pregunta.
Su padre se limitó a asentar. Dado que Ideun era quien mantenía contacto con casi todas las empresas, parecía que esta vez también sería su responsabilidad.
—Haaaaaaaaa.......
Finalmente, estalló un largo suspiro.
{—Está bien, decidí cambiar de actitud. Esto es trabajo. Es solo trabajo...}
Tras consolarse a sí mismo varias veces, Ideun asintió. Al fin y al cabo, solo tenía que hacer lo de siempre. Sí, esto estaba bien. ¿Qué tan diferente podría ser una gran empresa? La vida de las personas es igual en todas partes.
Sin embargo, había un solo punto que le preocupaba. Ideun abrió la boca con cautela:
—Ese hombre no vendrá, ¿verdad?
—¿Quién?
—Tae Muhyeok, el director de Alimentos Taeyangwon. Ese que tiene una cara de gigoló de barrio.
—Pero si eso es lo que te han dicho a ti toda la vida —soltó Hyeondae, arruinando el momento.
—¡Ay, por favor! —Ideun no pudo soltar una palabrota por estar frente a sus padres, así que simplemente estalló de frustración.
Sus padres, acostumbrados a las constantes riñas entre los primos, ni siquiera se molestaron en intervenir. Se limitaron a responder con total naturalidad, como quien no quiere la cosa:
—El director está demasiado ocupado como para venir. Imagina la de asuntos que tendrá que atender un hombre de su posición.
****
“……”
Ese hombre tan ocupado estaba allí mismo, sentado en una mesa en el rincón más apartado de la Pastelería Dorada.
Mantenía una postura altiva, con una pierna cruzada sobre la otra y los brazos firmemente entrelazados sobre el pecho. Su aura era tan imponente que nadie se atrevía a dirigirle la palabra, aunque eso no impedía que todos lo devoraran con la mirada.
Para colmo, había llegado justo a la hora del almuerzo, cuando el local estaba bastante concurrido. Los susurros de los clientes llegaron hasta los oídos de Ideun, que se encontraba tras el mostrador.
—¿Ese no es Tae Muhyeok?
—Pensé que era un actor. Es guapísimo.
—¿El de Alimentos Taeyangwon?
—¿Qué hace esa gente por aquí?
A pesar del murmullo general, Tae Muhyeok permaneció imperturbable en su sitio. No se sabía si es que no oía nada o si, simplemente, fingía no escuchar.
—Uff…
Soltando un leve suspiro, Ideun preparó unos refrigerios y se dirigió hacia la mesa.

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