ꜱᴡᴇᴇᴛ ѕραякℓєѕ тяαηѕℓαтισηѕ ♡

Capítulo 4
—¿No lo había dicho? Ideun había visto las noticias sobre el director de Alimentos Taeyangwon, Tae Muhyeok, con bastante impresión.
Parecía que para los demás era igual. Los vecinos del barrio que habían venido a comprar pasteles ya estaban murmurando entre sí. Era imposible no reconocer a Tae Muhyeok.
—Reacciona, Jeong Ideun.
Ideun murmuró para sí mismo, tratando de recuperar el sentido que empezaba a nublarse.
El hombre dejó las bandejas al resto de sus acompañantes y se fue a sentar solo, muy campante, en un asiento de la esquina. Los que recibieron las bandejas se quedaron parados a cierta distancia eligiendo el té para beber.
Ideun dejó escapar un profundo suspiro y caminó hacia el rincón. Se acercó a la mesa donde el hombre estaba sentado.
Tae Muhyeok, que tenía las piernas cruzadas y los brazos entrelazados con total despreocupación, levantó la cabeza.
—....
El hombre miró a Ideun, que le bloqueaba el paso, con una expresión que preguntaba si tenía algo que decir. Era un rostro de una desvergüenza sin límites.
Alimentos Taeyangwon. Qué miedo. Para empezar, Ideun nunca había sido de los que alzaban la voz a nadie; amaba la paz más que las peleas.
Ideun preguntó bajando mucho la voz.
—¿Qué cree que está haciendo ahora mismo?
—He venido a comprar pasteles.
El hombre respondió con total serenidad. Luego, como si nada, volvió a mirar al frente.
Hay un límite para tratar a alguien como un idiota. Ideun susurró entre dientes, casi como una amenaza.
—Basta ya y váyase. No se los vendo.
Solo entonces Muhyeok levantó la cabeza. Escaneó a Ideun de arriba abajo. Era un hombre con la apariencia de un Beta común y corriente, tal cual.
Ni un Alfa que ocupa los estratos superiores, ni un Omega que se arrastra por el fondo. Solo gente que vive de forma simple y humilde.
No sentía ninguna emoción especial. Simplemente le resultaba molesto que viniera a buscarle camorra.
A juzgar por su rostro juvenil, parecía ser menor que él.
{—¿Este renacuajo es el representante?}
Él miró fijamente el rostro de Ideun por un momento y soltó una pequeña risa burlona.
—¿Acaso no puedo comprar y comer pasteles con mi propio dinero? No tolero la falta de amabilidad solo porque sepa amasar un poco esos pasteles.
—Y si no lo tolera, ¿qué va a hacer?
—.... Disculpe, ¿qué está ocurriendo?
Uno de los hombres que estaba eligiendo té en el mostrador se acercó a Ideun y a Muhyeok.
Este tipo es igual que el otro. Aunque parecía algo mayor para llamarlo "tipo".
Ideun fulminó con la mirada al hombre que se acercó. Tenía una impresión más suave que la de Muhyeok, pero sus intenciones eran evidentes.
—Hay muchísimas pastelerías en Seúl, ¿por qué vienen hasta aquí a comprar pasteles?
Su madre, que estaba en la cocina, apareció ante el alboroto. Mientras se secaba las manos mojadas en el delantal, Ideun le hizo una señal con la mano.
—¡Un momento....!
Ideun le preguntó a su madre, que se acercaba mirando a su alrededor con curiosidad.
—¿Sabes quién es esta persona, verdad?
—......
Su madre observó el rostro de Muhyeok durante un buen rato y ladeó la cabeza.
—Me parece haberlo visto en alguna parte, su cara me resulta familiar.
Su madre chasqueó la lengua. Viendo que tenía un rostro espléndido y que su estatura y físico eran buenos… Ah. Solo entonces lo recordó.
—¿Es un artista?
Susurró su madre al oído de Ideun.
—¡Mamá!
Ideun, alzando la voz, le increpó:
—Es el director de Alimentos Taeyangwon. ¡Tae Muhyeok…!
—¡Cielo santo! ¿No es el jefe de la empresa de Seongjin? —Su madre, al darse cuenta por fin, batió las palmas alborotada.
Ideun, resoplando, bloqueó la visión del hombre. Se interpuso frente a su madre, cuya complexión era mucho más pequeña que la suya.
—Quédate adentro. Yo me encargaré. —Ante las palabras de Ideun, el hombre levantó la cabeza con rostro desconcertado.
{—Mira cómo finge demencia.}
Ideun estaba estupefacto. Hizo que su madre entrara a la cocina. Con semblante bastante firme, lanzó una advertencia a los hombres.
—Salgamos a hablar.
—Puede hacerlo aquí mismo. Por cierto, la fila en el mostrador se está alargando, ¿le parece bien seguir así aquí?
Ideun solo entonces dirigió la mirada hacia la caja. Dos de los hombres que acompañaban a Muhyeok y dos clientes de la mañana. Un total de cuatro personas esperaban a que les cobrara.
Ideun levantó el dedo índice. Le advirtió seriamente:
—No se mueva de aquí, quédese justo donde está. ¿Entendido?
—Tengo planeado estar aquí hasta que termine de comer todos los pasteles.
—De verdad, este tipo debe estar loco…
Murmuró un insulto para sí mismo y se dirigió a la caja. Les dijo a los dos hombres impecablemente vestidos de traje:
—Cobraré primero a las personas que están detrás; a ustedes les cobraré un poco después.
A diferencia del obstinado Tae Muhyeok, los otros dos cedieron sus lugares dócilmente.Ideun terminó de cobrar a los clientes rápidamente.
Incluso les dio como cortesía unos castellas de injeolmi que no estaban a la venta porque no tenían una forma bonita.
Tras terminar de cobrar, regresó a su lugar. Muhyeok lo miraba hacia arriba con rostro de pocos amigos.
—Tengo entendido que los primeros en poner un pie en la tienda fueron mis secretarios, ¿por qué todavía no nos ha cobrado?
Ideun cerró los ojos con fuerza. Sus manos estaban empapadas de sudor por los nervios.
—Le pregunto qué demonios está haciendo aquí. Salga de inmediato. ¿Acaso le parezco un idiota?
—¿De qué está hablando?
Muhyeok volvió a preguntar con voz estupefacta. Pero de nada servía que fingiera no saber nada.
{—Solo reaccionará cuando pase una gran vergüenza.}
Ideun le reclamó con una voz más firme que nunca.
—No es cosa de un día o dos que las grandes empresas como la suya arruinen a pequeños comerciantes como nosotros. ¿Qué planean hacer después de probar los pasteles? ¿Robar lo nuestro, lanzar una marca de pasteles y venderlos? ¿O tal vez hacer alimentos congelados?
Era algo que había visto muchísimas veces. Ya era demasiado. ¿Qué motivo tendrían para venir a una pastelería de barrio tan común como esta?
Desde que llegaron, no pararon de anotar cosas como si estuvieran saqueando el lugar, y esa forma en la que murmuraban entre ellos mientras miraban a su alrededor... era una situación que se explicaba sola.
—….
A diferencia del agitado Ideun, Muhyeok se pasó la mano por el cabello. Inclinó la cabeza y cruzó su mirada con la de Ideun. Los ojos del joven estaban pegajosos de hostilidad.
{—Cuántos malentendidos. ¿Qué habría de sucio para robar?}
Él soltó una breve risa, como un suspiro.
—Parece que está confundido sobre algo.
—.....
—Vine porque lo que trajo el delegado Kim Seongjin del equipo legal estaba rico y tenía curiosidad por el pastel recién hecho. No había ninguna intención extraña. ¿No será que tiene complejo de víctima?
—¡Director...!
El jefe Kim intervino tocando el costado de Muhyeok para detenerlo. Muhyeok carraspeó brevemente.
—Aunque es cierto que hay algo que me gustaría proponer, ¿podría decírselo después de que terminemos de cobrar y de comer?
Muhyeok estaba con el estómago vacío. No había probado nada desde la noche anterior. No llegó a añadir que se saltó la cena porque estaba ansioso por los pasteles que comería en la mañana.
Parecía que la razón volvía a su lugar, pues los ojos del hombre, que antes estaban afilados, se suavizaron gradualmente.
Se sentían feroces, pero al volver a la normalidad, era un rostro totalmente dócil. Tenía un aspecto más bien tierno.
{—Así que, ¿qué quiere que haga? Con ese temperamento que tiene.} Muhyeok movió una ceja. Solo entonces, Ideun, que estaba frente a él, respondió dócilmente con rostro apenado.
—Sí.......
Habiendo respondido, corrió apresuradamente hacia la caja. Sentía el rostro tan caliente que no podía soportarlo. Tenía ganas de entrar a la cocina y hundir la cabeza en el refrigerador.
{—¿Que es un malentendido? No lo parece.}
Las sospechas seguían llegando como una marea, pero como ellos decían que no era así, no tenía nada más que decir.
Soltando un suspiro bajo, Ideun les habló a los dos hombres que estaban parados frente al mostrador.
—No les cobraré, así que simplemente vayan a comer.
—No. Debemos pagar. No podemos comer gratis. —El hombre vestido con traje gris le tendió una tarjeta a Ideun.
—No. Es porque me siento apenado. Solo vayan a comer.
—Somos de Alimentos Taeyangwon. Por favor, cobre rápido.
Mientras observaba a los dos hombres en medio de una guerra de nervios por la tarjeta, el jefe Kim bajó la voz al oído de Muhyeok.
—¿Por qué no buscamos otro lugar? Parece un poco… extraño.
—De momento hemos venido a comer, el resto será después.
Muhyeok también estaba totalmente de acuerdo. Había venido a comprar unos pasteles y lo rechazaron en la puerta; ahora que aclaró las cosas, arman un escándalo diciendo que no aceptarán el dinero.
—¡Ah, que no lo aceptaré! ¡Les digo que solo vayan a comer!
—No. Debe cobrarnos.
—No, ah, está bien. Démela.
Parece que finalmente se rindió, pues aceptó la tarjeta con una mano sin fuerzas. {—Qué hombre tan gracioso.} Muhyeok soltó una risita.
De una forma u otra, tras completar el difícil cobro, el grupo se sentó frente a Muhyeok. También salieron los pasteles ordenados limpiamente y el té que habían pedido.
Ideun se quedó parado cerca de la mesa con timidez.
Aunque sus sospechas no se habían disipado del todo, si realmente solo eran clientes que venían a comer pasteles, era cierto que él había cometido una grosería. Era imposible que no se sintiera apenado.
Sintiendo su presencia, Muhyeok levantó la cabeza.
—Váyase y deje de mirarnos mientras comemos. No haremos nada extraño.
—Ah, sí......
Ideun se dirigió al mostrador.
Aunque estaban en un rincón, por la ubicación podía verlos. Observó la contextura de los cuatro hombres sentados juntos comiendo pasteles.
Muhyeok, el más apuesto y apuesto de todos, pinchaba los pasteles con el tenedor para comer.
{—¿Eh?} Ideun se sorprendió un poco. Tenía el aspecto de alguien que no comería golosinas en absoluto, pero estaba comiendo los pasteles con bastante felicidad. La forma en que masticaba rítmicamente era incluso algo tierna.
Parecía un cliente común que visita la tienda. Alguien que encuentra una pequeña felicidad en los pasteles de arroz.
{—Ugh, ¿tierno?}
Ideun sacudió la cabeza de lado a lado. ¿Qué motivo habría para que un hombre de tan gran complexión fuera tierno?
En ese preciso momento, los ojos de Ideun y Muhyeok se encontraron. Solo entonces Muhyeok compuso su expresión.
Ideun, sintiendo que había visto algo que no debía, fingió limpiar el estante apresuradamente. Aunque no tenía ningún paño en la mano.
—Director, ciertamente los pasteles de este lugar son deliciosos. —Dijo el jefe Kim a Muhyeok. Muhyeok también asintió con la cabeza en señal de acuerdo.
Los pasteles eran tan deliciosos que hacían olvidar la grosería de hace un momento. Una sencillez fiel a lo básico que no generaba rechazo en nadie.
No debía ser fácil crear un estándar que no fuera excesivo, pero que tampoco se quedara corto.
{—¿Será que he envejecido? ¿O es que los pasteles de arroz siempre fueron así?} Por si acaso, ya había probado pasteles traídos de lugares famosos, pero no daban esta sensación.
Sin importar cómo lo mirara, no era que le gustaran los pasteles por la edad, sino que su ojo clínico era excelente.
—.....Hmm.
Estaba satisfecho. Así que existía un lugar como este. Era una lástima que se quedara solo como una pequeña pastelería de barrio.
Viendo que ni siquiera hacían ventas en línea, no sabía si era que no tenían intención de expandirse o si pensaban que estar así era lo ideal.
Muhyeok sentía bastante lástima. Aunque la gente no hacía filas interminables como en los locales de moda, los clientes entraban de manera constante.
Como el sabor era tan bueno, sentía que con un poco de intervención podría convertirse en algo grande.
En el momento en que levantó la cabeza con ese pensamiento, sus ojos se cruzaron con los del hombre que le había faltado al respeto.
A pesar de que le había dicho que se fuera, el tipo estaba ocupado mirándolos de reojo desde lejos.
Tenía una apariencia como para subirse al escenario de un grupo de idols, pero su personalidad era tremenda. Con prejuicios y hasta complejo de víctima. Muhyeok sacudió la cabeza.
Tan pronto como cruzaron miradas, el hombre se acercó hacia ellos como si hubiera estado esperando el momento.
—¿Son de su agrado?
La forma en que preguntaba con una sonrisa incómoda no parecía ser por curiosidad real, sino por temor a las consecuencias.
{—Vaya con los Betas.} Son puros cobardes y gente común.
Muhyeok no tenía ninguna intención de comportarse de forma infantil. Aunque, por supuesto, él había recibido el primer golpe.
—Sí, están deliciosos.
Muhyeok respondió con naturalidad. El hombre dejó escapar un pequeño suspiro, como si se hubiera quitado un peso de encima.
Por cierto, lo que él quería decir no era esto.
Muhyeok le hizo una señal visual al jefe Kim. El jefe Kim sacó el maletín que llevaba bajo el brazo.
—No es por otra cosa, tenemos un motivo aparte para haber venido.
Tan pronto como terminó de hablar, la sospecha llenó de nuevo el rostro del hombre.
Cómo podía ser tan evidente. Para Muhyeok, que vivía manteniendo siempre la misma expresión imperturbable, era algo digno de asombro.
El jefe Kim continuó:
—Hay algo que nos gustaría proponerle.
—¿Perdone?
—¿Qué le parecería colaborar con nosotros?
Gracias por el cap y por la invitación en el grupo de novelas en FB, las novelas en tu blog me han llamado la atención todas 💖
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