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Capítulo #54 "Pheromone Obsession"


Capítulo 54


—Woojeong. Tienes que comer algo. Entraré de inmediato, así que por favor abre la puerta. ¿De acuerdo?



Woojeong yacía en la cama. La voz preocupada de la señora Kwak provenía desde el exterior de la habitación, pero él no respondió. Al principio, la voz que lo llamaba mientras golpeaba la puerta era difícil de soportar, pero ahora se sentía como el sonido que provenía de un televisor o un radio, y no sentía nada.



—Te vas a meter en serios problemas si sigues así. Woojeong, incluso el Director Ejecutivo está preocupado por ti. …… ¿Qué debo hacer? ¿Debería abrir la puerta y sacarte a la fuerza?



—Me quedaré aquí, así que vaya a descansar.



—Esto ya ha durado varios días. Ambos se están matando de hambre, ¿así que cómo puedo descansar tranquila? Tu cuerpo ya es débil de por sí, y si permaneces con el estómago vacío será más difícil para ti, así que qué se supone que deba hacer, de verdad. Woojeong. No seas así y solo muestra tu rostro por un momento.



La habitación se oscureció con las cortinas corridas sobre las ventanas. El primer día había sentido que el estómago se le volcaba y había vomitado varias veces, pero ahora, ya fuera porque sus fuerzas se habían esfumado o porque no quedaba nada en su estómago, ni siquiera sentía náuseas.



Woojeong tocó la sábana de la cama con debilidad y cerró los ojos. A pesar de que había dormido todo el día, se sentía agotado una vez más. Woojeong no intentó mantenerse despierto. Mientras dormía no tenía preocupaciones y su cuerpo no sufría.



—Uhm……



Mientras se giraba en sus sueños, Woojeong encogió su cuerpo para hacerse pequeño. Abrió los ojos con un escalofrío y se sostuvo el vientre con ambas manos. El estómago continuaba doliéndole. Cada vez que el dolor lo despertaba del sueño, su ansiedad se volvía más grande.



«¿El bebé estará bien……?»



—…… Lee Woojeong.


En medio de la densa oscuridad, escuchó una voz familiar llamando su nombre. La voz clara susurró cerca de allí, y Woojeong se sobresaltó y miró hacia atrás. Sin embargo, dentro de la oscura habitación no había nadie. La voz baja provenía del exterior de la puerta.



—…… ¿Cuánto tiempo vas a quedarte de esa manera?



Era Han Jaegang. Tal como había dicho que esperaría hasta que Woojeong saliera, había mantenido su puesto frente a la puerta. A altas horas de la noche, tras pasar varios días durmiendo en el suelo desprovisto de todo, su voz sonaba ronca.



—Iré a mi habitación, así que quédate afuera. ¿Por qué tendría que sufrir alguien que no hizo nada malo?



Woojeong se quitó la manta e intentó incorporar su cuerpo, pero se abrazó el estómago de nuevo debido a un dolor sordo. Miró con desesperación hacia la dirección de la voz de Han Jaegang y luego bajó de la cama en silencio. Woojeong amortiguó sus pasos y se dirigió despacio hacia la puerta.



Woojeong se agachó al lado de la puerta y el aire se le escapó de entre los labios secos. Sus labios solo temblaron secamente mientras levantaba la mano hacia la puerta.



Desde el otro lado de la puerta, el fuerte aroma de las feromonas de Han Jaegang fluía hacia el interior. Conforme la distancia se acortaba, el aroma se volvía más claro y el dolor en su estómago pareció aliviarse un poco. Woojeong se sentó cerca de la puerta para sentirlo con mayor nitidez, y Han Jaegang habló de nuevo.



—…… ¿Sabes algo? Siempre te escapaste de mis expectativas.



Woojeong se sobresaltó y retiró la mano de la puerta. Temió que pudiera abrirla, pero al no haber ningún otro movimiento, se limitó a apoyar el cuerpo contra la madera.



—Ese día, ¿cómo te las arreglaste para entrar a mi habitación? Era demasiado extraño para pensar que fue una simple coincidencia. Hasta entonces, nadie había entrado jamás de esa manera. Tú…… Tú todavía no recuerdas lo que me hiciste ese día, ¿verdad?



¿Acaso lo decía sabiendo que Woojeong escuchaba desde el otro lado de la puerta, o continuaba hablando así incluso mientras Woojeong dormía? Woojeong escuchó su voz y respiró hondo.



—Cuando me aproximé para despertarte, a ti que te habías desplomado en el baño, de repente me abrazaste con fuerza. Luego, me besaste de inmediato.



Woojeong levantó la cabeza conmocionado. Han Jaegang suspiró y continuó con indiferencia.



—Pensé que tal vez recordarías ese momento, pero desde el principio no debes haber tenido ese recuerdo.



Woojeong sacudió la cabeza inconscientemente. Su memoria aún estaba incompleta, pero a veces le parecía extraño porque la imagen de un hombre desconocido continuaba saliendo a la superficie.



……¿Acaso ese era Han Jaegang?



—Más tarde, cuando fui a una cita concertada, encontré a la persona que tenía el mismo aroma de ese día.



Han Jaegang dejó escapar un largo suspiro.



—Lee Doyoung, ese bastardo, pretendió que tu aroma era suyo. Lee Doyoung, quien te obligó a ocultarlo diciendo que era un aroma repugnante que incomodaba a la gente, en realidad codiciaba tu aroma.



Woojeong no conocía esa historia. Así que por esa razón él ponía su ropa en su habitación y le decía que la usara……. Woojeong sonrió con amargura.



—…… Al principio fue debido a las feromonas. No voy a negar eso. Te engañé para traerte aquí, y tras encontrarte continué intentando averiguar todo sobre ti, eso es verdad.



Han Jaegang confesaba el pasado con calma, como si estuviera haciendo una penitencia. Sin embargo, en cierto punto Woojeong ya no pudo escuchar sus palabras de manera adecuada.



Woojeong se tocó los labios agrietados con las yemas de los dedos. Durante casi tres días no había bebido ni un solo trago de agua y la boca se le sentía completamente seca. Si tan solo pudiera tener un único trozo de hielo……. Woojeong apoyó la cabeza contra la pared mientras se imaginaba haciendo rodar un fresco pedazo de hielo dentro de su boca.



La postura encorvada en el estrecho espacio resultaba incómoda, pero el dolor de estómago había disminuido lo suficiente como para soportarlo.



—…… Lee Woojeong. ¿Estás escuchando?



Han Jaegang llamó su nombre para verificar que se encontrara a salvo y escuchando. Woojeong miró con debilidad hacia la puerta.



Él continuaba liberando densas feromonas desde el exterior de la habitación. Por supuesto, no podía saber que Woojeong estaba embarazado. Quizás su instinto percibía que su feromona era necesaria y actuaba de esa manera inconscientemente. Para Woojeong, aquello era una gran fortuna.



—Tengo sed…… 



Susurró Woojeong en voz muy baja y colocó la mano sobre su vientre, acariciándolo con cuidado. Se sintió aliviado debido a que el estómago, que a menudo le dolía, se percibía un poco más cómodo.



Los tenues sonidos en el exterior se detuvieron por un instante, y luego escuchó que algo se colocaba en el suelo con un leve golpe.



—Bebe un poco de agua. Regresaré más tarde.



Como si hubiera escuchado a Woojeong susurrar que tenía sed, dejó agua frente a la puerta y se alejó. Woojeong deseaba beberla de inmediato, pero en lugar de abrir la puerta, se acurrucó en el suelo desprovisto de todo.



No podía seguir viviendo de esta manera. Más que nada, le preocupaba que no fuera bueno para el bebé. Sin embargo, tampoco podía vivir como si nada hubiera pasado, igual que antes.



—¿Qué deberíamos hacer……?



Con la mano puesta sobre su vientre, Woojeong planteó una pregunta que jamás podría recibir respuesta y cerró los ojos. Tendido en el duro suelo, extrañaba demasiado el abrazo que lo había retenido con tanta calidez.



Al amanecer. Woojeong abrió los ojos y se incorporó. Debido a que había dormido en el suelo su cuerpo estaba rígido, pero su estado general no era tan malo.



Al otro lado de la puerta todo permanecía en silencio, no había nadie. Woojeong, que se sentó quietamente con la mano en su estómago, de pronto se levantó y se dirigió al baño. Sin pensarlo mucho se aseó y se secó el cabello, y entonces, repentinamente, sintió hambre.



Mientras vacilaba, Woojeong giró la cabeza hacia la puerta. Quizás porque su cuerpo se comportaba de manera extraña, tan pronto como pensó que tenía hambre sintió que no podría soportarlo a menos que comiera de inmediato. Sin más vacilaciones, Woojeong abrió la puerta y salió.



—……



Han Jaegang, que había estado sentado con la espalda apoyada contra la pared y el rostro hundido en su brazo, levantó la cabeza rápido al percibir movimiento. Woojeong pasó de largo a su lado y se dirigió directo a la cocina, mientras Jaegang lo contemplaba con sorpresa por haber salido tan de repente.



Aún no era la hora en que la señora Kwak solía estar en la cocina. Woojeong abrió el refrigerador, sacó los primeros contenedores de acompañamientos que sus manos pudieron alcanzar y los colocó sobre la barra de la cocina.



Por fortuna, quedaba arroz en la arrocera. El aroma dulce del grano recién cocido casi hace que se desmaye de la impresión. Woojeong sirvió un tazón colmado de arroz y tomó los palillos, permaneciendo de pie frente a la barra.



—Lee Woojeong.



Woojeong se metió una gran cantidad de arroz en la boca sin siquiera dignarse a mirar a Han Jaegang, quien lo había seguido hasta allí. No sabía qué estaba comiendo ni a qué sabía; únicamente se concentraba en saciar su voraz apetito.



—¿Por qué actúas de esta manera de repente?



—Porque tengo hambre.



Woojeong, que se había atiborrado la boca con otra cucharada, se dio unos golpes en el pecho al sentir que se ahogaba, y Han Jaegang, que lo observaba a su lado, le entregó de prisa un vaso con agua. No podía ocultar su desconcierto al ver a Woojeong comportarse de esa forma por primera vez.



—Siéntate a comer.



Woojeong no emitió respuesta alguna y se limitó a seguir llevándose comida a la boca con la cuchara. Han Jaegang suspiró, le pasó un brazo por los hombros e intentó instarlo una vez más a trasladarse hacia la mesa del comedor. Fue entonces cuando Woojeong arrojó la cuchara sobre la barra con un sonoro estrépito.



—¡¿Por qué ni siquiera me dejas comer en paz?!



Un denso silencio se instaló entre ambos debido a la irritable reacción de Woojeong. Han Jaegang pareció desconcertado por un breve instante, pero no tardó en recuperar la compostura para intentar apaciguarlo.



—……Está bien. No te molestaré más, así que come un poco más.



—Ya no quiero.



El hambre voraz que le había hecho sentir que algo terrible ocurriría si no ingería algo de inmediato se esfumó por completo, siendo reemplazada por una intensa oleada de náuseas. Woojeong pasó por el lado de Han Jaegang en silencio y regresó a su habitación.



Tras terminar vomitando todo el alimento que acababa de consumir, Woojeong se dirigió directo al vestidor. Sacó una mochila grande y paseó la mirada por el armario donde colgaba la ropa.



Hizo a un lado las prendas costosas y metió en la mochila únicamente la ropa cómoda que solía usar cotidianamente; luego, miró a su alrededor. En ese momento, un cárdigan de color gris claro capturó su atención. Era el mismo cárdigan que Han Jaegang le había colocado encima en una ocasión.



Woojeong vaciló por un segundo, pero terminó guardando el cárdigan en el bolso y tiró del cierre. Se colgó la mochila al hombro y salió de la habitación.



Han Jaegang lo esperaba junto a la puerta con el semblante completamente rígido. Woojeong se detuvo un instante e intentó pasar de largo, pero Han Jaegang le sujetó el brazo con premura.



Lo tomó con tanta firmeza que a Woojeong le resultó imposible zafarse, y con una mirada cargada de agitación, le cuestionó.



—¿A dónde pretendes ir en ese estado?



—…… A cualquier parte, solo……



Han Jaegang desvió la cabeza hacia la ventana. Permaneció en silencio durante un buen rato, como si estuviera reprimiendo una fuerte emoción en su interior, y luego giró el rostro despacio para clavar sus ojos en Woojeong.



—Yo me iré. Así que tú quédate aquí.



—No quiero……



Woojeong forcejeó para liberar su brazo de aquel agarre. No le quedaban fuerzas, por lo que incluso ese simple movimiento le resultó una tarea titánica.



—Este ni siquiera es mi hogar, ¿así que por qué tendría que hacerlo?



Incluso la Residencia Snow Reflection, que en su momento había llegado a amar con tanta intensidad, ahora solo le producía una profunda incomodidad. No tenía un lugar real a dónde ir, pero deseaba con desesperación escapar de ese sitio.



Woojeong sintió que sus energías se agotarían en cualquier momento y que caería desplomado allí mismo. Solo podía experimentar un profundo resentimiento hacia Han Jaegang, quien se interponía con tanto empeño para impedir su partida.



—Entonces yo te llevaré.



Woojeong finalmente logró zafar el brazo y dio un paso hacia atrás.



—¿Cómo sabe usted a dónde voy a ir?



—Lee Woojeong.



—Usted siempre terminará haciendo todo a su manera……. De todos modos, no importa a dónde vaya, el Director Ejecutivo podrá encontrarme de inmediato. ¿Entonces no es inútil que me bloquee el paso de esta forma?



En ese instante, el semblante de Han Jaegang se volvió gélido. Woojeong se mordió el labio; sabía que sus palabras lo estaban hiriendo, pero en este momento no poseía la estabilidad emocional ni la energía para preocuparse por él.



—Esto no puede seguir así. Primero tenemos que hablar.



Woojeong dejó escapar un suspiro vacío y esbozó una leve sonrisa.



—No se va a morir, así que no se preocupe. Le pagaré de vuelta por toda la ayuda que me brindó.



—Eso no es a lo que me refiero.



Woojeong hurgó en su bolsillo y le extendió algo. En su mano sostenía una tarjeta de crédito y el teléfono celular.



—Si llego a necesitar dinero, usaré la tarjeta. También me llevaré el teléfono. De esa manera, usted podrá saber dónde estoy y qué hago. Con eso es suficiente, ¿verdad?



—…… Woojeong-ah.



—Si se llega a enfermar como aquella vez, llámeme. Vendré. Y……



Woojeong se movió despacio para poner distancia entre los dos. Tras lanzar una mirada hacia la entrada principal para asegurar su ruta de salida, clavó la vista directo en Han Jaegang. Sus ojos ardían debido a las lágrimas que se acumulaban en ellos.



—…… No vuelva a llamar mi nombre con tanta ternura. Ni una sola vez me había llamado «Woojeong-ah».



Gruesos goterones de lágrimas se desprendieron de los ojos de Woojeong. Se dio la vuelta sin la menor vacilación y abandonó la Residencia Snow Reflection, mientras que Han Jaegang no fue capaz de juntar el valor para perseguirlo o retenerlo.



Sus ojos temblaban con violencia mientras contemplaba la espalda de Woojeong perderse en la distancia.




 

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