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Capítulo #40 "Pheromone Obsession"


Capítulo 40


—Ah, entra rápido.



La señora Kwak le dio la bienvenida a Woojeong, quien regresaba después de tres días. Woojeong inclinó la cabeza a modo de saludo y se apresuró a entrar. Tenía prisa porque le preocupaba su padre.



—Papá está…



Woojeong intentó preguntarle a Kang Eonju, que estaba sentada en el sofá de la sala, sobre el estado de su padre, pero sus palabras se cortaron en seco. En el momento en que vio a Kang Eonju luciendo tan despreocupada como siempre, y a Lee Doyoung bebiendo algo a su lado, un escalofrío pareció recorrerle la columna vertebral.



—Viniste rápido. Siéntate.



Kang Eonju señaló con la barbilla el sofá vacío. Woojeong, de pie y un tanto apartado de ellos, preguntó.



—¿Dónde está papá?



—¿Ah, ese hombre?



Kang Eonju, como si lo hubiera olvidado. La sonrisa en su rostro no coincidía para nada con la voz que antes había sonado tan preocupada por su esposo



—¿No lo sabías? Anteayer se fue de viaje de negocios a Filipinas. Probablemente tome el vuelo de regreso esta noche.



—Entonces, lo que dijo de que papá se había desplomado…



—Mamá tuvo que mentir un poco porque quería verte rápido.



Lee Doyoung dejó su taza, sonrió de par en par y le hizo un gesto a Woojeong. Como el chico se quedó congelado en su sitio, Lee Doyoung se acercó y le pasó el brazo por el hombro.



—Woojeong, ¿qué pasó? Siempre regresabas a casa como es debido, pero esta vez no te comunicaste con nadie e incluso te quedaste fuera, ¿sabes lo preocupado que estaba? ¿Eh? Pero tú… ¿qué es todo esto que tienes en el cuello?



Lee Doyoung, que venía dándole un masaje en el hombro a Woojeong, de repente le jaloneó el cuello de la camiseta. Woojeong se apresuró a acomodarse la ropa por la sorpresa, pero Lee Doyoung ya había visto todas las marcas que habían quedado en su piel.



—¿Quién hizo esto? ¿Quién es tu pareja? No me digas que no viniste a casa porque estabas haciendo esta clase de cosas.



—Lee Doyoung alzó la voz, exigiendo una respuesta. Con ojos llenos de desprecio, miró de reojo a Woojeong y luego, dirigiéndose deliberadamente hacia Kang Eonju, habló aún más fuerte.



— Mamá. ¿Qué hacemos con él? Regresó con este aspecto.



Esto no era culpa de Woojeong. Todo había sucedido porque Lee Doyoung lo había hecho tomar esa extraña medicina. Hasta ahora, Woojeong nunca había sido capaz de decir nada sin importar lo que sufriera por su causa, pero esta vez era demasiado para soportarlo. Woojeong movió los labios y forzó las palabras a salir.



—… Hyung, tú me diste una medicina extraña.



—¿Medicina? ¿Qué medicina?



—Mezclaste pastillas extrañas con los supresores y me las diste. Incluso me dijiste que me tomara esas primero.



Cuando Han Jaegang se lo había dicho, Woojeong no había querido creerlo. A pesar de que no compartían lazos de sangre, habían crecido juntos; no pensó que él sería capaz de llegar tan lejos.



—… ¿Por qué lo hiciste?



—Oye.



Pero el rostro de Lee Doyoung, a medida que se aproximaba a Woojeong con una sonrisa burlona, estaba lleno de mofa.



—¿Qué tonterías estás diciendo? Yo solo las recogí en tu lugar. Te divertiste durante unos días, así que ¿por qué andas diciendo cosas raras? Woojeong. ¿Acaso sabes que justo ahora apestas al aroma de un alfa?



Mientras sonreía con sarcasmo y presionaba el pecho de Woojeong, Lee Doyoung se detuvo de golpe. Su rostro se volvió gélido, estiró la mano y sujetó la muñeca de Woojeong.



—Oye. ¿De dónde sacaste este brazalete?



Woojeong llevaba puesto el brazalete que él había visto en la galería de Yoon. El diseño era único, por lo que lo recordaba con claridad. Ese día, era el brazalete que Han Jaegang había dicho que no le sentaba bien. ¿Por qué estaba ahora en la muñeca de Woojeong?



—Este es el que vi con Han Jaegang esa vez. No me digas que…



—Suéltame.



En cuanto Woojeong se sacudió la brusca mano de Lee Doyoung, su teléfono cayó del bolsillo de su ropa de abrigo. Los ojos de todos se dirigieron hacia el aparato.



—¿Un teléfono?



En algún momento, Kang Eonju se había acercado y lo recogió primero.



—Es mío. Por favor, devuélvamelo.



—¿Qué es este teléfono? ¿De dónde lo sacaste? Doyoung, sujétalo.



Ella apartó de un manotazo la mano de Woojeong, que intentaba recuperar el teléfono, y dio un paso atrás. Detrás de ella, Lee Doyoung apresó el brazo de Woojeong con fuerza.



Sus complexiones eran similares, pero debido a que tenía el hombro torcido hacia atrás, Woojeong no podía quitárselo de encima. Mientras Woojeong permanecía retenido, el teléfono, que no tenía ningún bloqueo, se abrió con facilidad.



—… ¿Qué es esto? ¿Han Jaegang? ¿Por qué el número del Director Ejecutivo Han está guardado aquí?



—¿Qué, Han Jaegang?



El rostro de Kang Eonju se endureció al mirar la pantalla del teléfono. La mano de Lee Doyoung, que mantenía el brazo de Woojeong torcido, también se apretó con más fuerza.



—Mira esto.



Lee Doyoung miró la pantalla que Kang Eonju le extendía. En los contactos solo había un número guardado. Incluso la forma en que el nombre estaba escrito, simplemente como «Han Jaegang», sin ningún tipo de honorífico, le raspaba los nervios.



En el historial reciente, no había pasado mucho tiempo desde que habían hablado entre sí. Y para colmo de males, la misma noche en que le había entregado las pastillas a Woojeong, a la hora exacta en que el efecto habría comenzado, había registros de llamadas uno tras otro.



[Llámame si ya despertaste.]



Cuando Lee Doyoung revisó el mensaje enviado por Han Jaegang, sus ojos temblaron. El contenido del texto era un problema, pero más que eso, el tono lo puso tenso.



Han Jaegang nunca había dejado de usar un lenguaje formal con él. Lee Doyoung le había insistido muchas veces para que hablara con comodidad, pero cada vez él lo esquivaba con un «más adelante». Incluso ahora, cuando sus interacciones se habían vuelto más escasas que antes, e incluso cuando mostraba un lado frío a veces, Han Jaegang todavía mantenía la cortesía y le hablaba de usted.



Sin embargo, con Woojeong, estaba dejando de lado la formalidad y le hablaba con total familiaridad. Su mente se volvió un caos. Esa actitud que había considerado como una muestra de respeto no era, al final, más que una línea trazada para mantener la distancia adecuada.



—Este Han Jaegang guardado aquí, ¿es el Han Jaegang que yo conozco?



Lee Doyoung sacudió a Woojeong, a quien sostenía, y lo presionó para que hablara, pero Woojeong solo bajó la mirada sin darle ninguna respuesta.



—Maldita sea… Esto, ¿acaso te lo dio Han Jaegang?



Con la personalidad de Woojeong, no había forma de que hubiera comprado un teléfono tan costoso sin permiso. Si Han Jaegang se lo había dado, entonces significaba que los dos ya habían estado en contacto a sus espaldas.



Lee Doyoung recordó, uno por uno, los momentos en que habían estado en el mismo lugar. En la casa, en la villa, en la galería. Había sido en más ocasiones de las que pensaba. Sin embargo, no lograba recordar ninguna situación en particular que resultara sospechosa. Han Jaegang siempre le había mostrado a Woojeong la cortesía justa, y el que bromeaba con él o le prestaba atención cuidándolo con amabilidad era Yoon Hyunjun.



Por eso había sospechado de Yoon Hyunjun. Pero aun así, no había pensado que se tratara de un sentimiento serio. No existía ninguna razón para que alguien como Han Jaegang o Yoon Hyunjun consideraran que Woojeong fuera especial.



Pero no era Yoon Hyunjun; era Han Jaegang.



—Este bastardo loco ni siquiera conoce su lugar…….



Lee Woojeong no era nada. Que Han Jaegang tuviera interés en un chico tan insignificante y sin valor, un ser tonto que no poseía nada, resultaba absurdo.

Crujiendo los dientes, Lee Doyoung agarró a Woojeong del cabello.



—Ah…



La cabeza de Woojeong fue forzada hacia atrás, dejando su nuca completamente expuesta. Su piel blanca y tersa estaba plagada de hematomas. Las marcas eran, sin lugar a dudas, de haber sido mordido y succionado por alguien.



—Cuando el ciclo de celo estalló, ¿estuviste con Han Jaegang?



—Suél…, ah…, suéltame.



—Dilo. Antes de que realmente te mate.



A juzgar por el hecho de que Woojeong había dicho que le dio pastillas extrañas, era evidente que había tenido los síntomas del ciclo de celo. Si hubiera pasado los últimos dos días con un alfa, ese tiempo habría sido más que suficiente para que los síntomas se aliviaran.



Ese Han Jaegang, que se había mantenido inalcanzable sin importar cuánto esfuerzo hubieran invertido, se había entretenido con alguien que no era más que Lee Woojeong. Resultaba increíble, y eso lo enfurecía.



—¿De qué estás hablando? ¿Me estás diciendo que este mocoso se acostó con Han Jaegang?



Kang Eonju, que había estado observando a los dos, dio un paso al frente y apartó a Lee Doyoung de un empujón. Se plantó justo delante de Woojeong, levantó el brazo en alto y le asestó una bofetada en la mejilla. ¡Zas, zas! La cabeza de Woojeong se giró hacia un lado con cada golpe y se tambaleó.



—¿Es eso realmente cierto? Cuéntamelo todo. Pedazo de bestia. ¡¿Acaso no había nadie más a quien pudieras aferrarte?!



Con el rostro desfigurado por la ferocidad, empujó el pecho de Woojeong sin piedad. Woojeong tropezó hacia atrás.



—¿Por qué te quedas callado cuando te ordeno que hables? Incluso si pagas los favores con traición, ¡debería haber un límite!



Aún cuando Kang Eonju le abofeteaba la mejilla, le arañaba la piel y lo sacudía del cabello, Woojeong no se resistió ni una sola vez. Entonces Lee Doyoung se unió y, como si descargaran toda su ira, comenzaron a golpearlo y a arrinconarlo.



Woojeong, que soportó el aluvión de violencia en silencio hasta que no pudo seguir manteniendo el conocimiento, finalmente se desplomó en el suelo. Miró con ansiedad hacia arriba, a Kang Eonju y a Lee Doyoung, quienes se cerraban sobre él como cazadores acorralando a un conejo. Sus ojos, que lo miraban con desprecio, eran tan aterradores que le ponían la piel de gallina.



—¿Cómo vas a hacerte responsable, eh? Debiste estar preparado si fuiste capaz de hacer esto, ¿verdad?



Woojeong se limpió la sangre que le corría por la nariz con el dorso de la mano y sacudió la cabeza. Jadeaba, sin aliento, como si estuviera al borde de un ataque de pánico.



Durante los últimos dos días en la Residencia Snow Reflection, Woojeong había pensado en muchas cosas. Porque las palabras de Han Jaegang, de que en esa casa no había nadie que se preocupara por él, habían tocado la parte de su corazón que tanto se esforzaba por ignorar. Lo que pasó con Han Jaegang había sido su propia culpa, pero ahora no había nada que Woojeong pudiera hacer. No podía seguir viviendo de esta manera, siempre aguantando, siempre evitando, siempre escondiéndose.



Woojeong apretó el puño cuando sus ojos se cruzaron con los de la señora Kwak, que lo miraba consternada desde la entrada de la cocina.



Ya no quería seguir viviendo así.



Woojeong empujó a Kang Eonju, que estaba sentada frente a él, y se puso en pie. Su único pensamiento era salir corriendo de la casa. Sin embargo, antes de que pudiera alcanzar la puerta principal con sus pasos tambaleantes, lo sujetaron del cabello.



—¿Estás loco? ¿A dónde crees que vas?



—¡Suéltenme!



—Te has vuelto muy osado, ¿eh? Después de estar con Han Jaegang, ¿ya nada te importa?



—¡Suéltenme, por favor!



—¡Estúpido bastardo, ah!



Woojeong agarró el brazo que lo mantenía sujeto del cabello. Con todas sus fuerzas, lo retorció hasta liberarse y luego mordió con fuerza la mano de Lee Doyoung.



Mientras Lee Doyoung gritaba a sus espaldas, Woojeong intentó huir del lugar. En ese mismo instante, con un fuerte estrépito, un impacto contundente lo golpeó en la parte posterior de la cabeza. Woojeong se congeló en su sitio.



—Ah, de verdad me dejas estupefacto. Oye, ¿te has vuelto loco?



En el suelo de la sala, los fragmentos de un jarrón roto y flores estaban esparcidos por todas partes. Woojeong, inmóvil y con la mirada fija en la escena, se tocó la cabeza, donde de pronto estalló un calor abrasador.



—…..



Las yemas de sus dedos, temblorosas, regresaron manchadas de una sangre roja brillante. Lee Doyoung se colocó delante de Kang Eonju, quien lucía un poco sobresaltada, y tomó a Woojeong del hombro con una sonrisa vil.



—Por eso, maldita sea, debiste haberte comportado en silencio. ¿Por qué tuviste que ir a hacer algo que nunca antes habías hecho?



—……



—¿Crees que me voy a quedar sentado mirando cómo estás en ese estado?



Un zumbido llenó los oídos de Woojeong y no podía escuchar las palabras de Lee Doyoung adecuadamente. Woojeong bajó la mano con la que se había estado palpando la frente y dejó escapar un suspiro estremecido.



—Oye, ¿no me estás escuchando?



Lee Doyoung gritó y empujó el hombro de Woojeong con brusquedad. Impulsado por esa fuerza, Woojeong se tambaleó hacia atrás y perdió el equilibrio.



Pum



Tirado en el suelo, Woojeong parpadeó despacio. Su visión se empañó cada vez más y, de pronto, se tiñó por completo de negro.




 

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