Capítulo #57 "Pheromone Obsession"
Woojeong, que había estado dando vueltas en la cama hasta altas horas de la noche, abandonó el lecho y salió de la habitación. Al abrir la puerta principal y dar un paso hacia el exterior, se encontró de inmediato con un pequeño patio.
Por la noche, los alrededores de la casa quedaban sepultados en una oscuridad idéntica al azabache. En medio de la noche, cuando todos dormían, el sonido de los pequeños grillos resonaba como si le dieran la bienvenida a Woojeong.
Cuando el sueño se negaba a llegar, Woojeong pasaba el tiempo sentado en la pequeña banca del patio. El cárdigan de Han Jaegang, el cual vestía cada vez que le era posible, bloqueaba el aire fresco de la noche.
Woojeong extrajo el teléfono de su bolsillo. Debido a que lo había configurado en modo silencioso, las llamadas perdidas y los mensajes se habían acumulado en gran cantidad, pero dejó el celular a un lado con descuido, sin revisarlo. Sentía que si comprobaba el contenido, desearía saber todavía más.
Woojeong hundió la nariz en la manga del cárdigan. Conforme el tiempo transcurría, el aroma de Han Jaegang se volvía más tenue.
A pesar de que se encontraban lejos, él jamás se apartaba de la mente de Woojeong.
¿Qué intención habría estado oculta detrás de la actitud que él demostraba? Woojeong pensó y volvió a pensar en ello. Sin embargo, al final le resultaba imposible comprenderlo. Para alguien como él, con quien habría bastado únicamente obtener sus feromonas, Han Jaegang le había entregado demasiado.
Cada vez que se encontraba en problemas, Han Jaegang acudía corriendo sin decir una palabra; había obligado a la familia que atormentaba a Woojeong a pagar precios muy altos, y permanecía al lado de Woojeong cuando este sufría dolor. ¿Por qué demonios había hecho eso? ¿Por qué le había sonreído con tanta ternura y por qué lo había sostenido con calidez? Por qué demonios……
—Woojeong-ssi.
Woojeong, que había estado sumido en sus pensamientos mientras jugaba con los botones del cárdigan, levantó la cabeza. Descubrió a Han Jaehee saliendo tras abrir la puerta principal y esbozó una sonrisa incómoda.
—¿Estabas tomando un poco de aire?
—…… Sí. ¿Acaso la desperté?
—No. Yo también suelo salir a menudo tarde por la noche a tomar aire. Cuando hago esto, mi mente se siente en paz. Debe estar un poco fresco por la noche, pero es un alivio que te hayas puesto algo encima.
Woojeong asintió. Para llenar el vacío, Han Jaehee, que permanecía a su lado, habló en voz baja.
—¿Jaegang te está poniendo las cosas muy difíciles, Woojeong-ssi?
—……
—Pregunté algo demasiado tonto, ¿verdad?
Han Jaehee sonrió con gentileza y entrelazó sus propias manos.
—No sabes lo sorprendida que estuve cuando te vi en aquel entonces. Cielo santo, que Han Jaegang metiera a alguien más a la Residencia Snow Reflection era algo que jamás me habría imaginado.
Woojeong se giró para mirar a Han Jaehee, quien soltó una risa suave. Sentada en el jardín en penumbras, hoy se asemejaba todavía más a Han Jaegang.
—La Residencia Snow Reflection de verdad es un lugar especial para ese chico. Después de que nuestros padres fallecieron, había planes para cerrar la casa y mudarnos con nuestro abuelo, pero Jaegang se opuso con terquedad. Incluso defendió esa gran casa viviendo completamente solo allí.
Sus ojos, mientras hablaba de la propiedad, estaban colmados de nostalgia. Con total naturalidad, continuó hablando de Han Jaegang y dejó escapar un largo suspiro.
—En realidad, Jaegang creció casi solo. En esa época nuestra abuela estaba enferma y yo, que estudiaba en el extranjero, no tenía tiempo para cuidar de él. No era un chico que soliera demostrar cuando las cosas se ponían difíciles. Dado que manejaba su vida escolar de forma adecuada e incluso le iba bien en sus estudios, todos pensamos que Jaegang la estaba pasando bien. Ahora que lo pienso, es verdaderamente ridículo. Pensar que creímos que estaba bien mientras dejábamos a ese niño pequeño solo.
Han Jaehee parecía sentirse todavía culpable por haber dejado a su hermano menor en la soledad. Woojeong había pensado que las personas de una familia como esa seguramente habrían crecido rodeadas de un desbordante afecto, por lo que resultó inesperado escuchar que Han Jaegang se había criado solo.
Conforme rememoraba los recuerdos, relató algunas anécdotas de la infancia y su expresión se tornó amarga.
—Entonces, una vez ocurrió algo grave. Jaegang golpeó severamente a un empleado doméstico. Él jamás había hecho una cosa semejante, por lo que todos se sorprendieron, pero sin importar cuánto le preguntaron, nunca dijo por qué lo había hecho.
¿Por qué lo habría hecho? Woojeong aguardó en silencio a que continuara hablando.
—Mucho tiempo después, cuando llegó el momento de someterse a una cirugía por una afección cardíaca, finalmente supe la razón. Esa persona, cuyo ciclo de celo había comenzado, había irrumpido en la habitación de Jaegang. Incluso si hubiera perdido la razón debido al celo, pensar en hacerle una cosa así a un chico de diecisiete años era inconcebible. Incluso cuando lo pienso ahora, me enfurece.
—……
—Debe haber sido horrible para un niño sufrir algo como esto. Por supuesto, quedaron secuelas profundas. Pero este chico testarudo no se lo dijo a nadie y lo cargó solo. El hecho de que Jaegang desarrollara aversión a las feromonas debe haber estado fuertemente influenciado por ese incidente.
—¿Qué es exactamente la aversión a las feromonas? ¿La enfermedad que padece el Director Ejecutivo es diferente a eso?
Preguntó con cuidado Woojeong, quien había escuchado en silencio. No conocía mucho sobre tales padecimientos pero, por la sola palabra, dedujo que no ponía en riesgo la vida. Woojeong deseaba saber con precisión cómo sus feromonas ayudaban a alguien con «aversión a las feromonas», y qué enfermedad era la que aquejaba a Jaegang.
—La aversión a las feromonas es algo impreciso como para llamarlo una enfermedad. Para ponerlo en términos simples, significa manifestar una severa reacción alérgica ante las feromonas que no son compatibles con uno mismo. En cuanto a la enfermedad de Jaegang… sería mejor que lo escucharas directamente de él.
—Ah……
—En cualquier caso, Jaegang debe haber soportado esa sensación desagradable sin importar a quién conociera. Pero contigo, Woojeong-ssi, fue diferente. Fue la primera vez que vi a ese chico tratar a alguien con unos ojos tan tiernos.
Ella habló como si aquello fuera algo fascinante, pero Woojeong sacudió la cabeza. Si hubiera sido de ese modo habría sido maravilloso, pero en realidad no fue así.
—No fue de esa manera. En verdad, para el Director Ejecutivo…… yo era necesario.
Ante las palabras de Woojeong, Han Jaehee no pudo ofrecer ninguna respuesta. Su silencio ya significaba que ella conocía esa verdad.
—… Noona también lo sabía, ¿no es así? Dijo que la enfermedad del Director Ejecutivo es muy grave. Desde el principio supo que mis feromonas ayudaban con esa enfermedad y se acercó a mí con eso en mente. No sé si todas las acciones del Director Ejecutivo hasta ahora fueron falsas, o si hubo al menos un poco de sinceridad, pero de cualquier forma me trató bien únicamente para mantenerme a su lado, porque necesitaba mis feromonas……
Una sonrisa solitaria se dibujó en los labios de Woojeong mientras expresaba lo que sabía. Han Jaehee, que había permanecido sentada con calma, tomó la mano de Woojeong.
—No, Woojeong-ssi. No sé cómo habrá sido al principio, pero ahora te aseguro que no es absolutamente eso. ¿Crees que Jaegang le prestaría tanta atención a alguien por quien no siente nada? En mi opinión, eso es totalmente imposible.
—¿Acaso ese comportamiento era sincero? No lo sé.
—Woojeong-ssi……
Woojeong estabilizó su respiración y colocó la mano sobre su vientre bajo. El dolor, que había sido tolerable hasta ahora, se volvió severo hoy y comenzó a atormentarlo. A pesar de que el clima no estaba muy frío, continuaba sintiendo escalofríos y su cuerpo temblaba. Woojeong jaloneó con fuerza el cuello del cárdigan para juntarlo y, con el corazón angustiado, no dejaba de frotarse el estómago.
—La imagen de ustedes viviendo juntos en la Residencia Snow Reflection lucía tan bien. Pero para ser honesta, también me sentía inquieta. Me preocupaba si ese chico, Han Jaegang, podría continuar su relación contigo. Por eso te pedí que vinieras a buscarme si algo sucedía.
Han Jaehee, incluso tras ver a Woojeong haber llegado hasta aquí, no le cuestionó qué había pasado. Solo ofreció su opinión después de que Woojeong habló primero, demostrando que se preocupaba por él.
—…Me gustaba el Director Ejecutivo. Por eso debo de haber de haberme ilusionado yo solo. No puede decirse que sea culpa del Director Ejecutivo.
Woojeong, que no había bajado la guardia frente a Han Jaehee, sintió que ahora podía confesar la verdad.
—Sea cual sea la razón… es verdad que he recibido demasiado por parte del Director Ejecutivo todo este tiempo. Dado que hay algo que puedo darle a cambio, en un sentido siento alivio. Noona. Pero……
Woojeong no pudo abrir la boca y jadeó por aire. Las advertencias de que el estado del bebé era inestable vinieron a su mente, haciéndolo sentir ansioso y temeroso cada día. Deseaba contarle con honestidad incluso a Han Jaehee que se había concebido un bebé y pedirle ayuda. Para otros problemas Woojeong de algún modo podía resistir, pero para el asunto de las feromonas no lograba hallar una respuesta. Era algo que no se podía solucionar con el cárdigan que portaba el aroma de Han Jaegang.
—Yo……
—Cielo santo, Woojeong-ssi. ¿Por qué estás sudando de esta manera? ¿Te sientes mal en alguna parte?
Han Jaehee, que había estado observando el rostro de Woojeong de cerca, preguntó con semblante asustado. Tocó su mejilla humedecida por el sudor conforme se aproximaba conmocionada, pero Woojeong solo permanecía sentado con la mirada ausente.
—¿Te encuentras bien?
—Sí. Estoy bien……
Woojeong apenas se las arregló para responder y presionó su mano contra la banca. La visión le daba vueltas y le resultaba difícil sentarse erguido. Intentó soportar el dolor opresivo en su estómago.
—Ah……
Ahora se encontraba exhausto de fingir que estaba bien. Ya no poseía las fuerzas para resistir. Woojeong se tambaleó y luego perdió el conocimiento.
—Woojeong-ssi, despierta. ¿Por qué estás así de repente? ¡Woojeong-ssi! ¡Woojeong-ssi!
****
Han Jaegang abrió los ojos y frunció el ceño. Su visión no era clara. Solo después de parpadear despacio y esforzarse por recuperar sus sentidos, el panorama ante él comenzó a aclararse gradualmente.
Sintió el cuerpo pesado, como si estuviera inmovilizado por una parálisis del sueño, y no podía moverse. Han Jaegang aflojó su cuerpo moviendo primero los dedos despacio. Tan pronto como se quitó el monitor de saturación de oxígeno del dedo índice, la alarma de la máquina de monitoreo empezó a sonar con fuerza.
Han Jaegang, sin prestarle la menor importancia, se arrancó incluso la cánula conectada para proveerle oxígeno bajo la nariz.
—¡Director Ejecutivo! ¿Está recuperando la conciencia?
Joo Yeongmo corrió hacia él primero y preguntó, y pronto apareció Kim Junghyun para revisar el estado de Han Jaegang. Confirmó en primer lugar los signos vitales y luego levantó los dedos frente a los ojos del paciente.
—¿Cuántos ves?
—Dos.
—¿Sientes incomodidad al respirar?
—Sí.
—¿Sientes dolor en el pecho?
—No. Por ahora solo quiero incorporarme.
Joo Yeongmo elevó rápidamente la parte superior de la cama. Han Jaegang enderezó el torso y se frotó el rostro con las manos. Al cabo de un breve instante, habiendo recuperado algo de claridad, preguntó.
—¿Qué sucedió?
—Sufriste un ataque cardíaco. Tu corazón incluso se detuvo por un momento. Afortunadamente, gracias a un rápido tratamiento de emergencia, regresaste.
—… ¿Dónde está Lee Woojeong?
—¿Es este el momento de preocuparse por eso? Su vida casi termina, Director Ejecutivo.
—Sobreviví, ¿no es así? ¿Sigue en la casa de noona?
—Sí. Ha continuado quedándose allí. Ah……
Joo Yeongmo, que había estado respondiendo, dejó escapar un profundo suspiro y se agachó en el suelo al lado de la cama. Sus ojos, al mirar hacia arriba a Han Jaegang, estaban llenos de reproche.
—¿Sabe lo preocupado que estuve? ¿Por qué prohibió cualquier contacto? ¿Qué habría hecho si realmente hubiera pasado algo?
Durante ese tiempo, Han Jaegang había estado perdiendo y recuperando el conocimiento de forma intermitente. Cada vez que volvía en sí, Joo Yeongmo y Kim Junghyun le suplicaban, rogándole que llamara a Woojeong. El dolor había sido inmenso, pero en cada ocasión Han Jaegang les había advertido con severidad que no hicieran tonterías.
Si Woojeong se enteraba de su estado ahora, vendría corriendo sin importar qué. Pero incluso si su cuerpo colapsaba en este mismo instante, no quería recurrir a él por esa razón.
—Quita el suero.
—¿Por qué? Absolutamente no. Necesita descansar más.
—¿Debería quitármelo yo mismo?
Cuando Han Jaegang dirigió su mano directo hacia la aguja sin dudarlo, Kim Junghyun suspiró y le sujetó la mano.
—Renunciaré a ese centro de feromonas. Ya no puedo lidiar con pacientes como tú. Te pondré una inyección antes de que te saques la aguja. Terminará pronto, así que espera, por favor.
Con la ayuda de Kim Junghyun, Han Jaegang obtuvo la libertad de moverse y se aseó primero. Tenía el pecho cubierto de hematomas y el brazo lleno de marcas de las vías intravenosas. Podía sentir que su cuerpo aún no se había recuperado, pero el hecho de ser capaz de moverse era suficiente.
—Las llaves del auto.
Bajo la mirada de los dos hombres, Han Jaegang, vestido con ropa nueva, extendió la mano. Joo Yeongmo y Kim Junghyun no pudieron ocultar la expresión de horror en sus rostros.
—¿Lo dice en serio? ¿No han pasado ni treinta minutos desde que despertó de la inconsciencia?
—Director Ejecutivo. ¿Recuerda aquel día en que insistió en recibir el alta de forma imprudente y luego ocurrió esto? Quédese unos días más, o al menos descanse un día más y muévase mañana.
—Trae las llaves.
Han Jaegang se mantuvo firme y no tenía la menor intención de ceder. Su corazón se impacientaba ante el pensamiento de que ya había desperdiciado varios días.
—¿Va a ir a la casa de noona?
—Sí.
—Entonces yo lo llevaré.
Sabiendo perfectamente que cualquier intento de persuasión sería inútil, Joo Yeongmo dejó escapar un pesado suspiro y dio un paso al frente, manifestando que prefería conducir él mismo.
Han Jaegang no rechazó su oferta. Lo único que deseaba era llegar hasta Woojeong de la manera más rápida y segura posible.

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