Capítulo #45 "Pheromone Obsession"
Woojeong, quien finalmente vestía ropa de casa que se ajustaba a su cuerpo a la perfección, lucía mucho mejor que antes.
Tenía un libro de ejercicios desplegado sobre el regazo, pero no lograba concentrarse y no hacía más que perder el tiempo distrayéndose con otras cosas. En medio de eso, Woojeong giró la cabeza ligeramente y miró a Han Jaegang, que estaba sentado en el escritorio. Llevaba anteojos y mantenía los ojos fijos en la computadora portátil con semblante serio.
Woojeong realmente admiraba su capacidad de concentración, porque una vez que se sentaba, no se movía ni un centímetro y se sumergía en el trabajo durante horas. Woojeong lo contempló por un rato como si fuera un mero espectador y luego regresó la mirada al libro.
A Woojeong le gustaba esta clase de momentos en los que tanto él como Han Jaegang se enfocaban en sus propios deberes mientras permanecían en el mismo espacio. Cuando se sentaba en silencio y sentía la presencia de Han Jaegang, su mente entraba en calma. Woojeong tomó el portaminas otra vez y comenzó a leer los problemas con cuidado.
—¿Quieres que salgamos un momento si estás aburrido?
Ante esa repentina pero bienvenida voz, Woojeong cerró el libro de ejercicios al instante y se puso de pie de un salto. Han Jaegang, que se había quitado los anteojos y los había dejado a un lado, también se apartó del escritorio por primera vez en mucho tiempo.
Los oscuros alrededores estaban en silencio, y la brisa nocturna que les rozaba la piel se sentía fresca. No necesitaban ir muy lejos. El simple hecho de caminar un rato por el jardín de la Residencia Snow Reflection hacía que su estado de ánimo mejorara notablemente. Cuando Woojeong, que caminaba un paso por delante, intentó desviarse hacia el sendero por el que siempre iba, Han Jaegang le pasó suavemente el brazo por el hombro y guio sus pasos en otra dirección.
—¿Por qué?
—La construcción del primer piso ya terminó. Dicen que la limpieza casi está lista también, ¿quieres ir a echar un vistazo?
—De acuerdo.
La Residencia Snow Reflection había estado concurrida y desordenada debido a la remodelación de interiores. Los trabajos para reorganizar el primer piso, que había permanecido vacío por mucho tiempo, en un espacio habitable estaban en pleno apogeo. Por lo general, el edificio se mantenía en buen estado, así que solo hacía falta reparar el interior; sin embargo, al ser un espacio tan amplio, el tiempo resultaba un poco ajustado para terminar en un plazo corto.
Por ello, Han Jaegang dio órdenes de aumentar el número de trabajadores y extender las horas de labor. Dado que la Residencia Snow Reflection se ubicaba en un lugar apartado, no había necesidad de preocuparse por quejas debido al ruido y, como también decidió otorgarles a los trabajadores una generosa paga extra, la construcción concluyó más rápido de lo esperado.
Para Han Jaegang, que estaba acostumbrado a vivir solo, las áreas fuera del tercer piso eran zonas que no tenía motivos para tocar. La razón por la que decidió remodelar los pisos inferiores era que ahora había aparecido alguien que se quedaría en ese espacio. Al tercer piso no le faltaba nada para que él viviera solo, pero resultaba un poco estrecho e incómodo para que dos personas cohabitaran. No era más que un espacio para asearse y dormir tras regresar del trabajo, por lo que ni siquiera contaba con una cocina debidamente equipada para preparar comidas.
Más que nada, como no había un espacio separado, la imagen de Woojeong recostado en el sofá de la sala hasta que se iba a dormir después de que él regresaba a casa no dejaba de inquietarlo.
—Vaya… Parece una casa diferente.
Al empujar la puerta y dar un paso al interior, Woojeong dejó escapar una pequeña exclamación. Sorprendido por lo diferente que era en comparación con el principio, Woojeong comenzó a examinar el lugar despacio.
Pensó que sería un sitio ordenado y libre de detalles innecesarios como una oficina, justo a la medida de los gustos de Han Jaegang; sin embargo, la casa se sentía acogedora y cálida. No solo tenía muebles y electrodomésticos, sino incluso todos los artículos de primera necesidad completamente preparados, por lo que parecía que podrían empezar a vivir allí de inmediato.
—Incluso hay una chimenea. Supongo que de verdad se puede encender fuego aquí.
—Probablemente.
—Si me siento aquí, puedo ver el jardín todo de una vez, ¿verdad?
—Sí.
—Se siente por completo diferente a antes. Realmente se convirtió en un hogar acogedor. Es asombroso.
Los ojos de Woojeong centelleaban de curiosidad, como si fuera alguien que visitaba la casa de otra persona por primera vez. No parecía pensar en absoluto que quien encendería la chimenea aquí y se sentaría en el sofá a mirar hacia el jardín sería él mismo.
Han Jaegang, que permanecía con los brazos cruzados observándolo, decidió cambiar un poco sus planes. Solo había tenido la intención de dar un breve vistazo hoy y luego marcharse, pero ya que habían llegado hasta aquí, no había razón para demorarse.
—¿Quieres ir por allá?
Han Jaegang guio a Woojeong más allá de la sala y la cocina hacia la parte más profunda. Parándolo frente a una puerta, él mismo la abrió y reveló el interior.
—……
La reacción de Woojeong no fue muy diferente a la de cuando entró por primera vez al primer piso. De pie en el umbral, asomó la mirada hacia el interior y comentó que se veía muy cómodo, pero no parecía cruzarle por la mente la idea de entrar de verdad.
—Entra.
Han Jaegang le pasó el brazo por el hombro a Woojeong y dio el paso hacia el interior junto con él. Pensando en Woojeong, que se quedaba solo en casa todo el día, había elegido como su habitación un lugar que recibía abundante luz solar.
—¿Qué tal está aquí?
—Es realmente hermoso. Se ve acogedor, y la ventana es amplia, así que se siente ventilado…
—¿Te gusta?
Woojeong levantó la cabeza y lo miró para preguntarle por qué quería saber algo así. Woojeong, que no estaba acostumbrado a esperar ni a recibir nada, no comprendió de inmediato su intención.
—Dado que esta será tu habitación de ahora en adelante, tiene que ser de tu agrado.
Cuando Han Jaegang habló con calma, Woojeong examinó el cuarto una vez más de manera pausada. Ya sentía que el simple hecho de quedarse en la Residencia Snow Reflection era una ayuda más que suficiente. Gracias a las atenciones de Han Jaegang, había sido capaz de recuperar su cuerpo y de prepararse para valerse por sí mismo. Sabía que se estaban realizando obras para renovar el primer piso, pero Woojeong jamás pensó que terminaría viviendo en ese espacio.
—¿Mi habitación?
Cuando Woojeong preguntó con incredulidad, Han Jaegang asintió. ¿Acaso ya había planeado mostrarle este lugar desde el momento en que le propuso salir a tomar el aire?
Se sintió desconcertado porque no sabía cómo transmitir su gratitud. Como Woojeong no articulaba palabra y solo se le quedaba mirando, Han Jaegang le acunó la mejilla seca con ligereza y habló.
—Si hay alguna parte que no te agrade, dímelo. Puedo cambiarla tanto como quieras.
—No, no es eso.
Su réplica regresó más rápido que nunca. Preso de la impaciencia, Woojeong se aferró al brazo de Han Jaegang y añadió una palabra más.
—… Me gusta.
Al escuchar la respuesta, Han Jaegang elevó la comisura de sus labios de forma complaciente y bajó la cabeza hacia el Woojeong que lo miraba hacia arriba. Sus húmedos labios entraron en contacto.
A medida que sus labios se encontraban y se separaban con suaves chasquidos una y otra vez, Woojeong cerró los ojos despacio. Como si hubiera estado esperando, la tierna lengua de Han Jaegang abrió la brecha entre los labios de Woojeong y se deslizó al interior. Han Jaegang succionó con suavidad la punta de su lengua, dando la señal de que el beso se volvería más profundo.
Sus dedos se colaron por debajo de la holgada playera de casa de Woojeong y le rodearon la espalda con el brazo. Conforme Han Jaegang se aproximaba más, Woojeong titubeó y dio un paso atrás. Entonces, la parte posterior de sus rodillas chocó contra el colchón; perdió el equilibrio en un instante y se dejó caer sobre la cama.
Han Jaegang le acarició la cabeza, que lucía aturdida, y preguntó con voz calmada.
—¿Cómo está la cama?
—… Es buena.
—¿La altura?
—… También.
—Eso es un alivio.
Han Jaegang apoyó la mano en la cama y comenzó a besar a Woojeong. Woojeong, que encomendó su cuerpo a la mano que sostenía su espalda con firmeza, pronto fue recostado despacio.
—¿Te gusta también lo suave que es?
Woojeong asintió y envolvió el cuello de Han Jaegang con sus brazos. Sus labios se abrieron y sus lenguas comenzaron a entrelazarse de forma desordenada. Su respiración se volvió paulatinamente agitada por el beso; la lengua ajena le hacía cosquillas en el paladar y le succionaba la punta de la suya.
Una densa feromona de alfa envolvió a Woojeong. Junto con sus bocanadas de aire, Woojeong tragaba con dulzura la feromona que se filtraba en su boca.
—Eres un problema.
Mordiendo sus labios sin llegar a lastimarlo, Han Jaegang levantó la cabeza por un momento, luego se llevó una mano a la parte posterior de su propio cuello, sujetó el dobladillo de su playera y se la quitó de un tirón.
Con el torso desnudo, desabrochó unos pocos botones de la prenda superior de Woojeong pero, como si tuviera prisa, se la quitó pasándola por encima de su cabeza.
Woojeong, que había cerrado los ojos por un instante, entrecerró la mirada contra la lámpara del techo al abrirlos de nuevo. La habitación, con todas las luces encendidas, estaba demasiado brillante. Le agradaba que el rostro de Han Jaegang fuera claramente visible, pero le avergonzaba que su propio cuerpo estuviera expuesto por completo.
—Yo… quiero que apagues las luces.
—¿Por qué? A mí me gusta porque puedo ver bien tu hermoso cuerpo.
Cada vez que Han Jaegang hablaba con la boca hundida en su cuello, Woojeong encogía los hombros por las cosquillas. Han Jaegang le besaba la piel, la lamía despacio e incluso le daba mordiscos sin lastimarlo, para luego descender sus labios poco a poco. Woojeong optó por cerrar los ojos en lugar de apagar la luz.
—Mmh.
Han Jaegang deslizó la mano por debajo del omóplato de Woojeong y tomó la punta de su plano pecho con la boca. La extraña sensación de su suave lengua haciéndole cosquillas en el pezón y succionando con la fuerza suficiente para lastimar hizo que Woojeong se retorciera.
Woojeong pensó que él había detenido sus labios debido a su resistencia, pero Han Jaegang solo lo soltó para morder y succionar el otro pezón hasta dejarlo empapado de saliva. Luego, rodeó el pezón húmedo con el pulgar y descendió aún más. Dejó numerosas marcas rojas en su vientre plano, que carecía de grasa extra, y luego enganchó los dedos en la pretina de Woojeong.
—¡Espera…!
Antes de que Woojeong pudiera detenerlo, le bajó la prenda inferior. Han Jaegang se acomodó entre las piernas expuestas de Woojeong.
—Quédate quieto.
Han Jaegang acarició despacio los muslos de Woojeong, que se habían cerrado por reflejo, y lo persuadió. Sujetando la pálida piel con la fuerza suficiente para dejar marcas de sus manos, le separó los muslos lentamente.
Inclinó el torso y se movió entre ellos. El calor de sus labios, que habían tocado la zona alrededor del ombligo de Woojeong, pronto se extendió hacia el bajo vientre, la pelvis, la entrepierna y la parte interna de los muslos.
—Ah…
Cada vez que sus labios tocaban la piel de su muslo, sentía como si todo su cuerpo se estremeciera. Han Jaegang, que colocó una mano sobre su pecho para evitar que se resistiera, le acarició la piel para calmarlo.
—También eres hermoso aquí.
—Di-Director…
Woojeong, dejando escapar respiraciones agitadas, levantó la cabeza y lo llamó. Han Jaegang inclinó el torso, miró el miembro de Woojeong y lo envolvió con su gran mano.
—Hace que quiera tragarlo por completo.
—Deténgase… ah.
Las palabras con las que intentó detenerlo fueron bloqueadas por la mano que se deslizó por la punta de su glande. A medida que movía la mano de arriba abajo para estimularlo, el miembro de Woojeong se tiñó gradualmente de rosa.
Observando con interés, Han Jaegang bajó la cabeza. Con naturalidad, tomó el miembro de Woojeong profundamente en su boca.
—¡Ah!
Toda la longitud de Woojeong desapareció dentro de su boca. La sensación cálida y húmeda envolvió su miembro, y la piel de gallina estalló por todo su cuerpo.
Ante la presión que jamás había experimentado, Woojeong se mordió el labio. Echar la cabeza hacia atrás e intentó llevar las manos a la entrepierna. Quería apartarlo del hombro debido a que la estimulación era demasiado fuerte, pero lo único que pudo agarrar fue su cabello.
—Por favor…
Mientras Han Jaegang fruncía los labios y succionaba el tronco, lamió la hendidura del glande con la punta de la lengua, y Woojeong comenzó a sollozar. Woojeong, quien fue conducido de inmediato al borde del clímax por la estimulación directa, sacudió la cabeza. Ni siquiera se percató de las lágrimas que corrían por las comisuras de sus ojos.
—Yo tampoco quiero que termine de esta manera.
Pero justo antes de que pudiera llegar al clímax, Han Jaegang lo soltó y levantó la cabeza. Rozó los labios húmedos de Woojeong con la yema del dedo y, sin incorporar el cuerpo, le sujetó los muslos y se los separó. Woojeong abrió los ojos de par en par por la sorpresa.
—Ah…
Han Jaegang, que frotaba con suavidad los pliegues firmemente cerrados, presionó sus labios allí sin dudarlo. Para calmar el cuerpo que aún no estaba listo para recibirlo, humedeció la entrada con la punta de la lengua y comenzó a acariciarla.
Los sonidos cada vez más húmedos y desordenados le hacían cosquillas en los oídos. Woojeong apretó las sábanas con fuerza hasta arrugarlas bajo el absurdo placer. Tras continuar con las caricias, Han Jaegang pareció decidir que estaba lo bastante húmedo e introdujo un dedo dentro del orificio.
—Ah, ah…
Su grueso dedo se introdujo con facilidad en el cuerpo de Woojeong. A medida que Han Jaegang movía la mano y comenzaba a dilatar despacio el interior, la sensación extraña pronto desapareció. Cuando su dedo, que iba profundo, rozó cierto punto en el interior, Woojeong se estremeció.
Al ver la reacción sensible, Han Jaegang presionó con la yema del dedo y frotó ese lugar. Woojeong jadeó. Mientras más sucedía eso, más persistente y rápida se volvía la mano de Han Jaegang. En un instante, su pared interna estimulada se apretó alrededor del dedo de Han Jaegang, y Woojeong sintió algo brotar en su interior.
Han Jaegang miró hacia abajo y retiró el dedo lentamente, luego guio la mano de Woojeong hacia abajo para que se tocara a sí mismo. Woojeong sintió la sensación húmeda y pegajosa de los fluidos y retiró la mano con rapidez.
—¿Lo introduzco ahora?
—……
—Parece que incluso aquí está esperando.
Han Jaegang presionó su miembro ferozmente erecto contra los pliegues húmedos y preguntó con picardía.
Se limitaba a rozar la entrada con el glande mientras sostenía el tronco con la mano; daba a entender que no entraría a menos que Woojeong respondiera. El sonido de la fricción húmeda atormentaba los oídos de Woojeong.
—Ah…
—Lee Woojeong. Intenta pedirme que lo introduzca.
—Ah, deténgase…
Woojeong no se atrevía a decirlo. Sin embargo, el sexo con un alfa que utilizaba sus feromonas lo dejaba completamente indefenso.
Han Jaegang, quien solía provocarlo durante el sexo, parecía decidido a esperar hasta que Woojeong expresara lo que quería. Woojeong, hambriento por el calor de su cuerpo, estiró las manos y susurró las palabras que Han Jaegang deseaba escuchar.
—I-Introdúzcalo, por favor…
Tan pronto como esas palabras salieron de su boca, el grueso miembro partió su carne y se empujó hacia el interior como si hubiera estado esperando. Han Jaegang frotó con suavidad la zona alrededor de la entrada estirada mientras introducía el miembro rígido por completo. Woojeong, que apenas lograba recibirlo, jadeó pesadamente.
Mirándolo hacia abajo, Han Jaegang comenzó a embestir despacio. Ya sabía exactamente dónde y cómo estimular a Woojeong para provocar sus reacciones.
Han Jaegang retiraba el miembro hasta que solo la punta permanecía dentro y repetía la inserción con estocadas más profundas. Cuando la pared interna de Woojeong, que se había estado relajando gradualmente, comenzó a contraerse y apretarse alrededor de su tronco, significó que finalmente podía embestir sin restricciones.
—Ah… ah…
Woojeong gimió inconscientemente ante la vívida sensación del miembro forzando sus paredes internas a abrirse de manera ceñida conforme entraba. El placer ascendente de las lentas embestidas de repente se volvió más fuerte y lo sacudió hasta la médula.
Woojeong se cubrió la boca con una mano para contener los gemidos. Se sentía avergonzado de que su cuerpo reaccionara de forma tan sensible ante Han Jaegang.
—No contengas tu voz. Me gusta escucharla, así que ¿por qué lo harías?
Han Jaegang le tomó la muñeca y le bajó la mano mientras hablaba. Pero incluso cuando Woojeong se mordió los labios con fuerza para ahogar sus sonidos, Han Jaegang comenzó a adentrarse en él con más fuerza, desafiándolo a resistirse.
Plap, plap, plap.
Cada vez que Han Jaegang movía las caderas con sus muslos musculosos bien abiertos, el cuerpo de Woojeong se sacudía impotente. La gruesa carne invadía lugares en los que no debía entrar y devastaba su interior.
—¡Ah, ah, ah…!
Cuando Woojeong ya no pudo soportarlo más y dejó escapar los gemidos, Han Jaegang detuvo sus embestidas por un momento e inclinó el cuerpo para besarlo. Mientras reclamaba con avidez los desesperados labios de Woojeong, le tomó las suaves piernas y se las colocó sobre los hombros.
Apoyando una mano al lado de la cabeza de Woojeong, comenzó a mover las caderas de nuevo. Cada vez que el robusto alfa se adentraba en el cuerpo del omega, el colchón se sacudía violentamente.
—También te dolerá a ti si aprietas demasiado.
Han Jaegang le apartó a Woojeong el cabello húmedo por el sudor y ajustó la fuerza de sus embestidas. A pesar de que ralentizó su ritmo tanto como fue posible para darle a Woojeong la oportunidad de recuperar el aliento, los gemidos de este de algún modo se volvieron más espesos y dulces.
En un instante, un aroma dulce se elevó de repente. Cuando miró hacia abajo sin pensar, el punto de unión estaba empapado. El fluido de lubricación que corría por la pálida piel de Woojeong lucía obsceno.
Han Jaegang empujó su miembro hasta el fondo, hasta que su vello púbico tocó las nalgas de Woojeong, y levantó la mano hacia el lado izquierdo de su propio pecho.
Bum, bum.
Su corazón martilleaba con fuerza. Pero debido a que Woojeong estaba a su lado, no sintió ningún peligro.
—Ah, ah…
El sudor que se había acumulado en su frente goteó sobre el cuerpo blanco de Woojeong. Mientras embestía y presionaba con su peso, un semen turbio brotó del miembro erecto de Woojeong, que había estado erguido y temblando.
Han Jaegang tomó el miembro de Woojeong y lo acarició para ayudarlo a terminar por completo; luego, tomó una suave almohada y la colocó debajo de la cintura de Woojeong.
—¡Ah!
Woojeong gimió ante la repentina y profunda embestida, y jadeó.
—Woojeong-ah. ¿Debería ir más profundo?
—¿Ah…?
Han Jaegang colocó la mano sobre el abdomen de Woojeong, que estaba resbaladizo por el semen, y empujó su miembro a fondo. Su glande alcanzó un lugar en el interior que usualmente no tocaba. Cuando retrocedió solo un poco y volvió a embestir, se sintió como si la punta de su miembro estuviera entrando en un punto abrasadoramente caliente y tierno.
—Ah…
Han Jaegang movió las caderas de manera frenética y devastó el cuerpo de Woojeong. La caliente y resbaladiza pared interna no dejaba de succionar su miembro cada vez más hacia el fondo. Con cada movimiento que se adentraba más profundo y más rápido, todo su cuerpo ardía con mayor intensidad.
—Ah, abráceme…
—……
La voz anhelante espabiló su mente nublada por un instante. Han Jaegang contuvo el clímax que ya alcanzaba la coronilla de su cabeza y se inclinó hacia Woojeong, quien estiraba los brazos pidiendo ser cobijado.
—Ah.
—¡Ah…!
En ese momento, la sangre fluyó con aún más fuerza hacia su miembro ya rígido. Woojeong, que sintió la extraña sensación, intentó llevar la mano hacia abajo, pero Han Jaegang se la sujetó y la fijó contra el colchón para detenerlo.
—Duele, ah…
Permaneciendo en ese estado, mientras se adentraba en el ardiente cuerpo de Woojeong unas cuantas veces más, el semen que apenas había contenido brotó a chorros. La liberación fue larga e implacable. El alfa, que derramó su espesa semilla en lo más profundo del omega, por instinto realizó el nudo para bloquear la salida de su fluido.
—¿Qué hago…?
Han Jaegang deslizó la mano por debajo de la temblorosa cintura de Woojeong y presionó el punto de unión con más fuerza.
El miembro inflamado dejaba una leve silueta contra el plano bajo vientre de Woojeong. Han Jaegang reprimió el impulso de presionar con la palma de la mano para comprobarlo y, en su lugar, besó a Woojeong.
—Lee Woojeong…
También era la primera vez que Han Jaegang experimentaba el anudamiento. Con la satisfacción recorriendo sus cuerpos unidos sin una sola brecha, atrajo al omega hacia sus brazos con todas sus fuerzas.
Su corazón latía desbocado. Ese acelerado palpitar, que alguna vez había sido una señal de peligro para su vida, hoy se sentía como la prueba fehaciente de que estaba vivo.

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