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Capítulo #1 "Pheromone Obsession"



Capítulo 1


—Maldición.



Han Jaegang aflojó el nudo de su corbata en el momento en que las puertas del ascensor se cerraron. Su sonrisa desapareció sin dejar rastro. Miró hacia adelante y sacudió su chaqueta de traje.



Pero el aroma a feromonas que no se desvanecía lo hizo fruncir el ceño, y cuando sonó el timbre, salió sin dudarlo. Han Jaegang caminó a lo largo del pasillo alfombrado, se detuvo ante la entrada e inclinó la cabeza.



El tercer piso no era un lugar al que cualquiera pudiera entrar. No había habido ningún informe de visitantes y él no recordaba haber dejado la puerta abierta a propósito. Entonces, ¿por qué estaba abierta la puerta?



“¿Había entrado alguien?”



Han Jaegang sostuvo la perilla y se concentró en su audición. Como un alfa dominante, podía detectar incluso sonidos débiles con sentidos más agudos que los de la gente común, pero no captó nada desde el interior.



Él mismo no podría haber dejado la puerta abierta. Entonces, ¿fue el error de los sirvientes o de Joo Yeongmo?



De una forma u otra, pensó que debía comprobarlo, abrió la puerta sin dudarlo y entró. La casa no se veía diferente de cuando se había ido. Caminó hacia la sala de estar y levantó la cabeza lentamente.



Alguien estaba en la casa. Si no era la sala de estar, ¿entonces era el dormitorio? ¿O era el vestidor? Han Jaegang se quitó la chaqueta dejándola caer sobre el sofá como si nada estuviera mal. Mientras caminaba hacia el dormitorio, se desabrochó los botones de la camisa y se arremangó las mangas hasta los codos para aflojar su atuendo.



Aunque no sabía quién podría estar allí, Han Jaegang comenzó a registrar la casa sin preocupación. Dominar a unas pocas personas no sería difícil.



La sala de estar no tenía lugar para esconder un cuerpo. El dormitorio con solo una cama, una mesa de noche y una lámpara de pie era lo mismo. Han Jaegang miró debajo de las cortinas apartadas hacia las ventanas, pero se dio la vuelta sin revisar el vestidor.



Se detuvo de nuevo y fijó sus ojos en la puerta cerrada del baño. El intruso seguramente estaba escondido allí. No necesitaba ver ni oír para estar seguro. Un tenue aroma a feromonas se filtraba a través de la rendija de la puerta y flotaba en el aire. Era de un omega. Sin saber que el descubrimiento era seguro, la feromona se espesó más y más.



—Audaz.



Han Jaegang resopló, no era difícil adivinar de quién era la orden que el otro seguía. Quien probablemente organizaría tal acto era su abuelo.



¿Por qué todavía no podían admitir que esta enfermedad no se curaba empujando a cualquiera?



Han Jaegang se detuvo ante el baño y abrió la puerta de golpe sin previo aviso. Cuando encendió la luz, vio a alguien agachado adentro.



—……



Incluso después de ser atrapado, el hombre no se movió. Han Jaegang se acercó, pero el hombre no dio respuesta, y quién podría saber qué pensamiento guardaba.



Han Jaegang lo miró hacia abajo con la mano en el bolsillo. Afortunadamente, el omega de hoy no estaba desnudo en desgracia, ni arremetió contra él con feromonas de celo. Solo se sentó agachado en silencio. Han Jaegang se agachó ante él y lo examinó. No apestaba a alcohol, lo cual fue un alivio. Su rostro era joven, de unos veinte, o a lo sumo veintiún años. Parecía demasiado infantil para tener la tarea de seducir a un alfa.



Han Jaegang inclinó la cabeza para ver claramente el rostro del hombre y vaciló. Un espeso aroma brotó como una presa rota. La fragancia dulce y suave que había olido desde fuera del baño ahora surgía con fuerza desde el hombre.



"¿Fragante?… De ninguna manera."



Para Han Jaegang, las feromonas de omega se dividían en dos tipos. El primero no tenía color ni olor ni presencia, y el otro era el tipo repulsivo que provocaba náuseas. 

En las raras ocasiones en que conocía a alguien con un desagradable aroma a feromonas, Han Jaegang sentía un rechazo tan severo que apenas podía soportarlo.

Sin embargo, la feromona del extraño se sentía fragante. Era algo incomprensible.



El intruso se movió, y el frasco en su mano tintineó y rodó por el suelo. Al mismo tiempo, sus párados cerrados temblaron. El hombre que parecía a punto de despertar dejó caer su cabeza otra vez.



—¿Por qué no te levantas ahora?



Han Jaegang, que quería poner las cosas en orden, estiró la mano, sostuvo la mandíbula del hombre y la levantó. Bajo la luz brillante, el rostro del hombre se mostró claramente. Han Jaegang estudió con calma las delicadas facciones del rostro pálido y fruncio el ceño. En el momento en que retiró la mano que sostenía su mandíbula, el cuerpo del hombre se deslizó hacia abajo a lo largo de la bañera.



Han Jaegang estiró la mano por instinto y sostuvo al hombre flácido.



—Oye.



La mano de Han Jaegang que lo examinaba estaba lejos de ser amable. Su mano palmeó ligeramente contra la pequeña mejilla y el hombre levantó lentamente sus párpados. Han Jaegang pensó que estaba recuperando el conocimiento, pero en el instante siguiente, el giro repentino de los acontecimientos lo hizo abrir los ojos de par en par.



—……



El hombre estiró sus brazos y los envolvió alrededor de la nuca de Han Jaegang en un instante. Han Jaegang, sobresaltado, intentó empujarlo, pero el hombre lo atrajo aún más cerca y enterró su rostro contra su hombro. Fue un movimiento desesperado y anhelante. Podría haberlo arrancado por la fuerza, pero Han Jaegang no lo hizo.



El aroma.



Una densa fragancia se elevó desde la nuca del hombre que se aferró a él sin permiso, y lo hizo vacilar.



El aroma profundo y maduro que se superponía como hierba tierna hizo que su sentido del olfato se entumeciera en ese instante. Su boca se secó y sintió sed.



Han Jaegang, de forma inconsciente, atrajo la espalda del hombre contra sí. Con el aliento apresurado que aspiró, la feromona del omega se filtró en sus pulmones. 



Apenas contuvo el impulso de enterrar su rostro en la nuca del hombre.

Su cuerpo, que había reconocido la feromona del omega, comenzó a liberar feromonas. El ritmo natural de Han Jaegang se rompió. Su corazón martilleaba con tanta fuerza que dolía.



Los instintos hicieron imposible que Han Jaegang controlara sus feromonas como solía hacerlo. Sus feromonas de alfa dominante se extendieron como una inundación y llenaron el aire del baño.



El cabello del hombre que envolvía fuertemente sus brazos alrededor de su cuello rozó suavemente contra su mejilla. El tacto de las finas hebras contra su piel era extrañamente vívido.



—Ha…



El calor surgió en su cabeza y el golpeteo de los latidos de su corazón retumbó contra sus oídos. ¿Explotaría así? Su corazón, presionado cerca de cuerpo del hombre, golpeaba como si fuera a saltar de su pecho.



Soportando todo el peso del hombre, Han Jaegang sostuvo el borde de la bañera y se mantuvo firme por un momento. El pensamiento de que su corazón explotaría no era una forma de hablar para él.



Cerró los ojos y respiró hondo lentamente para calmarse. Tenía que obligar a su errático corazón a calmarse.



Pensó que debía alejar al hombre de inmediato, pero no pudo. Solo envolvió sus brazos alrededor de la espalda del hombre que se aferraba a él con una fuerza desesperada.



—……



El hombre era como un niño reacio a separarse de su madre. Lo sostenía con tanta fuerza que Han Jaegang casi lo asfixia, como si tuviera una necesidad imperiosa.



A medida que pasaba el tiempo, la mirada de Han Jaegang se volvió más fría. ¿Quién era este omega que aparecía de la nada? ¿Y por qué estaba conmovido por las feromonas de un omega tan joven? La situación empezó a parecer absurda.



Al mismo tiempo, se sintió furioso con quienquiera que hubiera tramado esto. ¿No era hora de renunciar a una táctica tan baja?



Han Jaegang levantó la mano y la llevó a la cabeza del hombre. El cabello se enroscaba suavemente entre sus dedos, pero ignoró la agradable textura y la fragancia que se extendía, y agarró el cabello del hombre con brusquedad.



La cabeza del hombre cayó hacia atrás débilmente mientras soltaba un suave grito de dolor. Sus ojos abiertos vacilaron sin enfoque, como si no pudiera entender la situación.



—¿Quién eres?



—……



—¿Quién te envió?



—…Y-yo me equivoqué.



Aunque tenía el cabello sujeto, el hombre no se resistió. Parecía que solía estar acostumbrado a una escena así, entregó su cuerpo sin fuerzas al manejo de Han Jaegang.



Las palabras tartamudeadas de disculpa y los ojos llenos de lágrimas no eran lo que Han Jaegang deseaba escuchar o ver.



—Habla. ¿Cómo entraste aquí?



—…Yo solo… pasaba por aquí.



—No hables tonterías.



—Me equivoqué.



Las lágrimas que se acumularon en los ojos del hombre se derramaron. Han Jaegang entrecerró los ojos y exigió saber quién lo había enviado. El hombre no lo negó ni puso excusas, solo repitió que se había equivocado. Tal actitud solo avivó la ira de Han Jaegang.



Además, el hombre no estaba completamente lúcido. La súplica de perdón no estaba dirigida a Han Jaegang.



—No estás en tu sano juicio, ¿verdad?



—Ajá…



Han Jaegang apretó su agarre en el cabello del hombre. El hombre, sacudido sin resistencia, levantó ojos llorosos hacia él y, al contrario de la mirada miserable de su rostro, espesas olas de feromonas lo rodeaban.



Ciclo de celo. Han Jaegang reconoció el estado del hombre. Un omega en ciclo de celo respondía con sensibilidad a las feromonas de un alfa. La razón se entorpecía y el anhelo solo crecía.



Mientras Han Jaegang bajaba la cabeza y maldecía, el hombre que rascaba débilmente su brazo de repente extendió los suyos.



El cuerpo del hombre tenía fiebre y lo sostuvo como si nunca lo fuera a soltar. No parecía suficiente abrazarlo, ya que se estiró hacia el rostro de Han Jaegang. Sus mejillas se tocaron y su respiración entrecortada le hizo cosquillas en el oído.



—Qué estás…



Han Jaegang, que estaba a punto de preguntar qué estaba haciendo, se congeló cuando los labios del hombre se presionaron contra los suyos.



—¡……!



Su coraje era admirable, pero no era más que un juego de niños. Solo presionó sus labios y se retiró como si ni siquiera supiera lo que era un beso.



Pero incluso con esa línea cruzada, Han Jaegang no pudo empujarlo.



La feromona del hombre se filtró a través de sus labios en contacto. Han Jaegang también era un alfa y no podía ser inmune a las feromonas de un omega en celo. El aroma de un omega que nunca antes había conocido hizo que sus nervios se pusieran de punta. Sintió como si su pecho se abriera de par en par, como si se hubiera liberado para respirar en el punto de la asfixia.



La feromona del hombre se extendió como olas y se volvió más espesa, y sacudió a Han Jaegang cuando intentaba mantener la calma.



Ahora necesitaba un estímulo más fuerte. Han Jaegang acercó más la cabeza del hombre e inclinó la suya.



Su lengua se deslizó entre los labios entreabiertos. El hombre se encogió, asustado por un beso real a pesar de que él lo había iniciado primero. Han Jaegang empujó su lengua profundamente a través de los labios entreabiertos.



Han Jaegang recorrió el revestimiento liso de su boca y los dientes parejos, y luego encontró la tierna punta de su lengua y succionó. Saliva de origen desconocido llenó sus bocas y sus respiraciones se enredaron.



—Ha…



El hombre que no podía seguir su rudo beso jadeó. Han Jaegang lo ignoró y sostuvo los labios del hombre profundamente entre los suyos. Sus labios sabían dulces como si estuvieran empapados en miel, y no podía dejarlos ir.



Pero en cierto punto, el agarre de la mano del hombre que sostenía el dobladillo de la camisa de Han Jaegang perdió su fuerza. Su mano se deslizó por el pecho de Han Jaegang y su cabeza cayó hacia atrás sin voluntad.



Han Jaegang atrapó al hombre flácido por instinto. Por un momento se rió y sintió como si le hubieran echado un balde de agua fría encima.



Ya era la segunda vez que el hombre perdía el conocimiento. ¿Era un humano roto? ¿Por qué no podía mantener su cuerpo firme? Han Jaegang apretó los dientes mientras lo sostenía en una postura inestable y luego los aflojó.



—Lo intentas de todas las formas.



Han Jaegang deslizó sus brazos debajo de los hombros y las rodillas del hombre, lo levantó ligeramente y se levantó del lugar. Su cuerpo flácido era más liviano de lo esperado. Han Jaegang mantuvo sus ojos apartados del rostro del hombre que se sacudía impotente con cada paso y salió silenciosamente del baño.



No podía dejar a un hombre inconsciente dentro del baño. Pero no tenía la intención de acostarlo en su propio dormitorio.



Dejó al hombre descuidadamente sobre el sofá de la sala de estar y se quedó de pie con la mano en la cintura, mirando hacia abajo al rostro pálido. El hombre era demasiado débil para haber entrado a su casa bajo las órdenes de alguien. Fuera cual fuera la orden que hubiera recibido, parecía incapaz de llevarla a cabo.



Le irritaba haber sido sacudido y dominado por una persona así, incluso por un momento.



Han Jaegang tomó su teléfono y golpeó ligeramente la mejilla del hombre para comprobar su estado. Su leve reacción mostró que no necesitaba llamar a un médico de inmediato.



Mientras reflexionaba sobre qué hacer con el intruso, su teléfono comenzó a vibrar.

En el momento en que Han Jaegang se lo llevó al oído, llegó una voz urgente.




[—Habla el secretario Joo, director ejecutivo. ¿Dónde está ahora?]



—En mi habitación, secretario Joo. ¿Planeó poner a alguien en mi habitación?



[—No, absolutamente no.]



El secretario Joo lo negó. Había crecido bajo la mano de su abuela y, por lo general, no podía rechazar a las mujeres mayores. Ese era su único defecto a pesar de su habilidad. Por ejemplo, una vez no pudo rechazar la súplica de su abuela y escondió a un omega en celo en el dormitorio de Han Jaegang.



—¿Está seguro?



[—Lo juro. ¿Pero qué pasó?]



La rápida respuesta llevaba un tinte de agravio. Han Jaegang había perdonado ese acto pasado solo porque consideró la preocupación de su subordinado por su salud, y dado que le había advertido firmemente que una repetición le costaría su trabajo, su respuesta no parecía una mentira.



—Alguien está dentro de mi habitación.



[—¿Qué? ¿Dentro de su habitación, director ejecutivo? No, cómo pudo eso…]



—¿Es hora de cambiar la firma de seguridad o es hora de que el secretario Joo se retire?



[—Le pido disculpas. Tomaré medidas de inmediato. Pero más urgente, director ejecutivo, debe bajar al primer piso ahora.]



—¿Por qué?



[—Andrew Sterling de N&K está a punto de llegar. Pospuso incluso su horario de regreso para venir, así que debe recibirlo usted mismo.]



Al escuchar la voz suplicante de Joo Yeongmo diciéndole que bajara, Han Jaegang recorrió el interior de su mejilla con la punta de la lengua lentamente. Era una noticia que había estado esperando, pero ahora se sentía un poco molesta.



Pero no podía ignorar la visita de un socio comercial. Dado que no era algo que fuera a tomar mucho tiempo, podía ir y luego decidir qué hacer con el hombre que invadió su espacio.



Han Jaegang se arregló las mangas que se había arremangado y se anudó la corbata otra vez. Restaurado a una apariencia pulcra, estiró la mano hacia la perilla de la puerta, luego se detuvo y miró hacia abajo a su propia palma.



¿Sería mejor lavarse las manos antes de irse? Cualquier otro día se habría dirigido al baño sin pensarlo, pero ahora agarró la perilla de la puerta tal como estaba. El impulso de limpiarse no era tan fuerte como de costumbre.



Han Jaegang giró la cabeza y miró una vez al hombre que yacía en el sofá, y luego salió de la habitación. Al sonido de la puerta cerrándose, las yemas de los dedos del hombre se agitaron levemente.





 

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