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Capítulo #55 "Pheromone Obsession"


Capítulo 55


Woojeong caminó sin rumbo por la carretera, dejando atrás la Residencia Snow Reflection. Las piernas comenzaron a dolerle y el cansancio lo invadió, pero no detuvo su caminata. Cuando dejó atrás el paisaje familiar y finalmente llegó a un sector que le resultaba desconocido, divisó una parada de autobús cercana.



Woojeong se sentó en el asiento de la esquina de la banca en la parada e intentó estabilizar su respiración agitada. Durante ese tiempo, autobuses con diferentes números pasaban sin interrupción; se detenían en la parada y luego se marchaban, repitiendo el mismo ciclo una y otra vez.



Woojeong no tenía a dónde ir y, entre todos aquellos autobuses, no era capaz de subir a ninguno; solo se limitaba a contemplar a las personas que pasaban apresuradas. Siguió con la mirada a una persona que corría a toda prisa mientras hablaba por teléfono y luego extrajo su propio celular del bolsillo. Seleccionó uno de los pocos contactos que tenía guardados y presionó el botón de llamada.



—Vaya, recomendado. ¿Qué pasó? Ni siquiera viniste a trabajar, ¿te encuentras bien?



El encargado del taller respondió el teléfono e de inmediato le preguntó cómo estaba.



—Encargado…



—Oye. ¿Por qué se escucha así tu voz? ¿Sucedió algo?



Parecía que el taller de la galería no era un lugar adecuado para él. Había ingresado gracias a la ayuda de Yoon Hyunjun, pero ya contaba con el antecedente de haber faltado una vez sin previo aviso. En aquel entonces, estaba seguro de que cuando su cuerpo se recuperara podría regresar a trabajar, pero ahora no podía prometer lo que vendría en el futuro. Antes de causarle más problemas a la gente del taller, renunciar era lo correcto.



—Lo lamento, encargado.



—¿Por qué te disculpas de repente? Oye, Woojeong.



El tiempo en que aprendió el oficio en el taller se sentía ahora como un sueño. En medio de un futuro oscuro e incierto, sintió como si un rayo de luz hubiera entrado, haciendo que su corazón se acelerara y experimentara alegría, pero ahora no había nada que pudiera hacer.



A Woojeong no le resultaba fácil hablar, por lo que tragó en seco una vez más y se forzó a gesticular una sonrisa.



—Encargado. Yo…



Después de terminar la llamada con el encargado, Woojeong jugueteó con la pantalla oscura del teléfono. Cuando le dijo que dejaría el taller, el encargado intentó calmarlo y le pidió que lo pensara un poco más antes de volver a hablar.



Woojeong llamó entonces a Seo Junho. El tono continuó sonando durante un largo rato, probablemente estaba ocupado. Justo cuando Woojeong estaba a punto de colgar, su voz se escuchó a través del receptor.



—Oye, estoy en mi trabajo de medio tiempo ahora. Te llamo en cuanto termine.



Tal vez respondió a escondidas durante el trabajo, ya que susurró en voz muy baja y luego colgó rápido.



Los números guardados en el teléfono habían aumentado un poco en comparación con antes, pero Woojeong no tenía a nadie a quien pudiera contactar con total comodidad. Su mirada se deslizó hacia la parte inferior de la lista y se detuvo en el nombre de Han Jaehee.



«Si por casualidad Jaegang te pone las cosas demasiado difíciles y llega el día en que quieras desecharlo, entonces contáctame a mí primero. Solo una vez, ¿de acuerdo? ¿Puedes prometérmelo?».



De pronto, las palabras que ella le había dicho le vinieron a la mente. No estaba seguro de si la situación actual era a la que ella se refería, pero sintió que debía contactarla al menos una vez, tal como se lo había prometido.



Woojeong contuvo un suspiro pesado y presionó el botón de llamada. Tan pronto como el tono sonó, ella respondió el teléfono.



—Vaya, Woojeong-ssi.



—… ¿Cómo ha estado?



—Estoy bien, por supuesto. ¿Qué hay de ti, Woojeong-ssi? Me alegra mucho que me hayas llamado. No ha pasado nada malo, ¿verdad?



Era la forma habitual de preguntar cómo se encontraba. Por lo tanto, habría bastado con responder que sí, pero no pudo contestar. Woojeong buscó las palabras en su cabeza, pensando en qué decir, pero al final no pudo abrir la boca.



Han Jaehee aguardó en silencio a que Woojeong hablara, y luego volvió a hablar. Su voz era gentil y el tono era más bajo que antes.



—Woojeong-ssi, ¿te acordaste de lo que te dije y por eso me llamaste?



—… Sí.



—… Gracias. ¿En dónde te encuentras ahora mismo?



Woojeong levantó la cabeza y revisó lo que tenía frente a sus ojos. Pero dado que había deambulado sin rumbo fijo y terminado en ese lugar, no podía descifrar dónde estaba.



—… Solo estoy afuera.



—¿Así es? ¿Qué hay de Jaegang?



Quizás sus glándulas lagrimales se rompieron. El simple hecho de escuchar ese nombre hizo que las lágrimas brotaran de sus ojos.



—…No lo sé realmente.



Woojeong apenas respondió; se mordió el labio para contener las lágrimas y parpadeó con rapidez. Mientras ambos guardaban silencio por un momento durante la llamada, el sonido de los vehículos que transitaban por la carretera y los pasos de la gente que pasaba cerca se filtraron como ruido de fondo.



—Woojeong-ssi. ¿Qué tal si hablamos cara a cara? ¿Quieres venir aquí primero? Te enviaré la dirección, así que sube a un taxi de inmediato. ¿Puedes hacer eso?



Woojeong vaciló. No había ninguna razón para que ella se involucrara tanto en sus asuntos. Incluso si algo sucedía entre él y Han Jaegang, la persona a la que ella debía cuidar era a su propio hermano menor, no a él.



—Solo piénsalo como salir a tomar un poco de aire por un rato y ven con comodidad. Es que realmente quiero verte, por eso.



—Entonces… por favor, no se lo diga al Director Ejecutivo.



Woojeong ahora sabía que hacer esta petición y obtener esa promesa tenía muy poco significado. Aun así, decirlo hizo que su corazón se sintiera un poco más ligero.



—Jamás lo haré. Soy una mujer leal. Apuñalar a la gente por la espalda no es mi pasatiempo. Estaré esperando, así que sube a un taxi ahora mismo. ¿De acuerdo?



—… Sí.



Incluso después de terminar la llamada, Woojeong permaneció sentado allí durante un largo rato. Había dicho que iría, pero no estaba seguro de si realmente estaba bien que se reuniera con ella. Quizás Han Jaegang ya se había puesto en contacto con ella. Quizás ella no confiaba en sus palabras de que regresaría si la salud de él fallaba, y tal vez lo estaba llamando a su casa para retenerlo allí.



Ahora Woojeong le temía a la amabilidad sin motivo. Le resultaba difícil distinguir con claridad qué era verdadero y qué era falso.



—Disculpe, ¿se encuentra bien?



Woojeong se sobresaltó por la sorpresa. Un extraño de mediana edad estaba sentado en la misma banca y lo miraba. Quién sabía cuánto tiempo llevaba ahí.



—¿Por qué está llorando en un lugar como este? ¿Está enfermo?



El hombre vestía un traje a la medida y su aspecto era respetable. Su voz al hablar era calmada.



“…¿Podría este hombre ser una buena persona?”



—… No. Es solo que no tengo a dónde ir 



Woojeong se limpió las lágrimas que le mojaban las mejillas antes de darse cuenta y respondió. El hombre chasqueó la lengua con una mirada de lástima.



—Vaya, vaya. Se ve joven también, ¿qué sucedió?



Cuando Woojeong sacudió la cabeza sin hablar, el hombre acortó la distancia y se sentó más cerca.



—Verlo llorar solo en un lugar como este hace que me duela el corazón. No se quede aquí de esta manera, venga conmigo.



—Si voy, ¿entonces qué?



—Primero, comamos algo mientras conversamos. También puedo ayudarlo a encontrar un lugar donde quedarse.



En ese instante, la impresión respetable del hombre cambió por completo. Sus ojos no ocultaban la lasciva intención de engatusar a un omega joven. Woojeong lo contempló con el corazón vacío, y el hombre malinterpretó esa mirada como le plugo, por lo que tomó la mano de Woojeong para jalarlo.



—Suélteme.



—¿Eh?



Woojeong se sacudió la mano ajena y se puso de pie. Justo en ese momento, vio que un taxi se aproximaba cerca y levantó la mano para detenerlo. El acosador que quedó en la parada de autobús se quedó mirando a Woojeong subir al taxi con una expresión de incredulidad.



—¿A dónde va?



Tomó el taxi, pero no tenía un destino que indicarle. Ante la insistencia del conductor, Woojeong encendió la pantalla de su teléfono. Había llegado un mensaje de Han Jaehee.



—¿Está bien si solo le doy la dirección?



—Sí, por favor dígamela.



Woojeong le dio al chofer la dirección escrita en el mensaje y apoyó la cabeza contra la ventana. De repente pensó que, incluso si se hubiera dado cuenta antes de las intenciones de Han Jaegang, no habría habido forma de evitarlas. Woojeong no tenía opciones. Incluso ahora, a pesar de que no confiaba en la amabilidad de Han Jaehee, corría hacia ella porque lo había llamado.



De todos modos, Han Jaegang era una persona que hacía que ocurriera cualquier cosa que él deseara. Fuera a donde fuera, nada cambiaría demasiado.



Woojeong sostuvo el teléfono que vibraba en su mano y desvió los ojos hacia el paisaje exterior. La vista más allá de la ventana iba cambiando poco a poco.




 

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