Capítulo #5 "Pheromone Obsession"
Woojeong, quien pensó que nunca regresaría a este lugar, juntó sus manos con ansiedad.
El abogado, que había estado tocando una tableta frente al auto estacionado, la guardó en su bolso y cerró la puerta.
—Vámonos.
El abogado lo guió hacia el interior, no a través de la entrada principal, sino por una pequeña puerta lateral del edificio. Cuando Woojeong vio el pasillo familiar y el ascensor, sus nervios se dispararon aún más.
—Por favor, suba y vaya directo al tercer piso.
Después de presionar el botón de llamada, el abogado hizo un gesto hacia el interior del ascensor abierto y dio un paso atrás.
—¿No viene conmigo?
—Solo se me dio la instrucción de escoltarlo hasta aquí. Una vez que llegue al tercer piso, alguien lo guiará.
Al escuchar que tendría que ir solo, Woojeong se congeló con la mano todavía presionada contra el botón de apertura. A pesar de que el abogado era alguien a quien apenas había conocido hoy, subir sin él lo inquietaba.
A medida que las puertas se cerraron y el ascensor comenzó a subir, Woojeong se presionó contra la pared. No hubo tiempo para estabilizarse antes de que llegara rápidamente al tercer piso.
—¿El señor Lee Woojeong?
—…Sí.
—Bienvenido. Mi nombre es Joo Yeongmo, me desempeño como secretario del director ejecutivo.
Tal como había dicho el abogado, otro hombre estaba esperando frente al ascensor.
Después de confirmar el nombre de Woojeong e introducirse a sí mismo, ofreció una escolta cortés.
—Por aquí, por favor.
El hombre guio a Woojeong hacia la habitación en cuestión. Abrió la puerta con una tarjeta llave y, una vez que dieron un paso hacia el interior, el amplio espacio que Woojeong recordaba tenuemente se desplegó ante sus ojos.
—Por favor, tome asiento por un momento. Él estará con usted en breve.
—¿Quién viene?
Woojeong, mirando alrededor con nerviosismo, reunió valor y preguntó. Había venido aquí para disculparse por su error, así que cada uno de sus movimientos era cuidadoso.
—La persona que pidió verlo. Él también es el dueño de la Residencia Snow Reflection.
—¿Residencia Snow Reflection?
—Sí. Ese es el nombre de este edificio. Parece muy tenso, así que le traeré algo caliente para tomar.
El hombre se retiró antes de que Woojeong pudiera negarse y regresó con una taza de té, la cual colocó frente a él antes de irse otra vez.
Al igual que el día en que se había desplomado y despertado aquí, Woojeong se quedó solo en este lugar desconocido. Sentado en el borde del sofá, jugueteó con sus uñas.
¿Qué clase de persona lo había llamado aquí? El abogado había dicho que no habría medidas legales, pero si el otro hombre lo deseaba, las cosas podían cambiar en cualquier momento.
—Ah.
Se arrancó un padrastro sin pensar y la sangre brotó rápidamente. El ardor lo sobresaltó. Mientras soplaba la zona dolorida, escuchó el sonido de una cerradura desactivándose.
—……
La puerta se abrió lentamente y un hombre entró al interior con la luz brillante como fondo.
Se detuvo en la entrada, se cambió a las pantuflas de interior y, cuando levantó la cabeza, los latidos del corazón de Woojeong se elevaron a su límite.
El hombre era más alto que el promedio y de complexión robusta. Estaba vestido impecablemente, pero su presencia conllevaba tanto peso que Woojeong sintió que lo habría evitado por instinto si se hubieran cruzado en la calle.
Como si no notara a Woojeong, el hombre caminó lentamente hacia la sala de estar.
Parado ante el sofá, se desabrochó los botones de la chaqueta y se aflojó el nudo de la corbata, y la forma en que lo hizo pareció extenderse como un carrete de película lenta.
Se sentó en silencio en el sofá frente a Woojeong. Apoyándose contra el respaldo y cruzando las piernas, fijó su mirada en Woojeong. Lo miró sin pausa, como si estuviera observando a un sujeto de estudio, y levantó una ceja.
—Ah, hola.
La expresión fría hizo que Woojeong volviera a sus sentidos, se levantó y se inclinó rápidamente. Cuando levantó la cabeza, el hombre le dio una señal para que se sentara con sus ojos.
El brillo pulido de su traje y su cabello peinado lo hacían lucir como un modelo de un anuncio publicitario. Sus cejas gruesas, ojos profundos, nariz recta y labios afiladamente definidos se combinaban para formar una expresión fría que hizo que Woojeong bajara la mirada en lugar de sostenerla.
—¿Eres un omega?
La inesperada pregunta del hombre lo tomó con la guardia baja, pero Woojeong mantuvo la compostura y respondió.
—…Sí.
—Entraste aquí, tomaste tu medicamento y dormiste, ¿es correcto?
—Sí.
—¿Y después de eso?
—No recuerdo bien.
—Esa es una forma divertida de decirlo.
El hombre levantó la comisura de su boca. Mientras su mirada descansaba en la taza de té sobre la mesa, de repente se levantó. Se quitó la chaqueta y la arrojó sobre el sofá, luego se movió hacia una mesa contra la pared. Con la espalda girada, torció la cabeza y preguntó.
—¿Te gustaría un trago?
—No, estoy bien.
El silencio llenó la habitación y el sonido del licor vertiéndose en un vaso resonó. El hombre regresó sosteniendo un vaso de cristal lleno de un líquido marrón y se sentó frente a Woojeong.
En el momento en que se sentó, una tenue fragancia se extendió a su alrededor y Woojeong levantó la cabeza. Era un aroma que encontraba extrañamente familiar.
—Eres la primera persona en entrar aquí sin permiso.
—…Lo siento.
—Hay muchas cosas en este mundo que no se pueden resolver con una disculpa.
El hombre levantó su vaso y tomó un sorbo. El movimiento con el que colocó el vaso medio vacío de regreso sobre la mesa fue controlado.
—¿Estabas borracho?
—No…
Woojeong tragó saliva y presionó sus labios secos.
—Si no estabas borracho, ¿entonces qué propósito tenías?
—……
—Debiste tener tus propias razones. Dime. ¿Qué hiciste después de colarte en una casa sin un dueño presente?
El hombre se recostó contra el sofá con parsimonia, esperando la respuesta de Woojeong.
Para explicarlo, Woojeong tendría que admitir que había entrado debido a su ciclo de celo y que había tomado un supresor. Pero admitir que había estado en estro en el espacio privado de otra persona solo podría hacer que el hombre estuviera más descontento. Después de un largo tiempo de vacilación, Woojeong obligó a sus labios a moverse.
—…Me apresuré a entrar al baño para tomar mi medicamento. Debo haberme quedado dormido mientras intentaba recuperar el aliento después de tragarlo, porque cuando abrí los ojos, estaba en este sofá.
—……
—Realmente lo siento. Pero después de que desperté, no hice nada. Estaba tan asustado… de inmediato simplemente salí corriendo.
A pesar de que se disculpó sinceramente y se explicó, Han Jaegang lo miró en silencio. Su mirada era profunda e implacable, sondeando directamente a través del corazón de Woojeong. Luego, mientras giraba su vaso lentamente, habló.
—Digamos que esta fuera tu casa, Lee Woojeong. Y alguien se deslizara adentro, se quedara allí por un largo momento y luego afirmara que no había hecho nada dañino. ¿Qué harías en ese caso? ¿Cómo responderías?
Woojeong no tuvo respuesta. Incluso si tuviera diez bocas, no podría justificarlo.
—Además, este lugar no es solo una residencia. Trabajo aquí. Hay un montón de documentos de la compañía que requieren una estricta seguridad.
—Yo… yo no toqué nada. Lo juro…
—La Noche de Caridad se celebra cada año. Si alguien hubiera tenido la intención de entrometerse, habría habido tiempo suficiente para prepararse de antemano. Y de entre todos los momentos, en el instante en que pasaste por ahí, resultó que no había ningún guardia y la puerta quedó abierta. ¿Fuiste enviado por alguien?
Lo que decía el hombre era razonable, mientras que todo lo que decía Woojeong sonaba como excusas endebles. Sus palabras titubearon y, junto con la frustración que sentía, las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.
—¿Veraderamente no tienes ningún recuerdo de lo que sucedió antes de que despertaras en el sofá?
—…No estoy seguro. Pensé que sentí a alguien en el baño, pero no puedo recordar con claridad…
Al escuchar a Woojeong tropezar con sus palabras, el hombre curvó lentamente un lado de su boca. Una sonrisa apareció en su hermoso rostro, pero se sintió más fría que la ira, y Woojeong se asustó de nuevo.
El hombre tomó otro sorbo y giró el vaso suavemente, como si derritiera el hielo o saboreara el aroma. Después de un largo momento de silencio, habló.
—Cuando dije que no tenía la intención de buscar un castigo, fue bajo la condición de que confesaras todo honestamente. Si ese no es el caso, entonces pagarás el precio que te mereces.
—Yo, yo…
—Entonces recuérdelo adecuadamente y explíquemelo. Si lo llamo, vendrá aquí. Señor Lee Woojeong, ese es su deber y obligación.
¿Acababa de decir que cada vez que lo llamara, Woojeong tenía que venir aquí…?
El hombre entregó la notificación mientras miraba fijamente a Woojeong, quien estaba demasiado sobresaltado para hablar. Sonreía, pero no había rastro de risa en sus ojos.
****
El dueño de la tienda de conveniencia dejó escapar un profundo suspiro después de escuchar las palabras de Woojeong. No pudo ocultar su decepción ante el hecho de que Woojeong dijera repentinamente que renunciaría después de trabajar sin problemas hasta ahora.
—Jefe, muchas gracias por todo.
—Está bien. Deberías estudiar ahora y entrar a la universidad. Has hecho un buen trabajo todo este tiempo.
Acordaron que Woojeong recibiría su pago a tiempo parcial por separado a través de una transferencia. Woojeong se inclinó profundamente ante el dueño y salió de la tienda. Copos de nieve comenzaban a esparcirse desde el cielo que había estado nublado desde la mañana.
En lugar de dirigirse directamente a casa, Woojeong dirigió sus pasos hacia un parque cercano. Metió las manos en los bolsillos de su chamarra y se sentó en una banca, mirando fijamente hacia adelante.
El parque de invierno era desolado y gris. La temperatura había bajado repentinamente, por lo que casi no había gente paseando. Woojeong pensó que tal vez estar en un espacio abierto aliviaría la pesadez en su pecho, pero nada cambió.
Sacó el papel doblado de su bolsillo y lo abrió con cuidado. Sus ojos se nublaron mientras leía las palabras que ya había visto tantas veces que casi las había memorizado.
«Lo ayudaré a recordar. ¿No ayudaría si se quedara en el mismo entorno que ese día? Así que venga aquí y recupere su memoria.»
Al principio, pensó que era un comentario sarcástico. Decirle que fuera a la Residencia Snow Reflection para recuperar recuerdos que quería olvidar no sonaba sincero. Pero se dio cuenta de que no era una charla ociosa en el momento en que salió de la habitación y se encontró con el secretario del hombre.
El secretario le entregó a Woojeong una pila de documentos. Los papeles, que se referían a Woojeong como «la segunda parte», resumían pulcramente lo que el hombre había mencionado descuidadamente.
La «Declaración de Hechos» detallaba el incidente de entrada ilegal de ese día. Adjunto al documento que exponía los movimientos de Woojeong por hora, se encontraba la grabación de CCTV que lo mostraba, sirviendo como evidencia. La otra parte ya tenía un conocimiento completo de los movimientos de Woojeong esa noche.
Había disposiciones legales enumeradas que podrían aplicarse en casos de invasión ilegal de propiedad, pero Woojeong no pudo soportar leerlas y pasó a la siguiente página.
El siguiente era el «Acuerdo». Debajo de la línea que declaraba que «la segunda parte cumplirá fielmente con las solicitudes de la primera parte», se enumeraban varios puntos. En resumen, la segunda parte prometía venir a la Residencia Snow Reflection en los momentos que la primera parte deseara y realizar las acciones que la primera parte deseara.
El documento final era el «Compromiso». Estipulaba que Woojeong nunca revelaría a nadie lo que vio u oyó en la Residencia Snow Reflection y que no presentaría ninguna objeción a lo que ya se había acordado. Si rompía este compromiso, asumiría la responsabilidad correspondiente. El lenguaje era formal.
Woojeong escribió su nombre donde el secretario le indicó. Aunque eran solo unas pocas hojas de papel, se sentían como una cadena que se apretaba alrededor de su tobillo. La única forma de liberarse era recuperar el recuerdo que había olvidado y explicarlo adecuadamente.
Él ya no tenía a nadie a quien pudiera consultar legítimamente, y con este compromiso, ahora no podía contárselo a nadie en absoluto.
Woojeong leyó los papeles una y otra vez hasta que sus manos se congelaron, luego los dobló con cuidado y se los volvió a meter en el bolsillo. Se frotó las mejillas frías con brusquedad y se levantó para caminar lentamente a través del parque.
En ese momento, no había otra opción más que cumplir con lo que la otra parte exigía. Lo mejor que podía hacer era recuperar el recuerdo de ese día lo más rápido posible y resolver el asunto discretamente.
****
Cuando Woojeong entró al vestíbulo principal, escuchó la ruidosa risa de Kang Eonju. Ella había estado de muy buen humor últimamente. Cada vez que se reía así de fuerte, Lee Doyoung solía estar a su lado.
—Ya regresé.
Saludó Woojeong mientras daba un paso hacia el interior, pero ni una sola persona se giró para mirar. Estaba a punto de dirigirse directamente al tercer piso cuando asomó la cabeza en la cocina y saludó, solo para que la señora Kwak le hiciera una seña para que se acercara.
—¿Comiste?
—Realmente no tengo ganas.
—No se come con pensamientos. Lávate las manos y ven a tomar una cuchara.
Cuando Woojeong regresó después de lavarse rápidamente, los dos seguían pegados en la sala de estar. Kang Eonju se reía estridentemente con el teléfono en la mano.
—En la última reunión, ella actuó de forma tan altiva y poderosa, así que presumí que nuestro Doyoung se está reuniendo con alguien del Grupo Hansae. Entonces su rostro se distorsionó miserablemente.
—Mamá, ¿no eras cercana a ella?
—¿Cercana? Ella siempre se la pasaba diciendo que su familia tiene historia y pedigrí, actuando de forma tan engreída. ¿Y acaso su precioso hijo no acaba de hacer el ridículo y se divorció? Lo juro, se sintió como si una indigestión de una década se hubiera aliviado en ese mismo momento.
—Se lo merece.
—No hay nada más que yo quiera excepto que tú tengas éxito. Lo sabes, ¿verdad?
La señora Kwak, que estaba colocando guarniciones sobre la mesa, lanzó una rápida mirada hacia la sala de estar.
—La señora parece estar de buen humor esta noche. Parece que el señor Doyoung realmente podría estar casándose.
—Sí. Parece que va bien.
Incluso antes de conocer a la pareja del emparejamiento, a Lee Doyoung ya le había agradado, y últimamente estaba completamente absorto en él. A veces entraba en la habitación de Woojeong y soltaba historias, por lo que Woojeong al menos sabía que los dos continuaban reuniéndose.
—Si realmente sucede, la señora armará un gran alboroto. Está feliz de la vida.
La señora Kwak susurró mientras colocaba un tazón de sopa de rábano caliente frente a Woojeong. El vapor se elevaba en espesos rizos blancos, con un aroma sabroso.
—Gracias por la comida.
—Iré a revisar la lavandería, así que come.
Podía escuchar la conversación de la sala de estar desde la cocina donde comía solo. La pareja del emparejamiento era una figura lo suficientemente impresionante por su sola presencia, pero no parecía alguien fácil de manejar.
Doyoung, quien nunca antes había sido el que estaba en la posición más débil en ninguna relación, parecía muy insatisfecho con ese punto.
—No lo sé. Él está demasiado ocupado. Es bastante difícil incluso programar las reuniones, y ya pospuso varias veces. ¿Acaso dirige toda la compañía él solo o qué?
—¿Crees que ser un ejecutivo en una compañía tan grande es fácil? ¿Sabes lo difícil que es dirigir una compañía?
—Pero cancelar los planes así una y otra vez es demasiado. Apenas nos reunimos, así que ¿cómo se supone que tengamos una conversación adecuada?
—No deberías pensar de esa manera. Investigué al respecto, y los proyectos que el director ejecutivo Han está manejando ahora son los que alimentarán a esa compañía en el futuro. Si se concretan, es solo cuestión de tiempo antes de que asuma el cargo como sucesor del presidente Han.
—¿De verdad? Mamá, las cosas irán bien para mí, ¿verdad?
—Doyoung, eres el único a quien el director ejecutivo Han pidió ver de nuevo. Confía en tu mamá.
Desde la infancia, Kang Eonju había protegido a Doyoung como si fuera a salir volando si lo dejaba solo, o a explotar si lo sostenía demasiado fuerte. Esa actitud no había cambiado incluso ahora que era un adulto. Lo engatusaba y lo calmaba con una voz tierna que Woojeong nunca antes le había escuchado usar con él.
Woojeong se llevó un poco de arroz a la boca y revolvió la sopa con su cuchara. Masticó, pero no pasó con facilidad.
El deseo de afecto era un instinto, sin embargo, Woojeong había abandonado ese tipo de sentimiento desde hacía mucho tiempo. Estar solo era algo a lo que estaba acostumbrado, pero a veces el hecho de que no hubiera nadie a su lado se sentía abrumador.
¡Ding!
Justo cuando se obligaba a mover la cuchara por respeto al cuidado de la señora Kwak, su teléfono sonó. Su corazón dio un vuelco. No pudo juntar el valor para revisar la notificación en la pantalla mientras parpadeaba y se desvanecía, pero finalmente lo tomó.
[Habla Joo Yeongmo. Por favor, pase hoy antes de las 10 p. m. Contácteme si hay alguna circunstancia especial.] 19:01
En el momento en que leyó el mensaje, la comida que apenas había logrado tragar amenazó con regresar. Woojeong bebió agua fría a grandes tragos.
✧・゚: 𝓐𝓷𝓽𝓮𝓻𝓲𝓸𝓻 | 𝓢𝓲𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷𝓽𝓮 :・゚✧

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