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Capítulo #49 "Pheromone Obsession"


Capítulo 49


—Una vez que llegue el otoño, estoy pensando en remodelar poco a poco el segundo piso también.



—Eso es bueno. Entonces, ¿puedes hacerme una habitación allá arriba a mí también? Ah… aunque podría ser difícil para mí moverme por el segundo piso.



Han Jaehee, que ponía un rostro de pesar mientras se sujetaba de los manubrios de su silla de ruedas, pronto sonrió y extendió su vaso. El sonido de los vasos reuniéndose en el centro de la mesa para brindar resultó alegre.



Cuando Yoon Hyunjun, con quien se habían puesto en contacto, llegó, se armó una modesta reunión para beber en el jardín. Al reencontrarse después de un tiempo, Yoon Hyunjun saludó primero con calidez a Han Jaehee y luego saludó a Woojeong también.



—El gerente Jang no deja de preguntar cuándo vas a regresar a trabajar, Woojeong-ssi. ¿Tu cuerpo todavía no se encuentra bien?



—Ya está mejor.



—Entonces, ¿qué te parece si empiezas a pensar en regresar al trabajo poco a poco? 



Jaegang siempre está ocupado de todos modos. No te quedes solo en casa, ven a pasar el rato al taller.



—Ya tenía planeado salir pronto. Lamento haber descansado por tanto tiempo.



—Dicen que tu apodo es Paracaídas, ¿verdad, Woojeong-ssi? Ya que te llaman así, al menos deberías obtener esa clase de beneficio



Bromeó Yoon Hyunjun al sacar a colación el sobrenombre que había escuchado en el taller.



—¿Pero cómo terminaste trabajando en su galería, Woojeong-ssi?



—Ah, eso es…



La conversación se desvió de manera natural hacia la historia de cómo Woojeong comenzó a trabajar en la galería. Mientras Yoon Hyunjun explicaba brevemente, el nombre de Lee Doyoung surgió aquí y allá, pero Han Jaehee, que ya parecía conocerlo, no preguntó quién era.



Al llegar más tarde, Sa Hunmin lució sorprendido de que Woojeong estuviera en la Residencia Snow Reflection en lugar de Lee Doyoung. Sin embargo, tras salir a fumar con Yoon Hyunjun, miró a Han Jaegang y a Woojeong y se echó a reír.



—Quería visitar tu casa una vez, noona, pero todavía no he ido.



—Deberías haber pasado alguna vez.



—Ese bastardo de Jaegang hizo que ni siquiera pudiera mencionarlo, diciendo que a qué iría yo allá. ¿De verdad puedo ir de visita?



—Ven cuando quieras. Es muy hermoso si vienes en el verano. El aire es limpio y hay un arroyo cerca, así que es realmente fresco.



Han Jaegang permanecía sentado en silencio, escuchando la conversación que iba y venía. Al igual que a Woojeong, no parecía desagradarle la atmósfera animada que no había sentido en mucho tiempo.



Los vasos de alcohol intercambiados en silencio y la brisa fresca de algún modo trajeron a la mente la noche que pasaron en la villa de Han Jaegang. Incluso Woojeong, que había estado ocupado vigilando a Lee Doyoung ese día, se estaba sumergiendo gradualmente en el ambiente relajado. No todos los reunidos allí eran personas con las que Woojeong se sintiera cómodo pero, dado que Han Jaegang estaba a su lado, no resultaba tan incómodo como en aquel entonces.



—¿No tienes planes de mudarte de vuelta y vivir aquí, noona?



—No. Me gusta allá. Aquí es demasiado ruidoso y complicado.



—Eso es verdad. Ah, noona, ¿escuchaste esa historia?



Mientras los vasos pasaban de mano en mano en la mesa, Woojeong se mantenía ocupado comiendo fruta. Normalmente no le gustaba mucho, pero hoy la fruta sabía especialmente bien.



Cuando se metió un trozo de piña de color amarillo brillante a la boca, el sabor dulce y ácido se extendió por su lengua. El mango y la sandía estaban tan dulces que su mano continuaba estirándose por más. Woojeong, que a menudo se saltaba las comidas formales, recientemente había estado comiendo con regularidad desde que la señora Kwak comenzó a vivir en la Residencia Snow Reflection con él. Puesto que comía bien, y porque también consumía los bocadillos que la señora Kwak no dejaba de traerle mientras le decía que se veía muy tierno cuando comía, incluso sus mejillas, antes demacradas, habían ganado un poco de carne.



Han Jaegang empujó el plato de frutas más cerca de Woojeong y le preguntó a Han Jaehee, que estaba ocupada charlando con Yoon Hyunjun.



—¿Cuándo es tu cita para el chequeo?



—Mañana.



—¿Pero puedes beber alcohol?



—No importa. De todos modos, la cita es por la tarde. Ah, Woojeong-ssi. Si tienes tiempo mañana, ¿puedes ir conmigo al hospital? Soy una cobarde, así que me da miedo ir sola.



Han Jaegang se burló, pero ella lo ignoró, tomó la mano de Woojeong y preguntó una vez más.



—Te compraré una buena comida a cambio.



—… Iré con usted.



Woojeong decidió aceptar su petición de buena gana. No es que ella realmente necesitara a alguien que la ayudara, pero no parecía mala idea pasar tiempo con ella ya que había venido a la Residencia Snow Reflection después de un largo tiempo. 



Han Jaegang pareció pensar lo mismo, ya que no añadió ninguna palabra.



La reunión para beber volvió a animarse con viejas historias. Mientras reían y charlaban, convirtiendo los percances y accidentes de su infancia en anécdotas de taberna, la noche se hizo más profunda.



—Si estás cansado, entra a descansar primero.



Al notar el cansancio en el rostro de Woojeong, que permanecía sentado con un vaso de cerveza frente a él, Han Jaegang habló en voz baja. Woojeong bajó rápido la mano con la que estaba a punto de frotarse los ojos.



—Estoy bien.



—Vaya, ¿ya es así de tarde?



—Sí. No dejamos de retener a alguien que ni siquiera bebe. Entra a descansar primero, Woojeong-ssi.



Woojeong, que había estado padeciendo de un insomnio leve, recientemente se descubría a menudo quedándose dormido temprano por la noche sin notar cómo. 


Incluso cuando conciliaba el sueño temprano, había incontables días en los que no podía levantarse por la mañana y se perdía ver a Han Jaegang marcharse al trabajo.

—… Lo siento. Entonces entraré primero.



Woojeong no se presionó más y se puso de pie. Podía soportar la somnolencia, pero pensó que los demás podrían tener cosas de las que querrían hablar con mayor comodidad una vez que él no estuviera allí.



Han Jaegang, que vació su vaso de alcohol, se levantó y lo siguió.



—¿A dónde vas?



—A buscar cigarros.



—Fuma de estos.



—No son de mi tipo.



Han Jaegang lanzó una mirada al cigarrillo que Sa Hunmin le ofrecía, sacudió la cabeza con semblante indiferente y luego siguió los pasos de Woojeong. Yoon Hyunjun le dio un codazo a Sa Hunmin en el costado, haciéndole una señal.



—Déjalo. ¿Acaso te comiste el sentido común junto con el arroz?



Han Jaehee, que había estado haciendo rodar hielos dentro de su boca, miró en silencio hacia la puerta principal por la que ambos habían cruzado, y luego levantó su vaso con buen estado de ánimo.



****



Cuando Woojeong estaba a punto de cerrar la puerta, de pronto vio a Han Jaegang, que lo había seguido por detrás, y se sobresaltó, llevándose una mano al pecho.



—A buscar cigarros.



Ante los ojos de Woojeong, que parecían preguntar qué estaba haciendo, Han Jaegang una vez más usó los cigarrillos como excusa al igual que antes. Tomando dos cajetillas de cigarros del gabinete de la sala, dio un paso al frente para escoltarlo hasta su habitación.



Frente al pasillo desde donde se alcanzaba a ver la puerta de Woojeong, se detuvo y apoyó la espalda contra la pared.



—Noona vino de repente, así que debes de haberte sorprendido.



—Un poco. Y también me sentí desconcertado. 



Woojeong respondió y sus ojos se curvaron al sonreír. Después de que Han Jaehee llegó, la casa había estado animada todo el tiempo. Le agradaba la sensación de que la vitalidad hubiera entrado en la Residencia Snow Reflection, que solía ser silenciosa y pacífica. Han Jaegang asintió como si comprendiera a qué se refería.



—Noona siempre ha sido un poco ruidosa. Sobre lo de ir juntos al hospital mañana, si no quieres hacerlo, no tienes que ir.



—Dije que iría porque quería que fuéramos juntos. Ella incluso dijo que me compraría una buena comida.



Han Jaegang jugueteó con la cajetilla de cigarros en su mano como si tuviera ganas de fumar. Añadió que Woojeong podía hacer lo que deseara y luego apuntó con la barbilla hacia la habitación.



—Entra a descansar ahora.



Woojeong asintió, pero sus pies no se movieron. Han Jaegang, que había entrado diciendo que venía por cigarrillos, también permaneció allí y continuó mirando a Woojeong.



—¿Qué ocurre?



Woojeong no respondió a la pregunta. Colocó la mano sobre el hombro de Han Jaegang y dio un paso más cerca. Se inclinó ligeramente contra él, se empinó sobre las puntas de sus pies y besó suavemente sus labios.



Incluso cuando actuaba de forma indiferente, Han Jaegang había estado prestando atención a Woojeong todo el tiempo. Había empujado el plato de la fruta que le gustaba hacia él, le había dicho que descansara cuando lucía cansado y había vigilado su espalda hasta el final cuando Woojeong se retiró primero.



De la misma manera en que Han Jaegang estaba cambiando despacio, el corazón de Woojeong también se estaba acercando más a él. Un mundo sin Han Jaegang era difícil de imaginar. Había sucedido de manera tan natural y tan inevitable que darse cuenta de ello no resultaba difícil.



—Mi aliento debe oler a alcohol.



—No me importa.



Han Jaegang, apoyado contra la pared, le rodeó la cintura a Woojeong atrayéndolo hacia sí con semblante relajado. Conforme las luces de sensor que iluminaban el pasillo se apagaron, los alrededores se oscurecieron.



—Me gustas…



En esa oscuridad, Woojeong pronunció con cautela las palabras que habían estado rondando la punta de su lengua desde hacía un rato.



No era algo que hubiera dicho a la ligera o por mero impulso. Incluso tras escuchar la repentina confesión, Han Jaegang acarició en silencio la comisura del ojo de Woojeong con suaves toques. Luego, ladeó un poco la cabeza y presionó sus labios contra los suyos.



Sus suaves lenguas se entrelazaron entre los labios unidos. Había dicho que olería a alcohol, pero su aliento portaba únicamente el aroma de la fruta dulce.



—Ah…



Woojeong exhaló el aire que había estado reteniendo y envolvió el cuello de Han Jaegang con sus brazos. La mano ajena subió por la espalda de Woojeong, le sujetó la parte posterior de la cabeza y lo atrajo más cerca.



La verdad era que… decir que le gustaba no era suficiente. Lo que realmente deseaba expresar no era eso, pero todavía no poseía la valentía necesaria para revelar sus verdaderos sentimientos.




 

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